Santiago

Entendiendo la realidad como una construcción social y cotidiana

Por Leonardo Innamorato.

A lo largo de la historia, las cosas que nos rodean fueron en un primer momento construcciones geológicas y ambientales del mundo natural al mismo entorno humano. Con el devenir del tiempo, el mismo hombre aprendió a transformar y moldear la naturaleza con diversas herramientas que se le iban presentando. De tal manera, la realidad, es decir todo aquello que se nos presenta ante nuestros ojos es una, y es objetivada en torno a diversas subjetividades mentales para realizar así un constructo tipificado y aceptados por normas sociales y colectivas por todos.

Tomemos aquí a la realidad social como un objeto de estudio, y no es sencillo precisamente explicar de manera científica o certera esta realidad. Pues, la hacen los periodistas, los sociólogos, antropólogos y teóricos de las ciencias sociales. Básicamente el "ver y contar". A decir verdad, no existe una sola realidad, según la óptica y el punto de vista, circunstancia, ideologia y nivel de abstracción personal, se va construyendo "socialmente" lo que denominamos realidad. 

Sensorialmente está en el espectro del campo visual, auditivo, perceptivo, en el inconsciente y multimedial de nuestro contacto a diario; desde que nos levantamos hasta cuando dormimos. Técnicamente, a la realidad se la puede medir, y se traduce en valores observables y verificables. De ahí en elaboración de índices o categorías, esto síntoma de una práctica científica. 

Encontrarse con una noticia presentada en formato digital y a su vez, la cuál con la IA podría ser tergiversada, retocada o desvirtuada, se convierte en un fenómeno a los cuales a lo largo de nuestra historia política y social, los argentinos sabemos: la negación de la realidad o del "sentido común". No hay una única verdad, visualizamos, internalizamos y transmitimos partes de una verdad. Nadie tiene los "ojos de Dios". Encontrarse con algunas personas que sostienen un discurso a los cuales se los transmite, -ya sea por seducciones políticas de campaña electoral, en Congresos o seminarios en ópticas de prestigiosos científicos o algunos profesionales-, hacen que el común de la gente o de algunas mentes suceptibles, acepten ese mismo discurso como una verdad incuestionable. Ahora bien, ¿cómo es que construimos una realidad social objetivada y verdadera como la suma de las realidades subjetivas de cada uno?

Narrar filosóficamente o sociológicamente en esta era de la inmediatez, la cita y la hibridés, en el cual las personas no solo creen ver una realidad, sino que actualmente tambien la perciben y se le hace manifiesta en sus diversos dispositivos celulares. Desafío de esto también, explicar a la realidad desde lo razonamientos netamente dialécticos. Enumeremos algunas viñetas: memes, capturas de pantalla de una noticia, Tik Tok cortos, videos viralizados y hasta algunos casos retocados, hacen que en esta posmodernidad, aceptemos estas cuestiones sin dilucidar lo verdadero de lo falso. En otras palabras, la verdad de las "fake news" y el bombardeo mediático. 

Esta cotidiana cultura del pulgar, de operar constantemente teléfonos celulares y descuidar los vínculos sociales cara a cara, las relaciones de grupo por más pequeñas que sean, hacen que transitemos una metamorfosis social entre el "Hombre Ligth" (en consideraciones de Enrique Rojas), el "Hombre Mediocre" de José Ingenieros y algunas viñetas del pensamiento de Zygmun Bauman en su notable obra "Modernidad Líquida".

En consecuencia, algunos métodos del "control de la frustración" más conocido en esta era es la "negación"; en términos psicológicos, esto consiste en el rechazo doloroso de la realidad externa o de la experiencia subjetiva. Negar situaciones o experiencias para evadir la realidad es una práctica social y psicológica de las más empleadas. Y ni que hablar, esta negación amplificada por la clase dirigente o un grupo de elite hegemónico, en negar una determinada realidad social, haciendo que la ciudadanía termine aceptando en conformismo, tipificando e institucionalizando algo indebido a los estándares deseados.

Entonces, existen ciertas teorías o paradigmas, cada cual con sus métodos y un contexto histórico y social construido, para ir delineando y hasta predecir cuestiones vinculadas a tales fenómenos sociales. Hubo y habrá en esta historia, realidades negadas, realidades sesgadas y realidades narradas según un determinado discurso político, económico y social imperante en una determinada sociedad, con una cultura que le es propia y distintiva de las demás. 

Estamos en un mundo al que nos es común el poder "compartir ciertos espacios púbicos con los demás". Entiéndase este mundo como una gran obra de teatro, donde todos somos actores con un rol determinado, y hay un público al que nos está viendo, observando o evaluando. De qué lado del mostrador nos toca estar, con qué óptica o interpretación argumentamos que un determinado género musical es tediante o de mal gusto. Quizás, tendremos que evitar caer en fanatismos y en dispositivos que tornen a distorsionar una realidad, evadiendo o aceptando lo patológico de lo normal.

 Esto forma parte de este rompecabezas social del que formamos parte, aceptamos verdades objetivas, por el cuál creemos que es así, negando otras y actuando con indiferencia en otras circunstancias. Es una de las capacidades sensoriales y sociales más importante que tiene el hombre como especie, de socializar, vivir y de interpretar un fenómeno, noticia o un suceso de la cotidianeidad. También debido a ello, todos, de alguna manera "defendemos intereses", y nos aferramos a nuestras posiciones. A esta reflexión le cabría un lema como "no hay peor ciego del que no quiera ver".

Si construimos esta realidad entre todos, poniendo sólidos cimientos y ladrillos en base explicaciones que tengan que ver con lo real, lo que es -y no como a mí me hubiera gustado que fuese-, lo estamos haciendo sobre terreno sólido, aceptando así lo fértil sobre lo estéril.

A no caer en trastornos disociativos o desconexión, donde nos alejemos de la realidad y los preceptos de la verdad. Por ahí pasa esta cuestión, si bien nosotros como argentinos, con nuestra idiosincrasia, historia política y económica muy cambiante, hacen que este nuevo escenario por el cuál transitamos esta historia, estos sucesos en forma de noticias, eventos, formas de hacer, mirar, vivir y narrar estas realidades, comprendamos de una buena vez que esta realidad, no viene de Dios, ni de una dimensión paralela, sino que la "construimos socialmente".

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