El Gobierno enfrenta el desafío de domar la angustia y pasar el otoño
Por Jonatan Viale
¿Qué es la angustia? Es una forma de ansiedad intensiva. Nos genera un malestar profundo, inquietud, sensación de amenaza, sensación de peligro. Es como una opresión acá en el pecho o en la garganta.
Bueno, ¿qué es lo que angustia hoy a la sociedad argentina?
Al revés de lo que plantean muchos medios de comunicación, la sociedad argentina no está angustiada ni por Adorni, ni por Libra, ni por Andis, ni por Tapia. La sociedad argentina hoy está atravesada por su economía doméstica. Y esto no lo digo yo: lo reconoce el propio Presidente de la Nación en la última entrevista.
Primero: qué importante es que el Presidente diga abiertamente "estoy viendo lo que pasa", "veo que hay gente que sufre", "hay que entender a la gente". Es decir, salir de la posición defensiva, salir de la idea de la defensa permanente, reconocer que el momento es complejo.
Segundo: acá tenés la explicación de por qué molesta Adorni. Adorni molesta no solo por la presunta corrupción sino por un efecto comparativo absolutamente lógico.
¿Cuál es el razonamiento que hace mucha gente? "A mí el gobierno me pide un esfuerzo enorme. Yo hago el esfuerzo y ajusto el cinturón".
Bajo gastos personales:
La prepaga
Ir a comer afuera
El asado del fin de semana
La nafta
El seguro del auto
No me compro ropa
Bajo suscripciones
Financio la tarjeta
Saco un préstamo
Pero del otro lado veo que el Jefe de Gabinete se compra una casa en el country, se compra una camioneta nueva, se compra un departamento de 200 metros, se compra un pasaje en business a Nueva York, viaja en avión privado a Punta del Este.
Obviamente me voy a sentir angustiado y con bronca. Pero el malestar de fondo no es Adorni sino mi propia situación, que choca con el relato por el cual voté a este gobierno.
Entonces, ¿cuál es el verdadero desafío? Que la gente recupere la confianza en la economía. ¿Cuándo se resintió la confianza? Cuando la curva inflacionaria empezó a subir. ¿Cuándo empezó a subir? En mayo del año pasado.
Evolución mensual de la inflación:
Mayo 1,5%
Junio 1,6%
Julio 1,9%
Agosto 1,9%
Septiembre 2,1%
Octubre 2,3%
Noviembre 2,5%
Diciembre 2,8%
Enero 2,9%
Febrero 2,9%
Marzo 3,1%
Son 10 meses consecutivos con la inflación subiendo. Poco y lento, pero subiendo. Y eso choca con la principal promesa del Presidente.
El tipo está totalmente convencido de que en agosto la inflación se termina o tiende a cero. Y lo viene diciendo desde el año pasado.
¿Por qué es importante que esto se acerque a la verdad? Porque la relación de confianza entre el Presidente y su electorado está determinada por ese dato.
La sociedad lo tiene a Milei en su cabeza como un cirujano, como un doctor. Muchos pueden pensar: "No me gusta cómo habla", "No me gusta cómo insulta", "No me gusta que agreda al periodismo", "No me gusta lo de Adorni", "No me gusta Karina", "No me gusta Sturzenegger". "Pero si el tipo baja la inflación, estamos..."
Es como si buena parte de la sociedad aceptara que el doctor es raro y está un poco loco y grita mucho, pero lo contrata igual porque hace bien su trabajo.
Pues bien: con su trabajo específico no puede fallar. La cirugía tiene que salir bien, sí o sí. ¿Por qué? Porque la paciencia tiene un límite.
¿Qué dice el último estudio de Aresco, la encuesta que le llega todas las semanas a Javier Milei?
La aprobación del Presidente todavía es alta: 40%.
¿Te cuesta llegar a fin de mes en los últimos meses? El 75% responde que le está costando mal. El 25%, que le está costando menos.
¿Te estás endeudando para pagar tus gastos? 67% sí, 30% no.
¿Cuál es el principal problema para vos?
39% Problemas de trabajo
21% Inflación
19% Inseguridad
13% Corrupción
¿Y quién es hoy el principal responsable de la crisis?
43% El kirchnerismo
35% El gobierno de Milei
10% El gobierno de Macri
1% Otro
12% No sabe
Es decir, todavía hoy la mayoría siente que esto es responsabilidad de una herencia desastrosa.
Conclusión: tenés que trabajar sobre la angustia de la gente que te banca pero que le está costando horrores llegar a fin de mes.
Ahora bien, lo que veo con esto es mucha gente en la oposición demasiado acelerada. Figuras centrales que olfatean un fin de ciclo, acaso un poco precipitado. Demasiada ansiedad en el kirchnerismo. La misma ansiedad que tenían en septiembre del año pasado, y después no sabían dónde meterse.
Cuidado con comerse los climas de coyuntura. En septiembre del año pasado el oficialismo perdió feo las elecciones en la provincia de Buenos Aires y muchos analistas, periodistas, economistas y políticos salieron a decir: "Asunto terminado".
Bueno... el kirchnerismo está pasado de euforia.
¿Qué es la euforia? Un estado de ánimo extremadamente optimista, no adecuado a la realidad. Estar feliz está bueno. La euforia es peligrosa porque te aleja de la realidad.
De hecho, hay gente tan apurada, tan apresurada, que está haciendo movimientos extraños. Por ejemplo, hay cuatro ex aliados de Macri que hoy están muy cerca de Axel Kicillof: Nicolás Massot (ex PRO), Emilio Monzó (ex PRO), Miguel Pichetto (ex vice de Macri) y Lilita Carrió.
Estos son los típicos impulsos del sistema político: "Hay que acomodarse atrás del tipo que va a ser presidente".
Bueno, cuidado, porque el apuro te lleva a cometer errores.
Primero: falta un año y medio para las elecciones. Son 20 años en cualquier otro país del mundo.
Segundo: nunca un gobernador de la provincia de Buenos Aires llegó a presidente a través del voto popular. Es la maldición de Dardo Rocha: la provincia te come.
Tercero: lo mismo pasó con Horacio Rodríguez Larreta. En 2022 todo el mundo lo daba presidente de la Nación. Terminó sacando 11% y perdió las internas con Patricia Bullrich.
Entonces, el desafío que tiene el gobierno es no dejarse atrapar por este clima de histeria colectiva.
Hay gente muy enojada por diferentes motivos. Jueces molestos porque querían ser ministros de la Corte y ahora quieren llegar a la Procuración. Empresarios que se quedaron afuera del acuerdo con Estados Unidos y tiran 900 personas a la calle para hacer daño. Medios de comunicación que extrañan viejos privilegios y que piensan que los pueden recuperar con Kicillof.
Hay un clima muy complejo que mezcla un malestar social real y un poco de inflador del círculo rojo.
Entonces, el desafío central es domar la angustia de la gente. La sociedad no pide milagros. Pide aire. Pide calma. Pide saber que mañana existe y será mejor.
Opiniones libres, hechos sagrados.