Los Abuelos de la Nada: la usina de Miguel sigue viva
De la mano de Gato Azul Peralta y Miguel "Gringui" Herrera, la banda reafirma su esencia sin nostalgia.
Mientras ultiman detalles para su show del 9 de mayo en la apertura de la temporada de Las Termas de Río Hondo, la nueva encarnación de Los Abuelos de la Nada reafirma una idea que atraviesa generaciones: no se trata de nostalgia, sino de continuidad. O, como define el percusionista Julio Morales, de una "usina" creativa que nunca dejó de producir.
El proyecto, reactivado en 2023 bajo el impulso de Gato Azul Peralta, el hijo de Miguel Abuelo, y "Gringui" Herrera, retoma la lógica original concebida por Miguel Abuelo: una banda abierta, en constante movimiento, integrada por músicos con recorrido propio. "No somos una banda tributo ni hacemos versiones. Somos los Abuelos de la Nada oficiales, con Gringui y Gato Azul a la cabeza", subraya Morales, dejando en claro que el peso del nombre no es una carga sino una dirección.
Historia y presente
Lejos de replicar una formación fija, el grupo actual se construye con figuras de sólida trayectoria. Morales enumera a sus compañeros como piezas de un engranaje que combina experiencia y renovación: el guitarrista Sergio Pérez, el bajista Diego Ortells histórico colaborador de Alejandro Lerner, el saxofonista Andrés Jorge, y "Pulga" Luciani.
El propio Morales carga con un currículum que cruza escenarios y géneros: trabajó con Natalia Oreiro, Divididos y formó parte de producciones como La Voz Argentina. Sin embargo, asegura que este proyecto tiene un lugar especial: "Me llena el corazón. Es volver a una esencia que siempre estuvo".
Un pedazo de Miguel
Para Morales, la continuidad del proyecto tiene un anclaje emocional y artístico muy claro en la figura de Miguel "Gringui" Herrera, impulsor de esta nueva formación. "Gato vivió toda la etapa de Abuelos como uno más, aun sin ser músico, en ese momento. Creo que hasta el escenario lo tenía claro, y tenía que subir y a veces, quedarse en el costado, eso es lo que nos cuenta. Mamó esa historia desde adentro", explicó.
Esa cercanía, asegura, se traduce hoy en una conducción que no busca reinventar la esencia sino sostenerla: "El hijo de Miguel está llevando adelante este proceso con el mismo pensamiento que tenía su padre. No es casualidad: hay cosas que no se aprenden, se viven".
En esa misma línea, Morales fue aún más contundente al referirse a la presencia simbólica del líder original: "Cuando hablamos de Miguel, hablamos en presente. Miguel está. Y en lo terrenal, hoy su expresión más directa es su hijo Gato. Miguel está porque está Gato".
El músico aclaró que no se trata solo de una cuestión genética, sino de una construcción colectiva: "Hay gente que lo conoció profundamente y te dice que Gato tiene muchas cosas de Miguel. Y después estamos nosotros, que somos amantes de ese estilo. La idea es armar esa magia entre todos con ese pedazo de Miguel que es su hijo Gato, y con ese pedazo de Miguel que tiene 'Gringui' Herrera, que lo vivió y lo convivió".
La "usina" creativa que no se detiene
Morales retoma una idea central del universo Abuelos: la banda como una "usina". "Miguel nunca pensó en una formación fija. Lo que quería era generar un espacio donde cada músico pudiera desarrollarse y después volcar eso en su propia carrera", dijo.
Ese concepto, asegura, sigue vigente: "Hoy pasa lo mismo. Cada uno tiene su recorrido, su historia, pero cuando nos juntamos, todo eso se pone al servicio de las canciones".
Canciones nacidas en tiempos de censura: "Había que ser muy inteligentes y creativos"
En uno de los tramos de la entrevista, el percusionista de Los Abuelos de la Nada, Julio Morales, se detiene en el contexto en el que surgieron muchas de las canciones del repertorio.
"Es imposible separar a los Abuelos del momento histórico en el que aparecieron. Estamos hablando de los años de dictadura y del regreso de la democracia. Eran la voz de una libertad que todavía estaba en construcción", afirmó.
En ese marco, dijo: "Para sacar un disco había que ser muy inteligente. Tenías que escribir de manera poética para que el censor no entendiera el verdadero mensaje. Había que esconder lo que realmente querías decir".
Esa necesidad, lejos de ser una limitación, potenció la calidad artística. Morales lo vincula con una reflexión de Charly García: "Él decía que los poetas se acabaron en la democracia. Y tenía que ver con eso: antes había que ser creativo para armar una letra poética que pudiese evadir la censura".
En ese contexto reflexiona: "Había distintas formas de plantarse frente a la realidad, distintas miradas sobre la libertad, la identidad, la sexualidad. Todo eso hoy parece natural, pero en ese momento había que defenderlo desde el escenario".
Los Abuelos de la Nada: clásicos intactos y sonido renovado
Si algo distingue a esta etapa de Los Abuelos de la Nada es el equilibrio entre fidelidad y actualización. La banda suena "igual, pero con tecnología de hoy", explica Julio Morales, el percusionista. No cambiaron las canciones, pero sí el contexto: equipos, sonido, producción.
Las canciones, décadas después, siguen vigentes. Temas como "Mil horas" compuesto por Andrés Calamaro forman parte de un repertorio que, según Morales, "atraviesa a gente de 70 años y también a jóvenes de 30 ó 35".
"Las buenas canciones no se borran nunca. Yo las escucho desde que era chico y me siguen pasando cosas. Y eso mismo le pasa al público", sostuvo.
Y sumó: "Escuchas esa música y automáticamente te lleva para atrás; esa música automáticamente te trae recuerdos de muchas cosas y eso pasa solo en un momento indescifrable. Esa magia de canciones es lo que queremos transmitir en Santiago del Estero cuando vengan a ver a Los Abuelos de la Nada", en Las Termas de Río Hondo.
El show en Las Termas será motivo para el reencuentro
La banda Los Abuelos de la Nada llegará a Santiago del Estero el próximo sábado 9 de mayo para presentarse en la inauguración de la temporada turística de Las Termas de Río Hondo con una propuesta que apunta más allá del show. "Queremos que la gente se reencuentre. La música tiene ese poder: en una canción estamos todos, cantando lo mismo, cantando los peleados, los amigos. Esa es la magia de las canciones y me parece fundamental en esta época, sobre todo porque estamos al borde del bardo, el empezar a recuperar lo que realmente como personas nos une, y hay canciones que mágicamente nos unen. Esa es la magia que queremos transmitir en Santiago del Estero", expresó Julio Morales, el percusionista, en diálogo con EL LIBERAL.
Y cerró con una definición que sintetiza el espíritu de esta nueva etapa: "Lo que vamos a llevar es esa magia que sucede en un instante, cuando una canción te transporta".
Para Julio Morales, el diálogo entre el repertorio de Los Abuelos de la Nada y los nuevos géneros no es un conflicto. "Cada música nueva tiene la posibilidad de enamorar y encontrar su lugar con el tiempo", dijo, aunque advirtió que muchas veces el impacto inicial responde más al marketing que a su verdadera permanencia.
Lejos de forzar un acercamiento a las nuevas generaciones, la banda elige sostener su identidad. "Nosotros no hacemos nada para agradar o adaptarnos. Lo que acerca es la música", afirmó. Y remató: "Somos los Abuelos de la Nada, hacemos las canciones que hacemos".
Las nuevas generaciones llegan al repertorio de Los Abuelos de la Nada motivados, muchas veces, por los seguidores de siempre.