Policiales

Los 3 fueron indagados, solo el padre de familia quiso hablar y negó todo

La madre de las víctimas, supuesta encubridora, y su yerno (también autor de los abusos) decidieron no responder a las preguntas de la Fiscalía LA "CASA DEL HORROR" Mientras, los investigadores trabajan en el paraje El Cruce

La Unidad Fiscal de Delitos Contra la Integridad Sexual avanza con firmeza en la investigación de la denominada "Casa del horror" en El Cruce, departamento Figueroa, y ayer se vivió una jornada clave con las indagatorias al matrimonio y a su yerno.

La causa, coordinada por las fiscales Yésica Lucas y Vanina Aguilera, busca desentrañar una red de padecimientos que afectó a 9 de los 13 hermanos rescatados, quienes vivían en condiciones de extrema vulnerabilidad, desnutrición y violencia.

Tal como estaba programado, ayer, los tres involucrados —detenidos el pasado 7 de mayo, cuando personal del Departamento Trata de Personas y Delitos Conexos allanó su casa en el barrio Las Lomas— fueron trasladados al Ministerio Público Fiscal para ser interrogados.

Fuentes judiciales cercanas a la causa indicaron que durante su declaración, el padre y jefe de familia intentó "desmarcarse" de las acusaciones más graves. A pesar de la evidencia recolectada, el imputado negó rotundamente situaciones de abandono, hambruna o promiscuidad dentro del hogar.

Sin embargo, su testimonio discrepa completamente con los informes de los expertos, quienes ya habrían confirmado abusos sexuales con acceso carnal en al menos dos de sus hijas, de tan solo 8 y 12 años.

La calificación legal que pesa sobre el padre es la más severa del grupo. Se lo señala como autor de Abandono de personas agravado por el vínculo y daño a la salud, lesiones leves agravadas por el vínculo, abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo y la convivencia, y promoción y facilitación de la prostitución, todo bajo la figura de concurso real de delitos. Su rol es visto como el eje central de las vejaciones sufridas por los menores.

Por su parte, la madre de los niños también enfrentó la indagatoria, quedando bajo una imputación que resalta su presunta complicidad y omisión de cuidado. Ella optó por el silencio absoluto. Para la Justicia es considerada autora de abandono de personas y lesiones, pero su situación se agrava al ser señalada como partícipe necesaria en los delitos de abuso sexual y promoción de la prostitución. Esta calificación sugiere que, sin su anuencia o falta de intervención, los ataques no habrían podido perpetuarse sistemáticamente.

El tercer involucrado, el yerno de la pareja, completa el cuadro de acusados. Su indagatoria se centró en su responsabilidad directa en los ataques sexuales detectados en el seno familiar. La Fiscalía le imputa el delito de abuso sexual con acceso carnal en concurso real, sumándose así a la cadena de responsabilidades por los "aberrantes abusos" que motivaron el rescate de los hermanos.

El escenario que encontraron los investigadores en Figueroa fue calificado de una "acumulación de las peores calamidades humanas". Los niños no solo eran víctimas de violencia física y sexual, sino que además estaban desnutridos, eran analfabetos por haber sido despojados del acceso a la educación y vivían en condiciones de total precariedad. Actualmente, cuatro de los hermanos con discapacidad permanecen internados bajo estricta observación médica y psicológica.

La investigación continuará con el análisis de los peritajes psicológicos y las Cámaras Gesell a los menores que están en condiciones de declarar. Las fiscales buscan consolidar las pruebas contra los tres detenidos para asegurar que el proceso judicial brinde justicia a las víctimas de un entorno que, lejos de ser un hogar, se convirtió en un centro de tortura y degradación humana.

Mientras tanto, la policía continúa con los trabajos en inmediaciones de la "Casa del horror" y no descartan que se lleven a cabo otras medidas judiciales en los próximos días.

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