La Logia Femenina de la Argentina destacó el gran trabajo de las masonas santiagueñas
Puso de relieve la labor del triángulo masónico "Olimpia Righetti", que ya trabaja en el templo ubicado en el barrio Los Flores, al sur de esta Capital. MANO A MANO Entrevista exclusiva de EL LIBERAL a la Gran Maestra María Elena Castillo. Clara y contundente sobre el rol de la mujer en la masonería
"Son osadas, inquietas, intelectuales, que están comprometidas con su geografía, con sus tiempos históricos, que se suman a este gran voluntariado, porque la masonería es un voluntariado. Es un buen semillero el que hoy tiene Santiago del Estero con las integrantes de "Olimpia Righettii"
Quien se expresa de esta manera, al referirse al rol que desempeñan las mujeres masonas de triángulo masónico "Olimpia Righetti", es la Gran Maestra María Elena Castillo - Serenísima Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de Argentina. La "Olimpia Righetti" ya trabaja en el templo de la Gran Logia de la Argentina de Libres y Aceptados Masones ubicado en el barrio Los Flores, al sur esta capital.
En una entrevista exclusiva con EL LIBERAL, vía zoom, Castillo profundizó sobre el rol de las mujeres masonas en el país. Además, destacó que, en tiempos de polarización, la masonería "es un espacio de tolerancia, diálogo y crecimiento, del que hoy también pueden ser parte las mujeres".
- ¿Cómo ha observado en su reciente visita a Santiago el trabajo que hacen las mujeres masonas en esta provincia?
Estoy más que muy orgullosa del grupo de mujeres que integra el nuevo espacio conformado en Santiago del Estero, el triángulo masónico "Olimpia Righetti", que es el primer espacio masónico que la Gran Logia Femenina de la Argentina instala en esa jurisdicción. Creo que son osadas, son inquietas, intelectuales, que están comprometidas con su geografía, con sus tiempos históricos, que se suman a este gran voluntariado, porque la masonería es un voluntariado. Nosotras dedicamos parte de nuestra vida, de nuestros saberes, a trabajar en el mejoramiento personal y en el bienestar de las comunidades. Y desde ese lugar, el grupo es pujante, es prometedor para el crecimiento de la institución y también para el desempeño que cada una de las integrantes ejerce o realiza en sus profesiones, en sus ámbitos de competencia y demás. Así que la verdad es que creo que es un buen semillero el que hoy tiene Santiago del Estero con las integrantes de "Olimpia Righettii" y seguramente podrán crecer y multiplicarse ordenadamente y como lo hace la Gran Logia Femenina de la Argentina. Debemos consolidar espacios desde el fortalecimiento, desde la capacitación, no simplemente una formulación de papeles vacíos de contenido, sino muy por el contrario.
- ¿Cuál es el rol que hoy ocupan en la sociedad argentina las mujeres masonas?
El rol es de participación activa en todos los espacios en los que nos desarrollamos. La masonería femenina no cuenta con tantos años de vida institucional como sí cuenta la masonería entendida tradicionalmente como masculina. Las mujeres entendemos que somos agentes de cambio, que somos las grandes posibilitadoras de la construcción de un tejido social que nos permita conformar ciudadanía. Y desde ese lugar, cada una de nosotras en sus distintos ámbitos participa en forma colaborativa con el ejercicio de la responsabilidad ciudadana, de la responsabilidad ciudadana, de la responsabilidad en cada uno de esos ámbitos. Las que somos profesionales en nuestros ámbitos de competencia, en nuestras organizaciones que nos agrupan, en los municipios, en los sindicatos, en las escuelas. En cada uno de esos espacios nosotras entendemos que la participación de la mujer es fundamental, porque somos el 52% de las sociedades. Dicho de alguna manera, somos la otra mitad de la sociedad que durante muchos años se ha visto invisibilizada.
- De esta manera, ¿rompen con prejuicios, dejan de lado aquel temor de ser señaladas que por ser masones engloba todo un misticismo?
Obvio que todavía la masonería en nuestro país está estigmatizada y no goza de buena prensa. Esto tiene que ver fundamentalmente por el desconocimiento que la ciudadanía tiene de nuestra institución. Y en relación a ese desconocimiento surgen en el imaginario colectivo una serie de calificaciones que suelen ser denostativas de la institución. Y lo cierto es que la masonería es una organización de la sociedad civil que nos encuentra inscriptas y bajo la competencia, la jurisdicción, la fiscalización de las leyes de la República.
-¿Por qué considera que de alguna manera todavía está estigmatizada?
Porque este desconocimiento hace que nos cataloguen en algunas en algunas geografías como que somos integrantes de sectas, de espacios antirreligiosos, al ser ritualística de alguna manera de ejercer rituales satánicos. Todo lo cual es realmente mendaz, incierto. ¿Por qué pasa esto? Porque hablábamos del desconocimiento y el desconocimiento de la institución está dado porque siempre se la entendió como una institución totalmente secreta. Y la verdad es que la masonería conforma librepensadores. Y el librepensador es una subjetividad que no está subordinada a ninguna ideología, autoridad, a ningún tipo de sometimiento para el ejercicio del librepensamiento y de la voluntad en su accionar. Entonces genera escozor en las comunidades la presencia de un librepensador. Todavía gozamos de un alto estigma, de mucho prejuicio y de animadversión, diría de alguna manera. Entonces muchas de nuestras integrantes trabajan en la institución, son parte activa de la institución, pero no se dan a conocer como tales. Y cuando levantamos nuestro primer taller en el interior del país, que fue en Mendoza en el año 2009, lo menos que pedían era que nos llevaran a la hoguera. Y no estamos hablando de tantos años, estamos hablando de menos de dos décadas.
Temores y realidades de la mujer masona
Castillo aseguró: "Muchas -mujeres masonas- trabajan en forma invisibilizada a efectos de evitar ser perseguidas o rotuladas infundadamente y correr el riesgo de perder sus trabajos, su reputación y su buen nombre, porque todavía no se comprende ni se acepta esta elección. creo que también juega un rol muy importante el hecho de que, para algunos espacios, sobre todo los que están asociados con la religión, nos ven como un peligro. Y lejos, muy lejos, la masonería es fervientemente respetuosa de la religiosidad de sus integrantes. No obstante, plantea fervientemente la necesidad de propender a estados laicos, respetuosos de todas las creencias y de las no creencias, porque el estado nos debe representar imparcialmente a todos".
Castillo: "Es un espacio de tolerancia, de diálogo"
Castillo resaltó que, en tiempos de grietas, la masonería "es un espacio de tolerancia, diálogo y crecimiento, del que hoy también puede ser parte las mujeres. La masonería fortalece la democracia y los principios republicanos, porque contribuye a la convivencia pacífica de todos los integrantes y pone en valor la concordia nacional por sobre todas las cosas. Es el gran ágora, el espacio de conformación de consensos, la posibilidad de construir un tejido social diverso, plural, colectivo, que tenga como eje fundamental el progreso del ser humano basado en la dignidad. Hoy la masonería tiene la posibilidad de mostrar que es una institución relevante para la construcción de los tiempos actuales y venideros, que hagan a una nación próspera, diversa, plural, federal, justa, igualitaria y soberana."