Santiago

La carne picada y los niños pequeños: ¿mito o realidad?

CONSEJOS. El consumo de carne picada en menores debe evitarse o ser tratado con extremas precauciones.

El Dr. Ángel Muratore advierte sobre las consecuencias de comer carne molida durante los primeros años de vida. 

La preocupación por la salud de los más pequeños es constante, y en el ámbito de la alimentación, surgen dudas recurrentes. Una de ellas es si la carne picada es un alimento seguro para niños menores de 7 años. ¿Se trata de una recomendación fundamentada o de un simple mito popular? "La respuesta es clara: es una realidad basada en importantes riesgos para la salud", advierte el Dr. Ángel Muratore, médico pediatra, docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.

"El consumo de carne picada en menores de cinco a siete años debe evitarse o, al menos, ser tratado con extremas precauciones. La razón principal radica en el sistema inmune y digestivo aún inmaduro de los niños, que los hace más vulnerables a enfermedades graves", comienza su fundamento.

Peligro

Asimismo explica que "el enemigo oculto en este caso es la bacteria Escherichia coli".

"El mayor riesgo asociado a la carne picada es la posible presencia de la bacteria Escherichia coli (E. coli). Esta bacteria, cuyo reservorio natural se encuentra principalmente en la materia fecal de los animales, puede contaminar la carne durante el proceso de molienda. A diferencia de un corte de carne entero, donde las bacterias suelen permanecer en la superficie, el picado distribuye la E. coli por toda la masa de carne. Esto hace que sea mucho más difícil eliminarla por completo durante la cocción, ya que las bacterias quedan protegidas del calor en el interior. Es por ello que, incluso con una cocción aparentemente adecuada, puede no ser suficiente para destruir la bacteria si la carne no alcanza una temperatura interna uniforme y elevada", sostiene el Dr. Muratore.

Síndrome Urémico Hemolítico (SUH): una amenaza seria

La E. coli productora de toxina Shiga puede desencadenar el temido Síndrome Urémico Hemolítico (SUH). Argentina, lamentablemente, lidera el ranking mundial con más casos de esta enfermedad, que puede dejar secuelas de por vida e incluso provocar la muerte.

El SUH es una enfermedad grave que ataca los glóbulos rojos y afecta seriamente los riñones, pudiendo causar insuficiencia renal aguda. Los niños, especialmente hasta los ocho años (con un promedio de edad de dos años), son los más afectados.

Síntomas a los que prestar atención

Si un niño contrae SUH, los síntomas pueden incluir: Sangre en las heces, Irritabilidad, fiebre, vómitos, diarrea (especialmente con sangrado o mucosidad), debilidad muscular, palidez, convulsiones, disminución de la cantidad de orina, dolor abdominal, lesiones cutáneas enrojecidas (petequias).

Ante la presencia de diarrea, especialmente si hay sangrado o una disminución en la producción de orina, es crucial acudir al médico de inmediato.

¿Por qué los menores son los más propensos a contraer enfermedades?

De acuerdo con lo que informan los especialistas, los niños son más propensos a enfermarse ante el consumo de carne picada, porque carecen de los niveles de defensa suficientemente desarrollados a nivel intestinal, lo que puede provocarles desde diarreas graves sanguinolentas hasta insuficiencia renal y dejarles secuelas graves para toda la vida.

Sin embargo, niños y niñas más grandes y adultos también pueden contraerla. Por eso, ante la presencia de síntomas en menores de 5 años –pueden estar acompañados de fiebre– se recomienda llevarlos inmediatamente a la consulta médica.

Una vez diagnosticado el SUH, un especialista propiciará lo que se denomina "tratamiento de soporte" a fin de contrarrestar los síntomas, en función de la edad, del nivel de gravedad y de la tolerancia a los medicamentos de cada paciente.

Es importante reducir los riesgos mediante pautas necesarias para la prevención

Para minimizar los riesgos, es fundamental seguir estas pautas:

1. Cocción perfecta: siempre cocinar la carne muy bien, asegurándose de que no queden partes rosadas o rojas en su interior. Esto es fundamental para destruir la bacteria.

2. Higiene impecable: lavarse las manos antes y después de manipular carne cruda, y antes de comer. Limpiar a fondo las superficies y utensilios que hayan estado en contacto con la carne cruda.

3. Evitar carne picada en menores de 6-7 años: la recomendación es esperar hasta una edad que oscile entre los cinco y los siete años, dependiendo del organismo de cada niño, para su consumo.

4. Alternativas seguras: si se desea ofrecer carne a bebés o niños pequeños, es preferible cocinar un pedazo de carne entero (como cuadril, nalga, peceto o lomo, preferentemente magras), y luego cortarlo en tiras finas, pedacitos o procesarlo una vez cocido. Esto reduce significativamente el riesgo de contaminación interna.

5. Refrigeración adecuada: mantener la carne picada refrigerada a temperaturas bajas (máximo 2°C) y consumirla dentro de las 24 horas posteriores al picado para garantizar su frescura y evitar la proliferación de patógenos.

"En resumen, la advertencia sobre la carne picada en niños pequeños no es un mito. La prevención es la clave para proteger la salud de nuestros hijos y evitar complicaciones", cerró el Dr. Ángel Muratore.

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