Detectan un "pabellón VIP" en una cárcel con negocios ilegales y privilegios para internos
Un operativo judicial en la Unidad Penal N°9 reveló la existencia de comercios clandestinos, dispositivos electrónicos prohibidos y un sistema de cobros dentro del penal.
Un procedimiento judicial dejó al descubierto un entramado de irregularidades dentro de la Unidad Penal N°9 de La Plata, donde funcionaba un sector con condiciones diferenciadas para los internos, conocido como "pabellón VIP".
El operativo fue encabezado por la fiscal Virginia Bravo y autorizado por la jueza Marcela Garmendia. Durante la inspección, las autoridades recorrieron cada celda y secuestraron una gran cantidad de elementos prohibidos.
En total, se requisaron pertenencias de casi un centenar de detenidos alojados en ese sector, donde además de las celdas había espacios comunes como gimnasio, cocina, biblioteca y áreas de recreación. Sin embargo, lo que más llamó la atención fue el volumen y tipo de objetos incautados.
Entre los elementos hallados había más de 60 teléfonos celulares, computadoras, notebooks, routers, dispositivos de almacenamiento y consolas de videojuegos, incluyendo varias PlayStation. También se retiraron heladeras, freezers con alimentos y productos destinados a la venta interna.
La investigación se inició a partir de una denuncia que describía la existencia de una estructura de negocios clandestinos dentro del pabellón. Según esa presentación, funcionaban servicios como rotisería, repostería y peluquería, con precios elevados y un esquema organizado de cobros.
De acuerdo con los datos incorporados a la causa, dentro del penal se vendían pizzas a $17.000, sándwiches de milanesa a $15.000 y tortas a $9.000. Además, los cigarrillos se comercializaban a $3.000 el paquete, con ventas que incluso alcanzaban a internos de otros sectores.
También se detectó una peluquería interna, donde los cortes de cabello tenían un costo de $4.000 o el equivalente a tres paquetes de cigarrillos, que luego eran revendidos dentro del circuito.
El esquema incluía además el pago de "cuotas" para acceder a beneficios. Para permanecer en ese pabellón y evitar traslados, los internos debían abonar mensualmente dos paquetes de cigarrillos. El uso del gimnasio implicaba un pago extra de tres paquetes por mes, mientras que el acceso a otros espacios comunes requería dinero, alimentos o productos de limpieza aportados por familiares.
Además, una de las hipótesis que se analiza es la existencia de maniobras delictivas organizadas desde el interior de la cárcel. Los investigadores sospechan que algunos detenidos utilizaban celulares y conexión a internet para montar estafas, incluso ofreciendo acceso a redes wifi a cambio de pagos mensuales.
El caso reavivó cuestionamientos sobre los controles dentro del sistema penitenciario bonaerense, especialmente en lo referido al ingreso de tecnología y la circulación de dinero dentro de las unidades.
Este no es el primer episodio que genera polémica en ese penal. Meses atrás, la difusión de imágenes de la celda de Hugo Isaías Castillo San Martín, acusado de liderar una banda delictiva, ya había expuesto condiciones de detención fuera de lo habitual.
La causa continúa en curso y no se descartan nuevas medidas judiciales para determinar responsabilidades y desarticular por completo la red detectada dentro del establecimiento.