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Salió de Monte Quemado en busca de sueños y hoy quiere hacerlos realidad en el básquet italiano 

Matías Augusto Martínez tiene 34 años y juega en un equipo de la tercera categoría de la liga de Italia. Admira a Emanuel Ginóbili y siente que aún puede dar más y mejor.

Por lo general las expectativas y las ilusiones de un deportista (sea de cualquier disciplina y categoría) es rendir dentro de sus posibilidades de la mejor manera y que su horizonte apunte sobre todo a los resultados positivos. 

El trabajo, el sacrificio y la dedicación permanente son factores clave para ello y más aun si el desafío es tentador y de alta trascendencia. 

También es verdad que hay momentos en que debe decidir qué es lo que quiere para su carrera deportiva y el objetivo o el sueño a cumplir de cara al futuro.

Y hoy el que tiene Matías Augusto Martínez, un basquetbolista de 34 años, oriundo de la ciudad de Monte Quemado, en el departamento Copo, es demostrarse así mismo que es capaz de superarse día a día y de lograr metas por más difíciles o imposibles que sean.

"Un objetivo que me desvela es llegar a lo más alto de la liga italiana, un poco dificil pero nada es imposible en esta vida. Depende de mí y de mi trabajo dentro y fuera de la cancha", expresó con anhelo el escolta santiagueño que hoy luce la camiseta de Angri Pallacanestro, un equipo de la serie B2 del torneo de ascenso del básquet italiano. 

Para los deportistas que son forjadores de sueños y que tienen el alma y el corazón de trotamundos, saben que la vida también les quita una parte de su existencia y que deben hacerse fuerte anímica y emocionalmente para no caer en situaciones que puedan influir en su rendimiento. 

"En Angri (es el nombre de la ciudad en la que está radicado) estoy viviendo solo. Es una ciudad chica y cálida que está cerca de Napoli y Salerno. Obvio que se extraña a mis amigos, los asados, mi familia, los partidos de truco después de almorzar y los picados de básquet. Hace tres años que estoy acá", contó Matías que desde la nostalgia trata de estar cerca de su pueblo natal y de los suyos.

También trasladarse a otro país con una cultura diferente a la nuestra, hace que el deportista modifique su rutina cotidiana para tratar de adaptarse a un nuevo estilo de vida lejos de su tierra y ciudad de origen.

"Por suerte la adaptación fue fácil ya que la gente de acá hizo todo lo posible para que me sienta bien al igual que mis compañeros. Un poco sí cuesta el idioma porque en esta parte hablan en dialecto", comentó Matías que destacó la hospitalidad y la solidaridad de la gente y el equipo del ascenso italiano. 

Tomar decisiones para probar suerte y desafiarle al destino tampoco es fácil. Más cuando se viene de una ciudad chica como Monte Quemado donde el básquet es un deporte que no tiene tanta competencia y su cultura gira en torno al amateurismo.

"Me di cuenta de que el básquet iba a ser parte de mi vida a los 18 años cuando me fuí de Monte Quemado para iniciar mi carrera en Santiago, capital. Jugué en la U19 y U21 con Nicolás Avellaneda en el Torneo Federal; en la U23 de Independiente BBC en la Liga Argentina y con Quimsa en la Liga Desarrollo", expresó Matías para explicar cómo fueron sus primeros pasos en la capital donde se ajustó más a las reglas y a los campeonatos oficiales.

Hoy la teoría del escolta para ser un jugador profesional de verdad no solamente pasa por la competencia en sí sino que, además, a ese aditamento hay que agregarle otros detalles que son fundamentales para ayudarse a sí mismo y al equipo. 

"Ahora que lo veo de una manera más madura, creo que todo tiene que ver con la vida diaria sobre todo. Si te cuidas con las comidas, si dormis bien, si entrenás más que los demás, el profesionalismo es un contrareloj contra uno mismo. En el deporte como en la vida, uno siempre entrena o hace las cosas para ser mejor jugador o persona cada día. Está todo conectado con la vida cotidiana de uno mismo. Hay muchas personas que siempre buscan ser mejor que sus oponentes, cuando el problema no se trata de ser mejor que ellos en lo personal, sino tratar de progresar y buscar ser mejor día a día contra la persona que fuiste ayer", dijo en sentido de reflexión y de compromiso.

Y reforzó su idea con otro pensamiento que profundiza su forma de vivir y sentir el básquet. 

"Si vos no entrenás para ser mejor, vos como jugador, ¿cómo podés ayudar a tu equipo si no es mejorando?. El crecimiento personal depende de uno mismo; el crecimiento del equipo, depende del equipo", afirmó para dejar en claro un análisis más ligado a la actitud y a la voluntad de siempre querer ir por más.

La ciudad de Angri hoy siente que está en deuda con su gente y con el gran interés que genera el básquet. El equipo todavía está un poco lejos de la categoría superior (A1), pero tampoco es para volverse loco ya que nadie sabe lo que puede pasar más adelante. 

"Acá se vive mucho el básquet. Es lindo jugar así. Hay pocas ciudades que no llenan las canchas. Quizás en eso es diferente a la pasión que hay por ejemplo con el básquet de la Argentina", señaló el oriundo de Monte Quemado. 

Como dueño de la posición de escolta en su equipo, no podía no elegir al bahiense y ex San Antonio Spurs en la NBA, Emanuel Ginóbili, como su principal referente en su puesto. 

"Mi referente es Manu Ginobili al ciento por ciento. Soy de ver poco, pero siempre fue él mi referente dentro de mi puesto. Obviamente, después por el que inició todo fue por mi hermano. Era más por competir con él que por gusto", afirmó al final para rememorar aquellos duelos que nacieron con el afecto y sentimiento familiar.

"Creo que hoy estoy preparado para jugar la Liga Nacional"

Matías ya sabe lo que es jugar la Liga Nacional de nuestro país y de lo competitiva que es. Lo pudo comprobar cuando años anteriores vistió la camiseta de Atenas de Córdoba y después tuvo que salir para asumir nuevos desafíos.

Pero hoy siente que está listo para volver a jugarla y que para lograrlo no solo depende de sus ganas y deseos sino también del interés de los clubes.

"Tuve la oportunidad de jugarla y creo que fue el peor año de mi carrera. Pienso que en éstos momentos podría estar mejor y jugarla. Siempre tuve la capacidad atlética para poder jugarla. Después uno quizás no tiene la madurez y la experiencia para hacerlo", expresó cuando se hizo cargo de su paso por la Liga Nacional. 

Ficha técnica del escolta copeño

Nombre completo: Matías Augusto Martínez.

Edad: 34 años.

Fecha de nacimiento:

Ciudad de origen: Monte Quemado, Dpto Copo, Sgo del Estero, Rep. Argentina.

Posición: escolta.

Club actual: Angri Pallacanestro.

Categoría: B2 de la Liga italiana.

Clubes anteriores: Nicolás Avellaneda U19-U21 del Torneo Federal; Independiente BBC U23 (TNA), Quimsa de Liga Desarrollo; Mitre de Tucumán U23 de Liga Argentina; Central Ceres de Liga Argentina; 

Ameghino de Villa María de Liga Argentina; Atenas de Córdoba de Liga A; Jachal de Torneo Federal; Club Calero de Bolivia; Supernova Fiumicino de Roma Italia, en B2 y Loreto Pesaro, Italia, en B2).

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