Festejó el fin de la quimioterapia en un gimnasio y que le ganó la batalla al cáncer
María Élida Tarchini es profesora de Lengua y Literatura en Bandera y una mamá de 45 años que la peleó con todo para salir adelante.
Hoy la vida le está dando una nueva oportunidad a María Élida Tarchini, una profesora de Lengua y Literatura y una mamá de 45 años que es un ejemplo de superación y de resiliencia absoluta.
En junio del año pasado fue diagnosticada con un cáncer de mama grado 1 y con un panorama que ni siquiera ella sabía lo que podía pasar.
Tras vivir momentos de gran angustia y desazón, María hoy siente que está tocando el cielo con las manos y que toda su lucha y esfuerzo se lo debe también a un grupo de gente que nunca la dejó sola en esta dura y difícil batalla.
"El jueves de la semana pasada fue el último de los ocho ciclos de la quimioterapia. Había arrancado más o menos a fines de octubre y principios de noviembre del 2025", comentó la profesora que desde que supo que había que hacer un tratamiento con controles permanentes y respetar la medicación, se aferró a la fe y al amor de Dios para salir adelante.
Ya con todas las indicaciones médicas en proceso, María buscó otra forma de hacerle frente al cáncer de mama y pensó que la actividad física podía ser una buena opción.
"Me anoté en el gimnasio y al mismo tiempo empecé con la nutrición. Estaba con un peso de 58,700 kilogramos y por mi estatura de 1,70 sabía que podía estar mucho más arriba y mejor", explicó.
El trabajo que vino haciendo a la par de sus compañeras del grupo del Gym, y con los entrenadores Dani Luna Y Ángel Lorenzo, empezó rápidamente a dar resultados.
"Hoy estoy pesando 64,200 kilogramos y tengo bastante masa muscular. Cuando me veo en el espejo, noto que hay mejoría", añadió.
La peor sorpresa
El diagnóstico del cáncer de mama le llegó a la profesora casi de manera sorpresiva. Fue a un control ginecológico de rutina y después de unos estudios, se dio con la mala noticia.
"Había un tumor maligno en la mama derecha y se tuvo que hacer la cirugía con el doctor Carrizo. El trató de tranquilizarme y me explicó que el cuadro no era tan preocupante porque se trataba de un cáncer grado 1. Pero sí me dijo que había que ocuparse del tema', comentó la docente cuando la historia de la enfermedad empezó a escribir sus primeros capítulos.
Pero también había otro problema en la salud de María. Unos ganglios en la axila derecha le generaron una metástasis por lo que también era necesario entrar al quirófano.
"Entre julio y agosto se hicieron las dos cirugías que por suerte salieron bien", acotó la guerrera de la vida.
Un festejo con quienes nunca la dejaron sola
Hoy con saber que está por el buen camino y que aún falta un tramo por recorrer, María hizo algo que ella sintió que lo debía hacer sí o sí a manera de agradecimiento: festejar el fin de los ocho ciclos de la quimioterapia con el grupo del gimnasio. "Quise compartir el festejo con ellos porque siento que tuvieron mucho que ver en mi lucha contra el cáncer. Mis compañeras del grupo como los entrenadores Dani Luna y Ángel Lorenzo siempre me ofrecieron su apoyo y todos sus trabajos. El jueves de la semana pasada fue mi última sesión de la quimioterapia y aproveché ahora para celebrarlo de esta manera. Hoy siento que le gané la batalla al cáncer y eso me hace muy feliz", finalizó María quien tiene una hija de 9 años y ejerce su profesión en el colegio Ramón Sánchez Barquet de Bandera.
María Élida: "Les diría a todos que los controles son fundamentales, con ellos, se pueden salvar muchas vidas"
María contó además que ya proyecta volver a su rutina, y entre ello, lo más importante, volver a hacerse cargo de su pequeña niña.
"Mi hija está ahora con el cuidado de una tía mía. Yo estoy con licencia médica y cuando termine todo aquí, voy a retomar mis tareas como docente y volver a estar con mi familia", señaló.
Instó a los enfermos de cáncer a no descuidar los controles que son clave para tratar de salir adelante.
Para dar fe de lo bien que se siente con su estado de salud, la profe María comentó que los últimos análisis que le hicieron los médicos, todos resultaron óptimos.
"Todo eso me lleva a pensar que valió la pena hacer el esfuerzo. Jamás bajé los brazos y siempre creí que podía salir adelante. Estaba segura de ello", expresó la docente que, además, les mandó un mensaje de fe y esperanza para todas aquellas persona que vienen luchando contra el cáncer.
"Lo primero que les diría a todos es que los controles son fundamentales. Gracias a ellos, se pueden salvar muchas vidas. Después sería que tengan siempre la mente en positivo y que hagan actividad física que es lo mejor que puede haber".