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"Me cegué y disparé": la confesión del peluquero santiagueño en el juicio por el crimen de su colega en Recoleta

Durante su declaración, el imputado reconstruyó los momentos previos al ataque, denunció irregularidades laborales y pidió perdón a la familia de la víctima.

En la primera audiencia del debate oral ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 24, Abel Guzmán, el estilista acusado de asesinar a su compañero Germán Medina, rompió el silencio. Durante su declaración, el imputado reconstruyó los momentos previos al ataque, denunció irregularidades laborales y pidió perdón a la familia de la víctima.

Guzmán, quien se encuentra detenido en el Complejo Penitenciario 1 de Ezeiza desde mayo de 2024, centró gran parte de su relato en la tensa relación con el dueño del local, Facundo Verdini. Según el acusado, el trasfondo del hecho fue una disputa salarial y de condiciones de trabajo que arrastraba más de un año.

Hablò sobre el dueño e indicó:" El conflicto económico era con Verdini, provocó todo este desmadre e hizo que terminara todo de esta manera", sentenció.

La indemnización, que reclamaba una cifra millonaria sin éxito: "El reclamo duró más de un año, tratando de negociar y nunca quedamos en acuerdo en absolutamente nada. Esperaba respuestas, pero siempre me esquivaba".

Guzmán también denunció el uso de sustancias tóxicas: "Al bajar la calidad, empezaron los problemas con la gente y con mis compañeros... no eran productos aprobados, hacían tratamientos caseros".

El momento del crimen: "No medí las consecuencias"

Al reconstruir la jornada del asesinato en la peluquería de la calle Beruti, Guzmán explicó que una conversación que escuchó a escondidas lo hizo perder el control. Tras habérsele negado una vez más la charla sobre su indemnización, escuchó a Medina sugerirle a Verdini que lo despidieran.

"Me puse mal, no esperaba esa respuesta por los años que lo conozco. Me cegué, no controlé mi ansiedad ni mi bronca, saqué el arma y disparé. No medí las consecuencias", confesó ante los jueces.

Respecto al arma, el estilista aclaró que la guardaba en un locker del local por seguridad personal, tras haber sufrido robos en el trayecto a su casa en Merlo, y aseguró que nadie más sabía de su existencia.

Tras el disparo, Guzmán huyó del lugar. Según sus palabras, lo hizo en estado de shock y por temor a las represalias legales: "Entendí que hice algo muy malo. Me escapé por miedo, por lo que iba a pasar conmigo".

El arrepentimiento

"Me escapé porque tenía miedo de quedar preso, me angustié por lo que hice, de arruinar mi vida, la de mi familia. La de mis compañeros, la de Medina. A partir de ahí, cambió completamente mi mundo... no tengo las palabras para transmitir la angustia que me pasa por lo que viví".

Al cierre de su alocución, el imputado se dirigió a los allegados de la víctima: "Les pido disculpas a todas las personas a las que hice daño, a la familia de Medina y a mis compañeros. Nadie se merece terminar de esa manera".

Próxima instancia: El juicio continuará el próximo martes 21 de abril a las 14:00, jornada en la que comenzarán a desfilar los testigos citados por las partes.

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