¿Eres un people pleaser? El precio de querer agradar a todos
Por: Karen Hutch
Las personas que tienen rasgos de People Pleaser -que por su término en inglés quiere decir personas complacientes- son aquellos que, aún siendo adultos, viven bajo una estrategia de adaptación desarrollada durante su infancia. Esto quiere decir que no es un rasgo de personalidad, sino la causa de vínculos mal establecidos con los padres o cuidadores.
Las personas con dichos rasgos buscan agradar a los demás, ven por el bienestar del otro, nunca dicen que no, son atentos y se mantienen alejados de los problemas, prefieren evitarlos a toda costa.
People Pleaser, ¿bondad o miedo?
Para comprender a las personas que viven bajo esta condición, es necesario retornar a la infancia. La psicóloga Cristina Gzze, explicó lo que ocurre en el cerebro de un niño que al crecer se desarrolla como persona complaciente explicando el impacto de los vínculos familiares:
"Nuestro cerebro está programado para priorizar los vínculos con nuestros padres o cuidadores antes que cualquier otra cosa, [ya que son necesarios para sobrevivir]. Entonces cuando un niño se enoja, llora o pide y los cuidadores los reciben con una mala cara, expresando frustración o enojo, generan en el niño un gran terror".
La especialista explicó que esto ocurre porque el cerebro del niño lo detecta como una amenaza real. El pequeño no puede identificar que mamá o papá se enojaron, más bien, lo interpreta como pérdida del vínculoesencial para su supervivencia.
Puesto que todo esto ocurre a nivel inconsciente, el niño crece con miedo y comienza a callar, a no pedir nada y a no ser una persona difícil.
Cuando te desconectas de ti mismo
Alguien que vive como people pleaser suele desarrollar una actitud perfeccionista y rígida, no se permite fallar, ni tampoco intentar, porque nunca se sintió en un espacio seguro para equivocarse.
Todo esto genera en el adulto una amplia frustración y trae consecuencias internas como agotamiento emocional, pérdida de identidad y resentimiento silencioso. Y es que, entre más se busca agradar, más se va perdiendo la identidad de la persona.
¿Qué puedo hacer?
Si has notado alguno de estos rasgos en tu comportamiento, sumado a episodios como confusión, desgaste emocional y cierta dificultad para establecer límites sanos, es recomendable ir trabajando poco a poco en tu persona, llevando un proceso de la mano de un terapeuta que pueda ayudarte a notar los factores que te impiden avanzar sanamente y mejorar tu forma de vincularte.
Decir que no a tiempo, y de manera sana, te ayudará a cuidar de ti a tratarte con amor, y a actuar desde un plano seguro y no desde el miedo. ¿Cuántos de tus "sí" nacen del amor y cuántos del Miedo?