Interior

La chicharrita se instaló en el maíz, pero la cosecha está a salvo

ADVERTENCIA. Especialistas recomiendan monitorear en forma periódica la presencia de la chicharrita en el maíz.

"Es fundamental monitorear trampas y cultivos sistemáticamente; elegir híbridos tolerantes, y realizar aplicaciones oportunas", aconsejaron.

QUIMILÍ, Moreno. La Estación Experimental Quimilí del INTA compartió el 41º informe sobre de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis (plaga de chicharrita) que incluye datos aportados por la EE Quimilí a través de las AER de Añatuya, Malbrán, Quimilí y Sacháyoj con la participación de los ingenieros agrónomos Javier Reinaldi, Sebastián Krapovicas, Diego Salas, el Tec. Walter Rodriguez y la Med. Vet. Noelia Contineli.

"Los datos del 41º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, tomados entre el 18 de abril y el 1 de mayo de 2026, muestran comportamientos heterogéneos de la plaga en las distintas regiones: tanto el NOA como el centro norte presentan niveles de poblacionales estables; el NEA y el Centro Sur registran incrementos, y el Litoral muestra una leve retracción. No obstante, como se viene indicando en informes previos, el grueso de la cosecha 2025/26 ya está a salvo", indicó el documento.

Respecto de los síntomas foliares asociados a este vector compatibles con Corn Stunt Spiroplasma (CSS) e impactos sobre espigas, son ínfimos en las zonas no endémicas. "En el NOA y NEA, donde el Dalbulus maidis y las enfermedades que transmite estuvieron presentes históricamente, es esperable que aparezcan síntomas. Hay que trabajar para que el impacto sobre espiga siempre quede por debajo del 10%", dijo Alejandro Vera, coordinador de la Red.

"Es fundamental tomar decisiones basadas en la pirámide de manejo del vector: monitorear trampas y cultivos sistemáticamente; elegir híbridos tolerantes, y realizar aplicaciones oportunas según la información relevada en campo. En las áreas de siembra temprana, si las heladas no acompañan, será preciso controlar los maíces voluntarios o 'guachos', que resultan un componente epidemiológico crítico al actuar como 'puente verde' para este vector", agregó el especialista.

En el NEA, la otra zona endémica, donde el 92% de las trampas se colocó sobre cultivos de maíz, la mayoría en estadios reproductivos avanzados (R4–R6), se evidencia una fase de incremento de Dalbulus maidis: en el 71% de las localidades se capturaron más de 100 adultos por trampa. En concordancia, también se registró un avance de la sintomatología asociada al complejo de achaparramiento del maíz, y alteraciones a nivel de espiga en determinados híbrido.

Ir a la nota original

MáS NOTICIAS