Santiago

Pánico mundial por las amenazas explícitas de alumnos: un drama que sacude a la sociedad

QUÉ LES PASA A LOS ADOLESCENTES Colaboración periodística de la Mgter. Lic. Olga D. Romagnoli

ALARMA EN LAS ESCUELAS. Analizan sobre qué sucede con los estudiantes adolescentes de hoy.

"El fenómeno de amenazas realizadas por alumnos en el ámbito escolar requiere un análisis social, pedagógico y familiar cuidadoso", advierte la especialista.

El miedo paralizó a cientos de instituciones educativas a nivel mundial y Santiago del Estero no estuvo ni está exenta de esta alarmante problemática, tan globalizada como peligrosa. Desde hace días resuenan amenazas de tiroteos masivos en las escuelas, "escudadas" en infundados retos virales.

Como resultado: incertidumbre total, padres que no saben si mandar a la escuela a sus hijos o no, autoridades educativas que, aunque temerosas, deben trasmitir calma a las familias; y escuelas con custodia policial permanente en el ingreso e interior de las mismas. El panorama fue extraño, entre el jueves y ayer en la provincia. Suceden cosas que hasta hace unos años eran quizás, imposibles de imaginárselas en Santiago.

Se atraviesa una realidad que hace replantear a padres, autoridades y a los mismos jóvenes, sobre qué está pasando con la sociedad.

Qué sucede

En diálogo con la magister y Lic. en Psicopedagogía, Olga D. Romagnoli, explicó que "el fenómeno de amenazas realizadas por alumnos en el ámbito escolar requiere un análisis social, pedagógico y familiar cuidadoso, contextualizado y sin simplificaciones. No es útil interpretarlo solo como "conducta problemática", sino como un síntoma complejo que puede estar expresando múltiples dimensiones del desarrollo del estudiant", indicó en su fundamento.

Y agregó: "Desde la información periodística y las enunciadas por los directivos de las escuelas amenazadas (generalmente secundarias) se sabe que se trata de un reto viral, donde algún alumno se erigía en portavoz de uno o varios mal llamados influencers, youtubers, tictokeros, etc. quienes lanzan al espacio virtual un desafío que ya dejó de ser simbólico sino real como lo es tener el poder en sus manos de quitar vidas, es decir de matar, como una expresión tanática y cobarde que se refugia en la anomia de las redes y a partir de allí activa protocolos de violencia que están ya establecidos".

Sobre este punto, la especialista indicó que las amenazas pueden entenderse como "expresión de malestar emocional: ansiedad, enojo, frustración o sentimientos de exclusión; Dificultades en la regulación emocional: escasa tolerancia a la frustración, impulsividad; Problemas en la simbolización: cuando el alumno no logra tramitar conflictos por vía verbal o reflexiva y recurre a lo acting-out; Búsqueda de reconocimiento o pertenencia: necesidad de visibilidad dentro del grupo; e Identificación con modelos violentos: influencia de redes sociales, videojuegos o contextos familiares".

"Como psicopedagogos aportamos a este necesario análisis un posible abordaje que permita analizar distintas dimensiones en los alumnos que -investigación mediante-pueda ser detectado como el autor de estas amenazas que son actos ilícitos que, aunque no imputables desde un Código Penal cada escuela acudirá a los acuerdos de convivencia que prevea medidas pedagógicas y formativas, sanciones graduadas, etc.", profundizó.

"Es importante poder abrir esa caja negra"

También "es importante poder abrir esa "caja negra" donde se encuentran los chats o los videos o los reels de quienes generaron estos retos virales desde los especialistas en cyber-delitos y comenzar a desandar esta madeja que impregna a alumnos o estudiantes más vulnerables y desde luego las sanciones correspondientes o generar otras figuras legales como podría ser instigación a la violencia escolar mediante amenazas de muerte. Cada caso debe leerse en su singularidad, cada familia y cada escuela lo tiene, y propiciar el dialogo entre padres e hijos. Saber qué se habla en las redes y como generar un pensamiento crítico de acuerdo a la edad del alumno para no caer en las subjetividades siniestras de personas con perfiles de personalidad alejados de la salud mental", sostuvo Romagnoli.

Cuando se hayan detectados los alumnos autores de estas conductas se recomienda analizar al estudiante, indica la Lic. Olga Romagnoli. Para ello, discrimina punto por punto cómo debe ser esa evaluación:

a) Área cognitiva; Nivel de comprensión de la gravedad de sus actos; capacidad de anticipar consecuencias; y Pensamiento concreto vs. reflexivo.

b) Área emocional-afectiva: Estado emocional predominante (ira, tristeza, apatía); autoestima; y Presencia de angustia, retraimiento o agresividad.

c) Área vincular-social: Relación con pares (aislamiento, bullying, liderazgo negativo): Vínculo con docentes; y dinámica familiar.

d) Trayectoria escolar: Fracaso escolar o dificultades de aprendizaje; Desmotivación; y Ausentismo.

También es importante analizar el tipo de amenaza, ya que no todas tienen el mismo significado.

Puede haber una amenaza impulsiva, como una reacción momentánea ante frustración; amenaza instrumental, utilizada para manipular o generar miedo; amenaza estructurada, la cual es más organizada, con planificación (requiere intervención urgente); y Amenaza imitativa, con replicación de situaciones mediáticas", detalla Romagnoli.

"Luego los asesores pedagógico con el equipo técnico y directivos harán una descripción o líneas de comprensión de lo sucedido ya ubicando al autor, alumno para poder inferir cuáles de las siguientes conductas podrán subyacer a la conducta explicita o manifiesta : Déficit en habilidades socioemocionales; Trastornos de conducta o desregulación emocional; Vivencias de violencia o negligencia; Sentimiento de invisibilidad o fracaso escolar; Dificultades en la construcción de la identidad en la adolescentes. 

El abordaje no debe ser punitivo únicamente. 

Se recomienda: Evaluación integral interdisciplinaria (psicopedagogo, psicólogo, equipo escolar); Espacios de escucha individual; Trabajo en habilidades socioemocionales, como manejo de la ira, resolución de conflictos, ó empatía; Intervención con la familia; Dispositivos grupales en la escuela (convivencia, ESI, prevención de violencia); y Protocolos institucionales claros. 

"En contextos como Santiago del Estero, es clave considerar: Factores socioeconómicos; Acceso a recursos de salud mental; Cultura institucional de cada escuela; e Impacto de redes sociales y viralización de amenazas", cerró la especialista.

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