Dolor en La Banda por el fallecimiento de una joven que luchaba contra un tumor cerebral
Se trata de Antonella Angella quien solicitaba colaboración a través de sus redes sociales, para afrontar gastos médicos.
La ciudad de La Banda y toda la provincia de Santiago del Estero se encuentran de luto tras confirmarse el fallecimiento de Antonella Angella. La joven, que se había convertido en un símbolo de resiliencia, no logró superar el cuadro derivado de un tumor cerebral contra el que luchaba incansablemente desde hacía meses.
La noticia de su partida se conoció anoche, generando una inmediata ola de mensajes en las redes sociales. Cientos de amigos, conocidos y ciudadanos que se solidarizaron con su causa la despidieron con profundo dolor, resaltando su entereza y la fuerza espiritual con la que transitó su tratamiento.
Una lucha que movilizó a la sociedad
El caso de Antonella tomó relevancia pública meses atrás, cuando ella misma decidió abrir su corazón en las redes sociales para solicitar colaboración. "Hoy me cuesta escribir esto, pero lo hago porque realmente necesito ayuda. Estoy atravesando uno de los momentos más difíciles de mi vida" , había expresado en aquel entonces, revelando que le habían diagnosticado un tumor cerebral no operable.
Debido a la complejidad de su cuadro, Antonella debió trasladarse a Córdoba para realizar sesiones de quimioterapia y radioterapia. Los elevados costos de la permanencia en otra provincia y los gastos médicos derivados la llevaron a pedir una mano solidaria a la comunidad santiagueña, la cual respondió con generosidad.
"Tengo fe y fuerzas"
A pesar del duro diagnóstico, la joven bandeña nunca bajó los brazos. En sus mensajes, siempre se mostró decidida a dar pelea: "Estoy dando todo para salir adelante. Tengo fe, fuerzas, pero también necesito una mano", manifestaba con esperanza.
Lamentablemente, tras meses de dar batalla, su cuerpo dijo basta. Su legado de lucha y la dignidad con la que enfrentó la adversidad permanecen hoy en el recuerdo de una comunidad que la acompañó, primero con oraciones y donaciones, y ahora con un último adiós lleno de tristeza.