Cayó una banda que vendía licencias de conducir truchas por WhatsApp
La Justicia le impuso tres años de prisión en suspenso al acusado de liderar una organización que ofrecía registros truchos a través de WhatsApp y redes sociales. La investigación comenzó tras un control vehicular.
La Justicia de la Ciudad de Buenos Aires condenó a tres años de prisión en suspenso a un hombre acusado de encabezar una banda dedicada a fabricar y vender licencias de conducir falsas mediante redes sociales y aplicaciones de mensajería.
La sentencia fue homologada por el Juzgado Penal, Contravencional y de Faltas N°4, luego de un juicio abreviado impulsado por la Fiscalía Penal Contravencional y de Faltas N°25 del Ministerio Público Fiscal porteño.
La investigación comenzó a partir de un control vehicular realizado por la Policía de la Ciudad, donde los agentes detectaron una licencia con irregularidades. Tras una pericia judicial, se confirmó que el documento era apócrifo y se inició una pesquisa para identificar a los responsables.
A partir de allí, los investigadores lograron descubrir una organización que operó durante casi un año ofreciendo trámites ilegales de licencias de conducir "a pedido". Según se determinó, los interesados contactaban a la banda por redes sociales o WhatsApp, enviaban sus datos personales y abonaban el servicio en efectivo o mediante billeteras virtuales.
Para avanzar en la causa, el Cuerpo de Investigaciones Judiciales utilizó la figura del agente revelador. Un investigador se hizo pasar por cliente y concretó la compra de un registro falso en el barrio de Parque Patricios, donde quedó registrado el intercambio mediante cámaras de seguridad urbanas.
Las tareas posteriores permitieron establecer que el principal acusado coordinaba la captación de clientes, la comercialización y la distribución de las licencias adulteradas.
Durante un allanamiento realizado en un domicilio del barrio de Almagro, la policía secuestró 53 licencias falsas, documentación vinculada a la operatoria y distintos dispositivos electrónicos.
El análisis del material secuestrado reveló conversaciones y pruebas clave sobre el funcionamiento de la banda. Finalmente, el acusado fue condenado por asociación ilícita y falsificación de documentación pública y privada, aunque cumplirá la pena en libertad bajo determinadas reglas de conducta.