Policiales

Investigan a santiagueños por quienes la nena abusada llegó a Buenos Aires: ¿hubo parto o aborto?

La menor, 12, santiagueña terminó en una camilla de una clínica de Villa Ballester, donde fueron descubiertos ocho fetos. Los fiscales Gómez y Bridoux descreen de todo. La verdad, una incógnita. Desfilan los contactos por el Juzgado. MONTE QUEMADO Citan a obstetras, a una asistente social y a la madre de la niña-madre de Copo

Dos obstetras capitalinos y una asistente social cordobesa representan la "piedra basal" sobre quienes la Justicia iniciará una investigación, resuelta en determinar cómo una niña abusada y embarazada de 12 años, del monte copeño, acabó en una clínica de Villa Ballester. Y hoy se ignora si dio a luz, o le fue practicado un aborto clandestino.

La encrucijada procura ser develada por Gabriel Gómez y Santiago Bridoux, dupla fiscal precursora en un proceso que conlleva diversas aristas: trata de personas, trasplante de órganos, abortos y una usina de hipótesis en el mapa nacional.

Según la cronología, la pesadilla de la nena comenzó a los 10 años a través de manoseos en su familia. Con el tiempo, dos primos (familiares de su padre y de su madre) la transformaron en su esclava sexual.

Ambos, con edades oscilantes entre 24 y 27 años, la vejaron hasta embarazarla. Ya en gestación avanzada, la víctima fue llevada al Hospital de Monte Quemado, Copo. Surgieron las preguntas y la madre de la menor atinó a escudarse en un "no sé nada".

Arrancó una investigación de neta dualidad. Por un lado, tras los dos primos perversos. Y por otra, establecer si el embarazo proseguía (ocho meses y medio de gestación) o era interrumpido, sobre la base del protocolo ya consensuado entre médicos y jueces.

Trasladada al CIS Banda, los médicos habrían rechazado un posible aborto, dado a la avanzada de la gestación. Entonces, la menor y su progenitora retornaron al campo y fueron visitadas por integrantes de una ONG de Buenos Aires.

Los grises sugestivos

En días, emergió la figura de una asistente social procedente de Córdoba. Y al poco tiempo la "niña-madre" ascendió a un colectivo y apareció en Buenos Aires, tras un prolongado silencio: cero celulares o comunicaciones.

Urgente, los fiscales pusieron en marcha el andamiaje legal. Y activaron todos los protocolos, incluido el alerta al Juzgado Federal, ante un presunto caso de "Trata".

Vía exhorto del juez de Control y Garantías, Facundo Sayago, los fiscales enviaron a efectivos de Trata de Personas y Delitos Conexos.

Éstos hicieron base en una clínica de Villa Ballester. Cuando se presentaron, los médicos tenían en su poder el celular de la madre de la menor (¿?). Transcurrieron dos horas hasta que llegaron los "papeles" y así los santiagueños lograron resorte legal para su intervención.

Rescatada y trasladada a su pueblo, la menor hoy hace reposo. Y los funcionarios ignoran si su bebé nació, o fue sometida a un aborto. De la respuesta justa penden infinidad de delitos, jurisdicción o competencia.

¿Nació vivo y lo mataron? ¿Dio a luz y se apropiaron del bebé? ¿Los médicos concretaron un aborto? ¿La práctica careció de todo resorte legal? ¿Quién dio las órdenes? ¿Alguien financió tamaño procedimiento y puso en riesgo la vida de la menor?.

Por lo pronto, los fiscales ya citaron a los dos obstetras y a la asistente social. Los esperan ansiosos con una batería de interrogantes. Les seguirán, enfermeros y policías, como resultante de una "cruzada" tras potenciales eslabones de una larga cadena que sacó del anonimato a una nena embarazada, la condujo a una trampa en un quirófano y por poco no la mata.

Trasladan al Juzgado a progenitora y víctima, y el celular clave

Nada quedará supeditado al azar. Esta semana los fiscales trasladarán desde el interior a la menor y a su madre. En el Juzgado, habrá un despliegue de profesionales y preguntas para la adulta de la menor. Desandarán desde el momento en que llegaron a su vida los emisarios de la presunta ONG e interrogantes elementales.

¿Quién dispuso el viaje? ¿Hubo dinero para el pago del transporte? ¿Cómo terminaron en la clínica de Villa Ballester? ¿Por qué se desprendió de su celular? ¿Firmó documentos? ¿Su hija abortó, o dio a luz? Y lo trascendente, ¿fue contactada por el entorno de los dos primos abusadores? Vale recordar, que uno de los acusados es familiar de la mujer y el otro, de su pareja.

Nadie descarta que la Justicia arbitre los medios para recurrir al celular de la mujer, ya que por muy intrascendentes por ciertos datos, nombres, fechas o lugares, los fiscales anhelan un punto que los conduzca a la verdad

Los primos, lejos de la Justicia, pero cerca de sus abogados

Los dos primos (presuntos abusadores) están prófugos. Los voceros confiaron que ya contrataron abogados de la ciudad Capital y uno casi fue atrapado, mientras viajaba en colectivo.

La menor habría confiado a los policías que la abusaban todas las semanas. No en forma conjunta, pero ambos conocían sobre las atrocidades del otro, y solían vociferarlo.

Al tomar conocimiento sobre la asistencia de la menor en el Hospital de Monte Quemado, Copo, el entorno de los dos primos habría enviado a sus emisarios.

Cruzaban los dedos para hacer desaparecer la prueba genética, capaz de condenarlos de antemano. Todo proceso por abuso es casi siempre clarificado con el análisis de ADN.

En la teoría, al producirse el nacimiento, la información genética del bebé es entrecruzada con la de los acusados. El resultado es liberador o condenatorio.

Desde ese escenario, los fiscales profundizarán la causa con oficios: solicitarán ADN de los ocho fetos descubiertos en la clínica del horror.

Nadie aventura nada sobre la santiagueña. Las conclusiones pueden aportar claridad a la "caja de Pandora" legal. Pero si los genetistas descartan que uno de esos fetos presente ADN de la menor santiagueña, el enigma se agudizará aún más. Y la única salida emergente seria conjeturar que hubo un nacimiento de paradero incierto.

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