Santiago

Dispuestos a salvar vidas: personas con discapacidad visual nula se capacitan en RCP

La ONG Sonrisas y Acciones Solidarias organizó el 3° Taller de Primeros Auxilios y Bienestar Emocional para quienes deseen entregar el corazón a quienes hoy lo necesitan más que nunca.

Hay días que se escriben con hilos de oro en la historia de la ONG Sonrisas y Acciones Solidarias. Días donde las etiquetas se borran y solo queda la esencia humana, esa que busca proteger, cuidar y florecer. Con esa emoción a flor de piel, se concretó con éxito el 3° Taller de Primeros Auxilios y Bienestar Emocional, una jornada que fue mucho más que una capacitación: fue un manifiesto de amor y de igualdad.

"Desde nuestra llegada, el aire se transformó. Fuimos recibidos por alumnos, padres y docentes con un entusiasmo que nos conmovió hasta las lágrimas. En sus rostros no solo había ganas de aprender, sino una gratitud inmensa que nos recordó por qué nuestra labor de payasos de hospital recorre cada rincón de nuestra ciudad, buscando dejar una huella de luz donde antes había sombras", expresó Liliana Covi, presidente de La ONG, en un exclusivo diálogo con EL LIBERAL.

Primeros auxilios para todos

Bajo la guía experta y profundamente humana de Ramón Coria, paramédico y alma de Del Sur Enfermería, los presentes se sumergieron en el aprendizaje de técnicas vitales. Pero este taller tuvo un norte sagrado: la inclusión real de personas con discapacidad visual nula.

"A menudo, la sociedad comete el error de pensar que quienes no ven necesitan ser siempre cuidados. Hoy, demostramos lo contrario: ellos pueden ser los cuidadores, los rescatistas, los héroes. En las personas con ceguera, el sentido del tacto y la escucha se convierten en canales de precisión absoluta. Al enseñar RCP y la Maniobra de Heimlich de forma lúdica y táctil, vimos cómo sus manos —esas manos que "ven" el mundo— aprendían a identificar el esternón con una sensibilidad asombrosa y a aplicar la presión justa para devolver la vida" contó Covi, aún sorprendida por lo vivido.

Darles estas herramientas es devolverles autonomía. Es decirles que, en una situación de riesgo, su presencia es valiosa y decisiva. 

"No hay mayor empoderamiento que saber que tus manos tienen el poder de arrebatarle una vida a la muerte", ahondó.

Para ellos, el yoga es un refugio de seguridad

El cierre de la jornada regaló a los presentes un silencio sanador a través del Yoga. "Para una persona que navega el mundo a través de los sonidos y las sensaciones, el yoga es un refugio de seguridad. Aprendimos técnicas de relajación que no son solo ejercicios, sino escudos contra el estrés y la ansiedad. El yoga nos cambia la forma de vivir porque nos enseña a habitar nuestro cuerpo con amor. Para los padres y alumnos, fue un espacio de conexión espiritual, donde el bienestar emocional se convirtió en el lenguaje que todos hablamos con fluidez. Aprendimos que la verdadera salud comienza con una respiración consciente y un corazón en calma", contó Covi.

La importancia de la entrega de los voluntarios

Nada de esto hubiera sido posible sin el trabajo de los voluntarios de la ONG. Ellos no solo acompañaron; fueron el sostén, la guía y el abrazo. En cada actividad, el equipo se fundió con los participantes, demostrando que la verdadera visión no está en los ojos, sino en la capacidad de empatizar y caminar a la par del otro. "Nuestra visión es clara: llevar estas actividades a quienes más las necesitan, especialmente a aquellos que muchas veces son invisibilizados por prejuicios. Pensamos en su día a día, en los riesgos que enfrentan y en la paz que merecen. Como payasos de hospital, seguiremos pintando sonrisas y sembrando conciencia. Seguiremos recorriendo cada calle, cada escuela y cada hogar, porque creemos que cada pequeña acción es una semilla de un mundo más justo", cerró.

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