Santiago

La Gran Maestra de la masonería argentina, en Santiago del Estero: "No somos una secta"

Vino a la ciudad capital para instalar un Triángulo Masónico de mujeres santiagueñas denominado "Olimpia Righetti"

La Gran Maestra María Elena Castillo - Serenísima Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de Argentina, estuvo en Santiago del Estero en una visita en la que instaló el triángulo masónico "Olimpia Righetti", que ya trabaja en el templo de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones ubicado en el Barrio "Los Flores" al sur esta capital.

En su breve estada en Santiago del Estero concedió una extensa entrevista con el portal Forvm, el que autorizó a EL LIBERAL su reproducción en la presente edición. "Mendocina, abogada y con un pasado de militancia universitaria y partidaria, Castillo combina su rol de madre y abuela con la dirección de una institución que, bajo su mando, ha profundizado su carácter nacional, rompiendo con la histórica hegemonía del puerto".

- Gran Maestra, la pregunta que nos hacemos todos: ¿Qué es la masonería?

Es fundamental responder esto. La masonería es una organización de la sociedad civil y, como tal, se encuentra bajo todas las pautas de regulación de un país; nos van a encontrar en ARCA y en la IGJ. Pero no es cualquier organización: es una escuela iniciática, ritualística, progresista, filosófica y filantrópica. En nuestros espacios de trabajo, que denominamos «talleres», participamos mujeres de un amplio rango etario, desde la mayoría de edad hasta integrantes de más de 90 años. Todas nos aunamos en un trabajo que es individual y colectivo a la vez. El trabajo individual es el mejoramiento personal; trabajar para conocernos a nosotras mismas y desarrollar nuestras potencialidades. El colectivo es el compromiso con las sociedades en las que nos desarrollamos. El fin último es preparar ciudadanas y ciudadanos comprometidos con su realidad. Es una institución formadora de conciencia.

- Usted mencionaba la palabra «ritualística». Como sociedad tenemos un concepto prearmado de qué es un ritual. ¿Cómo lo interpreta la masonería para derribar mitos?

Hay muchas palabras sobre las que tenemos preconceptos que no gozan de buena prensa. Si hablamos de rituales, muchos piensan en una secta, pero es todo lo contrario. El rito atraviesa toda la vida del ser humano: la jura de la bandera en cuarto grado, el inicio de clases, la firma de un contrato civil o un proceso judicial son ritos. Los ritos estabilizan, ordenan y tienen un valor cultural. Tenemos que buscar el significado real de los términos y no estigmatizarlos. Ninguna de nuestras prácticas va a estar atravesada por un menoscabo a la dignidad del ser humano. El respeto por las ideas políticas y creencias de cada integrante es clave. Dentro de nuestros templos no permitimos el debate político partidario ni el religioso fragmentado, pero sí nos importa el bienestar de la humanidad desde un sentido holístico.

- ¿Qué la trae específicamente a Santiago?

¡Qué linda pregunta! Me trae cumplir un sueño en uno de los terruños del país donde todavía teníamos pendiente iniciar el trabajo de la Gran Logia Femenina Argentina. Estamos instalando un «Triángulo» que se va a llamar Olimpia Righetti.Tiene un profundo significado poner en valor la historia de las mujeres de esta tierra; aquellas librepensadoras desafiantes que se atrevieron en tiempos donde teníamos vedadas las posibilidades. Vengo a cumplir con el sueño de estas mujeres santiagueñas que, siendo madres, esposas, hijas y vecinas, vienen a honrar este voluntariado para construir un tejido social que ponga en valor al ser humano.

- Recién hablaba de «talleres». Estamos más acostumbrados a escuchar la palabra «logia». ¿Es lo mismo?

Sí. Lo que pasa es que «logia» tampoco tiene buena prensa por puro desconocimiento. La logia es una microrrepresentación de la sociedad. Allí se aglutinan mujeres que desean fortalecerse en valores y virtudes, sosteniendo las banderas de la libertad, igualdad y fraternidad, pero también ciencia, justicia y trabajo. Hoy, la tolerancia y el respeto están descalificados en la sociedad porque creemos que la vulgarización debe ser la regla, pero nosotros pensamos que son la base del diálogo.

- Todavía hay gente que se sorprende al saber que existen mujeres masonas...

 Así es. La masonería estuvo solo habilitada para las masculinidades por un momento histórico. En 1717, cuando surge la Gran Logia Unida de Inglaterra, se pedía ser «hombres libres y de buenas costumbres». En ese tiempo, las mujeres teníamos vedados los espacios públicos. Pero el fortalecimiento ético no es excluyente de un sexo; hace a la esencia del ser humano. Las mujeres salieron a cuestionar esto. Los primeros registros son de Francia, con la periodista Marie Deraismes. El proceso fue gradual. En 1945 se habilita la posibilidad de que las mujeres conformen logias femeninas autónomas. En Argentina, nuestra Gran Logia logró su instalación en el 2002, después de un proceso que se inició en los 90.

- Usted hablaba de «sujetos iniciables».

Un sujeto iniciable no es alguien con una determinada edad, clase social o cuenta bancaria. Es quien, en un momento de su vida, quiere poner en tela de juicio todo lo que tuvo por verdad; cuestionarse mandatos y tradiciones para conformarse como un librepensador. Un librepensador no tiene sujeción a una doctrina religiosa ni política; es leal a sus propias ideas y a un pensamiento crítico basado en la indagación.

- ¿Cómo es el proceso para ingresar hoy? 

No es difícil. Pueden contactarnos por redes sociales y llenar un formulario. Luego se realizan tres entrevistas para conocernos, ver sus motivaciones y contarles que esto es un voluntariado de servicio. Se busca ver si la persona es capaz de poner en duda todo y trabajar para su propio mejoramiento.

- ¿Y quiénes no podrían entrar?

Aquellos que vengan buscando una élite o un estamento de poder. O personas con ideas muy dogmáticas que se aferran a «absolutos petrificados». Si alguien me dijera que pertenece a una «raza superior», difícilmente pueda entrar, porque no podría entender la fraternidad como punto de unión. Esas personas se invalidan solas.

- Dijo que no debaten política partidaria ni religión

 Somos ciudadanía comprometida, debatimos los problemas de la actualidad, pero buscamos consensos para generar políticas de Estado, no el debate binario, bizantino y beligerante que se da afuera de los templos donde nos enfrentamos unos con otros. 

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