Peregrinos del Hogar de Cristo bandeño llegaron a Catamarca
Tras llegar a San Fernando del Valle de Catamarca, participaron de la misa oficiada en el santuario y recibieron una réplica de la imagen de la Virgen del Valle.
Los peregrinos del Hogar de Cristo Madre del Puente Carretero, quienes fueron al encuentro con la Virgen del Valle en San Fernando del Valle de Catamarca, cumplieron su meta y llegaron al santuario, donde volcaron su alma en emoción y oraciones.
Son más de 120 jóvenes y adultos que partieron el domingo desde la ciudad Capital de Santiago del Estero en compañía del padre "Pepe" Di Paola, párroco de Nuestra Señora de Lourdes, del barrio El Cruce, donde regresarán para participar hoy de la celebración de misa.
Al llegar a Catamarca se unieron a los integrantes del Hogar de Cristo de aquella provincia, e intercambiaron testimonios y experiencias de su peregrinar. "Los chicos no se conocen, es la primera vez que se encuentran. Cuando fueron, en cada capilla, cada chico dio su testimonio de vida, contó cómo llegó al Hogar, qué es lo que siente ahora y el gran cambio que han notado en ellos", destacaron los organizadores parroquiales de la peregrinación.
Luego participaron de la misa oficiada en el santuario y recibieron como presente una réplica de la imagen de la Virgen del Valle.
En el cuarto día de peregrinación, pararon en Las Cañas para descansar de la travesía, merendar y participar de una misa, celebrada por el arzobispo de Santiago del Estero, Vicente Bokalic, el padre "Pepe" Di Paola, fundador del Hogar de Cristo y sacerdotes de la zona del departamento Santa Rosa, de la provincia de Catamarca.
La consigna de la parroquia de Lourdes, "Reza y Trabaja", alentó cada paso en el camino y fortaleció piernas y propósitos. El objetivo de visitar San Fernando del Valle de Catamarca representa el logro espiritual de buscar un nuevo horizonte de vida.
Para el padre "Pepe", esta travesía representa un reencuentro con la peregrinación a pie después de muchos años. "Se nota la secuela en los pies", confesó el sacerdote, aunque priorizó el valor espiritual de la marcha "de darse cuenta de que son capaces de ponerse metas y cumplirlas".