Santiago

La nieta de Luis Brandoni a EL LIBERAL:"Lo que más me puso triste no fue perder a un abuelo, sino darme cuenta que nunca lo tuve"

Así se manifestó través de un diálogo por zoom, Patu Leonardi, hija de Zoila Adriana Brandoni (la hija que el actor tuvo siendo adolescente con Juana Rojas, santiagueña oriunda de la ciudad de La Banda). Es actriz, como también lo es su madre, Su amor por Santiago y la herencia.

¿Cuál fue el motivo que te llevó a contar "la otra parte de la historia" en este momento de duelo?

Creo que una cosa va de la mano de la otra, porque lo que me empuja a mí en algún punto a abrir ahí como mi sentir a través del relato que escribo, fue el fallecimiento de Luis Brandoni y todo lo que trajo eso. Es un poco complejo realmente de poder transmi-tir el sentimiento porque es súper ambiguo lo que sucede y lo que me sucedió a mí ese día. Porque si bien es una persona de mi familia más núcleo, el papá de mi mamá, mi abuelo, también es una perso-na que no ha compartido conmigo casi. Si bien sí yo lo conocía, mi mamá lo conocía, tenía vínculo con él y demás, está bastante alejado de lo que de repente uno espera con un abuelo.Yo he tenido a mi abuela de parte de mi papá, Ernesto Leonardi, y bueno, ese ha sido un vínculo mucho más estrecho y del que yo tengo un montón de recuerdos hermosos y no me pasa eso con "Beto" Brandoni. Y también creo que todo el hecho de que él sea un personaje popularmente conocido hace que todo lo que rodea su figura y todos los mensajes de la gente, los homenajes, los posteos, hacen que de repente en mí haya una contradicción tan grande y un sentimiento también de injusticia, de que hay una parte que siempre estuvo como obviada en el relato de él, de su familia, que creo que ahí a mí en una suerte de querer hacer justicia si se quiere, tuve la necesidad imperiosa de hablar y de decir, bueno, quién es mi mamá, quién soy yo y quién es mi abuela, ¿no?.

Una reflexión acerca de todo lo que has vivido y estás viviendo tras la muerte de Brandoni

Creo que con lo que me quedo, es que uno también es lo que deja. Parece que creo que es importante, más que nada en esta vida, más allá de lo que hiciste, es importante cómo te vinculaste también con tu familia, con quienes estaban ahí al lado tuyo, con quienes te bancaron siempre, eso me parece como fundamental, y también por eso es que yo me decido a publicar esto que escribo, porque creo que lo que más me puso triste no fue perder a un abuelo, sino darme cuenta que nunca lo tuve, me parece que eso es como la confirmación, como si inconscientemente siempre hubiese esperado que las cosas cambien, y a veces las cosas no cambiaron, y yo tampoco lo puedo acusar a él porque él no haya tenido interés, se vio así en el paso por su vida, fue así, fue un artista enorme, pero bueno, a mí me dejó gusto a poco en lo personal, porque bueno, la gente me dice, ¡ay bueno, pero fue tan maravilloso! y yo le di-go, sí claro, pero imagínate si hubiese sido tu abuelo, mirá si hubiese sido tu abuelo, mirá si hubiese tenido ganas de que com-parta con vos. Esa es la reflexión que me queda, me da pena lo que nos perdimos, porque seguramente él también se perdió muchas cosas.

"¿Qué estoy duelando si nunca te tuve?", has escrito en tu posteo. ¿Cómo procesas esa pérdida de alguien con quien no has tenido una relación cercana?

Es como completamente ambiguo, ¿no? Como que de repente yo estaba en su entierro y era muy, no sé, había muchos senti-mientos que me habitaban al mismo tiempo porque también conectaba con el dolor de mi mamá y también conectaba con el dolor de la gente, pero también no sa -bría qué extrañar porque tampo-co tuve un vínculo estrecho con él para nada. Y o hacía muchos años que no lo veía, yo hacía más de 10 años que no lo veía, él no lo conoció a mi hijo, por ejemplo, y ese a mí es un dolor que me queda.Acá está mi niño, hermoso, Oliverio. Qué bueno que me pasa eso, no sabría ni siquiera cómo definir es-to que me preguntas, porque real-mente fue un poco lo que puse, ¿no? Sentía una tristeza que no sabía cómo gestionar, dónde depositar, porque mismo hasta una cez que terminé de escribir el relato y que vi sus fotos, me entró una tristeza, pero yo creo que me entró una tristeza más por lo que no fue que por lo que fue. 

-¿Hubo alguna vez un intento real de acercamiento o un deseo de conocer al actor fuera de la imagen pública?

Nosotros lo frecuentábamos a él, no es que no lo vimos nun-ca, solamente lo veíamos en el cine o en el teatro, mi mamá lo veía desde que tiene ocho años a él y ha compartido con él, lo que pa-sa que bueno, siempre era como un vínculo más bien que generado por nuestra familia hacia él, más que por él. Y o no sé, como no lo conocí casi en lo personal, esa es la pena también que me da, pero en algún punto digo, bueno, él también se lo perdió, ¿no? Por que bueno, está todo bien con el gran actor maravilloso, que imagí-nate que yo soy actriz, lo que me puede llegar a pasar al tener un referente tan maravilloso y tan gigante a la mano y al mismo tiempo tan lejano. Pero bueno, es una gran pena que se haya perdido él también de poder compartir con nuestra familia, digamos, él era padre, él era abuelo y él era bisabuelo también, o sea, él tiene seis bisnietos por parte de la familia de mi mamá, de mi hermana, mi hermano y mío. 

Qué dijo Patu sobre la herencia

Patu, digo, si no es indiscreción también consultarte si te gustaría profundizar en algún aspecto legal sobre la herencia.

No, lo de la herencia, qué sé yo, es como todo, vivimos en un sistema en el que una persona fallece y lo que tenía o lo que no tenía se divide entre los hijos, más de ahí, ni idea, no me interesa meterme mucho con eso, y después no sé las repercusiones que tuvo, la verdad que yo escribí eso y fue como una especie de exorcización en algún punto, o de poder poner sobre el papel o sobre la computadora, yo escribo mucho en papel también, algo que lo tenía acá adentro y acá también, entonces fue como decir, acá estamos, nosotros y nosotras también somos, y creo que eso fue como antes, me preguntaba así, una especie de liberación y que me trajo mucha paz.

No dimensioné realmente lo gigante que se transformó esto, porque creo que si lo hubiese dimensionado lo hubiese pensado dos veces, porque me trajo como una especie de ansiedad, de estar un poco molesta con que hubo periodistas que hasta llamaron a mi trabajo, eso no me copó, como que yo el otro día estaba dando clases y me entraban llamadas, llamadas, llamadas, eso fue la parte que no me hizo sentir muy cómoda, pero también me llegó mucho amor y mucho apoyo y eso fue muy lindo, y hoy estar hablando acá con vos con un medio santiagueño me llena de alegría, así que bueno, fue lo que tuvo que ser, la verdad que no fue buscado esta cosa tan loca que pasó, pero bueno, así fue.

"Me trajo paz que se empiecen a nombrar las tres hijas de Luis Brandoni"

Haber revelado esta situación, ¿ha sido en cierta manera exorcizar tus propios demonios?

Sí, no sé si demonios, pero me trajo un gran alivio, la verdad, sí, me trajo un gran alivio.

Me trajo paz, me trajo paz saber que, no sé, yo tengo una necesidad de ser auténtica, te diría siempre, entonces me pasó eso, si bien nuestra familia siempre tuvo un perfil súper bajo, o sea, mi mamá es hija de Luis Brandoni hace 67 años, imagínate que recién ahora sales tú a la luz, sales tú a la luz a ver que sea de público conocimiento. No es que Brandoni niega a mi mamá, no la negó ni un momento, pero siempre las dos hijas conocidas eran las otras dos hijas. Entonces, la verdad que a mí me trajo paz que se empiecen a nombrar las tres hijas de Luis Brandoni, que la gente sepa que mi mamá existe, que existió una hija, que existió una novia llamada Juana y que después de ese noviazgo, de ese enamoramiento que duró unos años en Buenos Aires, fruto de ese amor, nace mi mamá, y a mí me trajo paz eso, me trajo paz porque me parece una necesidad también muy humana el reconocimiento, y esto no sucedería si él no fuese una figura pública inmensamente y popularmente conocida en nuestro país, pero sí lo es, entonces todo eso conlleva cuando vos sos hija y de repente todo el tiempo se nombran a tus dos hermanas pero no se te nombra, y todo el mundo diciendo que qué sé yo, qué maravillosa persona, bueno, sí, pero también contemos esta parte, también contemos que tuvo otra hija, esa hija que existe y se llama Adriana Brandoni, tiene 67 años, es una artista mi mamá también, es una artista maravillosa, hace muchísimas cosas, es muy hacendosa, cocina riquísimo, igual que mi abuela, que mi abuela fue maquilladora y es modista, y teje hermoso, y son dos mujeres maravillosas que a mí me daba ganas de que se sepa que ellas existen también, de que ellas están más allá de él, lo que pasa es que él es una figura tan, eso me gustaría decir, me gustaría decir todo lo que hace mi mamá, la hermosa abuela que es con todos sus nietos, eso.

Patu y el camino de la actuación: "No busqué hacer algo que él hacía"

Hacías mención a tu condición de actriz, ¿crees que se dio en forma casual o fuiste buscando eso en un afán de identificarte y de habitar los mismos lugares de él?

No, no, de habitar los mismos lugares que él no para nada, de hecho yo empiezo a estudiar teatro y después yo me empiezo a vincular con él. Yo empecé después de que salí de la escuela secundaria, estuve en la UBA, bueno, probando algunas carreras. Luego, empiezo a estudiar teatro en un taller más barrial, pero bueno, en mi primer acercamiento hacia ese arte y bueno, cuando finalmente decido que quiero ir al conservatorio, donde también él estudia, ahí en la calle French, la UNAO y la Universidad Nacional de Arte y en el Departamento de Arte Dramático, cuando yo me empiezo a estudiar, yo no tenía el vínculo con él, yo después me empiezo a vincular un poco más, muy esporádicamente tal vez, pero en realidad la que siempre estuvo más en contacto fue mi mamá. Yo no busqué hacer algo que él hacía, pero seguramente hay algo ahí, en el linaje que, no sé, que por ejemplo yo ahora lo veo a mi niño que también viene a las clases de teatro y se desenvuelve súper bien y es tan gracioso y tan payaso, me emociona y después, y entonces sí, pienso que hay algo ahí, hay algo que viaja por los genes.

-¿En "Hablame un poquito", tu unipersonal, hablas acerca del tema o va por otro lado?

No, en realidad tiene más que ver con las voces internas que nos habitan y cómo nos hablamos a nosotros y a nosotras mismas y cuáles son nuestras luces y nuestras sombras y cómo incide eso en nuestra vida después, también habla del amor, de la amistad, habla de la amistad con un chancho que esta payasa se encuentra y cómo esta amistad también influye para bien en su vida y en su autoestima. El unipersonal viene más por una búsqueda personal, porque lo escribo yo, de cómo podemos ser mejores con nosotros mismos también.

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