"Los voy a matar a todos": un testigo clave contó qué dijo el peluquero santiagueño antes de atacar a su compañero en Recoleta
Se trata de Facundo Verdini, el dueño de la peluquería donde ocurrió el crimen.
El juicio por el crimen de Germán Medina sumó este miércoles nuevos y estremecedores testimonios. En una nueva audiencia ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°24 declaró Facundo Verdini, propietario de la peluquería donde el santiagueño Abel Guzmán asesinó de un disparo a su compañero de trabajo.
Verdini reconstruyó el minuto a minuto de la noche del ataque y aseguró que todo había comenzado como una jornada habitual. "Llegué a la peluquería a las 15. Saludé al equipo y fui a la oficina. Me llamó la atención que Abel se había rapado la cabeza, nunca lo había visto así", recordó ante los jueces.
Según relató, al finalizar la jornada laboral varios empleados decidieron quedarse tomando cerveza, algo que ocurría con frecuencia. "Le dije a Germán que fuera a comprar y después nos pusimos a charlar. Estábamos Charly (Carlos Azorín), Germán (Medina), yo, una chica nueva (Noelia Palazzo) y Benjamín en la caja. Germán nos contaba una anécdota sobre un cumpleaños. Mientras tanto, Abel estaba en su puesto, siempre con el celular", señaló.
El dueño del local relató que el clima cambió drásticamente cuando Guzmán sacó un arma de fuego. "De la nada sacó un arma y me dijo que quería hablar. Nos apuntó a todos. Me levanté y le pedí que se tranquilzara, que fuéramos a la oficina", contó.
En medio de la tensión, el acusado comenzó a amenazar a todos los presentes. "Nos pidió que no nos moviéramos. 'Les voy a volar la cabeza a todos', fue lo que dijo. Nos encerró ahí porque nos quería matar a todos, ¿sino por qué nos va a encerrar", expresó Verdini.
El testigo sostuvo además que Guzmán actuaba con total frialdad. "Empezó a dirigirnos, parecía un criminal. Nos empezó a acomodar, fue todo muy rápido. Germán no dijo nada y pum, le disparó. El sonido fue tremendo. Cuando dispara, salimos todos corriendo", relató con crudeza.
Verdini también explicó que el acusado había cerrado las puertas del comercio para impedir cualquier escape. "La llave con la que se cierra la peluquería estaba arriba de un estante. Mientras estábamos tomando la cerveza, agarró la llave y fue cerrando las puertas. Era imposible escaparme por la puerta que daba al edificio. Además de mí, nadie tenía llave", afirmó.
Luego del disparo fatal, el peluquero contó que se escondió en el baño y desde allí pidió ayuda. "Mientras pensaba cómo defenderme, agarré el celular y llamé al 911. Dije 'disparó, disparó, Abel, Abel'. Cuando estaba en el baño, Charly vino a decirme que se había ido. A los dos minutos llegó la policía. Éramos todos sospechosos en ese momento", recordó.
Durante su declaración también habló sobre los conflictos previos entre Guzmán y Medina por el uso de formol dentro del local. "Le decía que no pusiera formol, porque traía cosas Formol puro, mucho olor. Germán le decía que no lo usara. Era muy fuerte lo que usaba. Le decía que abriera la ventana, pero hacía todo lo contrario", detalló.
Según Verdini, la relación entre ambos empleados se había deteriorado notablemente durante la semana previa al crimen. "Estaban discutiendo, se hacían la vida imposible. Sabía que se estaban llevando mal", indicó.
Sin embargo, aseguró que jamás imaginó un desenlace semejante. "Abel nunca me vino a hablar cara a cara para decirme. Por eso nos llamó la atención lo que hizo, porque no tuvo huevos para hablar antes. Puede ser que haya tenido celos de Medina", reflexionó.
Todavía afectado por lo ocurrido, concluyó: "Después del crimen yo no quería saber nada con la peluquería, no quería ser peluquero, no quería saber más nada de nada".
En la audiencia también declaró Noelia Palazzo, una joven que había comenzado a trabajar en la peluquería apenas un mes antes del asesinato.
La testigo recordó que aquel 20 de marzo todo transcurría normalmente hasta que decidieron quedarse compartiendo una cerveza tras el cierre. "Me dijeron que me quede, y yo nunca me había quedado, era la primera vez que me quedaba fuera del horario", contó. Además, recordó que "estábamos hablando de una fiesta a la que habíamos ido con Germán".
De acuerdo a su declaración, la situación cambió abruptamente cuando Guzmán irrumpió armado. "Se acercó, pidió hablar con Verdini y él le dijo 'mañana con los abogados'", relató. Luego agregó: "Sacó un arma y nos dijo que nos quedáramos quietos porque nos iba a volar la cabeza".
Finalmente, describió los segundos posteriores al disparo mortal. "Cuando escuché el disparo, me fui corriendo al baño porque nos iba a matar a todos". Entre lágrimas, agregó: "Cuando salí del baño, lo vi a Ger así, agarré mi celular y llamé al 911".
La declaración de los testigos quedó incorporada al expediente en la antesala de los alegatos de la fiscalía y la querella, previstos para el próximo 5 de mayo.