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Un simio analizará, el 16, la condición humana en la UNSE

¿Qué significa realmente ser humano? Esa es la pregunta existencial de "Animal o la salida humana", una pieza teatral basada en "Informe para una academia" de Frank Kafka. Protagonizada por Luis Sartor y dirigida por Víctor Laplace, esta obra llega a Santiago el sábado 16 para presentarse, a las 21, en el Paraninfo de la Unse.

La pieza presenta a Pedro el Rojo, un ser que oscila entre lo animal y lo humano, obligado a narrar su transformación ante una academia científica. En esta adaptación escénica, el personaje busca justificar su tránsito hacia la humanidad como única salida posible tras haber sido capturado, abriendo un interrogante tan vigente como inquietante: ¿Qué significa realmente ser humano?

EL LIBERAL, a través de un zoom, entrevistó en exclusiva a Luis Sartor, quien se convierte en el simio erudito de la historia en el unipersonal con el que analiza la condición humano y con el que ya recorrió gran parte del país, Europa (particularmente en España) y ahora retoma la senda por el NOA.

Para Sartor, la obra interpela "todo el tiempo. Es una obra con un poder residual importante".

-Pedro el Rojo, su personaje, responde a la pregunta ¿Qué significa realmente ser humano?

-Absolutamente, creo en la obra de Kafka, escrita allá por 1916-1917, en la que está basada la obra "Animal o la salida humana". Está basada en "Informe" para una academia, que es un cuento relativamente corto de Kafka, pero con una vigencia actual inquietante. Creo que plantea muchísimas preguntas, dudas y cuestiones que tenemos hoy, en el 2026.

-¿Cuál o cuáles son esas preguntas que plantea Pedro el Rojo?

-¿Qué es ser humano? ¿Qué buscamos? ¿Somos libres o simplemente buscamos una salida? ¿Estamos en una jaula? ¿Seguimos en una jaula? ¿O la jaula es un poco más grande?, son algunas de las preguntas. Este Pedro el Rojo, que en definitiva es un simio, que fue capturado en la selva y entregado a una academia para humanizarlo, va a la academia a solicitar que lo considere un hombre. Para ello, este simio pasó por un proceso de perder su animalidad, el proceso de, si yo no hago lo que estos humanos hacen, si yo no los imito, si yo no actúo como ellos, voy a seguir en la jaula. Yo no quiero la libertad. La libertad es como una cosa romántica, literalmente es muy difícil, porque nosotros somos realmente libres. ¿Vos podés salir de tu casa sin el celular? Hoy en día no. Esa es la jaula que tenemos justamente. Una de las tantas. Salís sin celular y te sentís absolutamente vulnerables. Entonces, este animal, Pedro el Rojo, va a pedir esa aprobación para que lo consideren un humano, pero para que lo consideren un humano.

-¿Cómo encaja lo que le pasa a Pedro el Rojo con lo que sucede actualmente a la humanidad?

-Está tratando de que lo consideren un humano, pero tampoco es un animal, porque ya con el avance que tuvo, no es reconocido por su especie. Está en un limbo, está en el medio y creo que si lo adaptamos hoy, si lo traemos a este siglo XXI, el ser humano en general, hombres, mujeres, estamos todo el tiempo tratando de imitar, tratando de ser o de demostrar a través de las redes sociales, de las presiones laborales, de que somos exitosos, de que triunfamos, subimos cositas, pero que no somos nosotros. Estamos editando nuestra vida permanentemente para tratar de integrarnos a una sociedad que cada vez nos exige más.

-¿Los humanos, como Pedro el Rojo buscan solo una salida?

-Estamos perdiendo nuestra parte humana para tratar de encajar de alguna manera. Pedro el Rojo hace todo lo que hace para que lo dejen, hablando mal y pronto, de joder y lograr esa salida, no la libertad. Él quiere una salida y nosotros estamos un poco en lo mismo. La sociedad actual está en ese proceso de decir yo me subo a la red triunfante, comiendo, mirá qué rico que como, pero un día; mirá cómo me visto, pero un día, mirá para tratar de escalar escalafones dentro del trabajo, en las que no pertenezco, pero quiero pertenecer.

-¿En "Animal o la salida humana" sobrevuela la alegoría de Las Cavernas de Platón o se ajusta estrictamente a ese ambiente ominoso, opresivo, de metamorfosis que caracteriza a Kafka?

-La obra de por sí tiene la estructura dramática de todo lo que fue Kafka y esa opresión y lo que fue su padre en su vida. En La Metamorfosis, en definitiva, el personaje se transforma en un escarabajo y su mayor problema es que al día siguiente no va a ser productivo, es tanto que se convirtió en un insecto, sino que va a dejar de ser productivo. Como va a ser materia de descarte, que es un poco también, volvemos a lo mismo, a esta necesidad permanente de editarnos todo el tiempo nuestra vida para que nos sigan considerando, para no dejar de ser productivo, para que nos acepten, para ser considerados miembro o parte de determinada sociedad. Tiene que ver con La Caverna de Platón, porque en definitiva también es eso, en La Caverna de Platón son personas que están mirando una caverna, las sombras proyectadas, creyendo que esa es la realidad y cuando uno sale y descubre la realidad y vuelve y dice, ojo, lo que estamos viendo o lo que ven no es la realidad, la realidad está acá afuera y dicen, vos estás loco, y lo que estamos acostumbrados a ver, tiene que ver con eso, pero conserva esa cosa básicamente opresiva, dominante, inquieta que tienen las obras de Kafka, esa cosa burocrática, como es en el caso de El Proceso, El Castillo.

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