El papa cuestionó el uso de la religión en conflictos y marcó distancia con Trump
Desde Camerún, el pontífice criticó a quienes invocan el nombre de Dios para justificar conflictos y volvió a cuestionar el uso político de la fe.
El papa León XIV volvió a marcar una postura firme en medio de su creciente enfrentamiento con el gobierno de Donald Trump. Durante un discurso en Camerún, lanzó una dura advertencia contra quienes utilizan la religión con fines políticos, económicos o militares.
"Ay de aquellos que manipulan la religión y el nombre de Dios para su propio beneficio", expresó el pontífice, en un mensaje que, si bien estuvo enmarcado en conflictos locales, resonó también en el plano internacional.
En su intervención, el Papa hizo un llamado a la paz y destacó el rol de quienes trabajan por la unidad. "Bienaventurados los pacificadores", señaló, al tiempo que advirtió que el mundo atraviesa momentos complejos, marcados por conflictos y tensiones impulsadas por sectores de poder.
El mensaje se dio en una región afectada por enfrentamientos internos, donde el Papa valoró el esfuerzo de líderes religiosos que buscan poner fin a la violencia. Sin embargo, sus palabras también fueron interpretadas como una respuesta indirecta a la postura del gobierno estadounidense respecto a los ataques en Irán.
Desde Washington, la administración de Trump ha defendido su accionar bajo argumentos vinculados a una "guerra justa", incluso apelando a fundamentos religiosos. Esa visión ya había sido rechazada por León XIV, quien sostuvo que el mensaje cristiano no avala la violencia.
El cruce entre ambos líderes se intensificó en los últimos días, luego de que Trump criticara públicamente al pontífice en redes sociales. Pese a ello, el Papa dejó en claro que no modificará su postura y que continuará pronunciándose contra la guerra.
En el marco de su gira por África, León XIV también apuntó contra los gobiernos autoritarios y llamó a construir sociedades más justas. En ese sentido, sostuvo que las autoridades deben promover la unidad y garantizar que todos los ciudadanos se sientan protegidos.
Durante otra de sus intervenciones, el pontífice advirtió sobre el impacto de los conflictos armados y cuestionó el gasto en armamento. "Se necesitan segundos para destruir, pero años para reconstruir", reflexionó, en una crítica directa a la lógica de la guerra.