Política

Martínez Ossola y su crítica al gobierno nacional: "Hablan de la casta y se siguen aferrando a la casta" 

Hay medidas que parece que fueron tomadas por los habitantes de un país ultra desarrollado", cuestionó del Gobierno nacional.

El obispo auxiliar de Santiago del Estero, monseñor Enrique Martínez Ossola, expuso una situación económica y social preocupante. Al respecto, cuestionó al gobierno nacional como también la cultura del individualismo.

Sobre el Ejecutivo nacional, criticó el ajuste a jubilados y su discurso "anti-casta". "Hablan de la casta y se siguen aferrando a la casta" y graficó: "Tenemos dos Menem de apellido (en el Gobierno), por falta de uno. Con uno no nos fue nada bien (por el expresidente Carlos Menem), con dos vamos a ir peor", agregó el religioso que cumplió muchos de sus años como pastor de la Iglesia, en La Rioja y por lo tanto, conoce a la familia Menem.

Durante su homilía en la misa en Villa Mailín, durante el traslado de la imagen del Señor de los Milagros al Árbol Santo, Martínez Ossola advirtió sobre el individualismo que se vive en la sociedad. "Es uno de los dramas que tenemos, el sálvese quien pueda. Y lamentablemente esto viene desde la clase política, porque nos dan mal ejemplos, se dividen, buscan sus intereses personales y no buscan el bien del pueblo. Hay medidas que parece que fueron tomadas por los habitantes de un país ultra desarrollado. Lo que están sufriendo los jubilados, y yo estoy ya dentro del gremio, es tremendo. La carencia de salud, de sueldos también", señaló.

Y cuestionó medidas del Gobierno nacional como el aumento de los servicios y la reducción de los subsidios para las familias. "Para colmo también vienen cuentas de la luz, del agua, con cifras siderales que le implica prácticamente medio sueldo o casi todo el sueldo. Son situaciones que no se contemplan. Están empeñados en luchas internas, ver quién le agarra más poder, y eso nos va a llevar al fracaso", manifestó.

Y subrayó: "Yo apuesto por una clase nueva política que piense en la gente, precisamente en el pueblo. Que no esté tan cerrado en sus propias cosas. Y es la clave para salvarnos, nos salvamos todos o no se salva nadie".

-Hizo hincapié el tema de la corrupción también en su homilía, y hoy en día es mucho lo que se discute tanto de un lado y del otro.

-"Y sí, todos cacarean, pero, como dice el criollo, el poncho no aparece. Porque no veo medidas tampoco que tomen los diputados y senadores. Yo dejé de llamarlos honorables desde el momento que votaron la ley del aborto, que es una barbaridad constitucional. Yo no sé cómo pueden jurar sobre la Constitución cuando la quebrantan votando una ley que promueve el aborto. Pero aparte de eso, no son honorables porque no se preocupan por la gente. Se aumentan los sueldos, tienen sueldos fabulosos. Tienen asesores que no asesoran nada, porque si asesoraran, por lo menos mejorarían en algo las cosas y la situación va cada vez peor. Entonces tenemos que plantearnos un punto de inflexión y decir, bueno, pongamos el hombro, pero todos, no solamente los jubilados, los pobres, los que siempre estamos mirando de abajo la cosa".

Política destructiva

Martínez Ossola también se refirió a las declaraciones de monseñor Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentino, quien señaló que el Gobierno nacional hace una política muy destructiva. "Sí, es lo que estamos viendo. Veníamos recién por la Ruta 34, es un solo pozo. No hay trabajo de mantenimiento en las rutas nacionales y eso cuesta vidas. Uno, por esquivar un pozo, agarra tres. Y a veces, por esquivar un pozo, puede llevarse otro coche por delante. No hay en este sentido, uno no ve, obras. Vemos obras magnificentes por ahí, pero en la infraestructura que puedan solucionar problemas concretos de la gente, poco y nada", señaló.

Por otra parte, cuestionó al gobierno de Javier Milei y su discurso de dar fin a la casta política, porque entiende, es más de lo mismo. "Basta ya, hablan de la casta y se siguen aferrando a la casta. Tenemos dos Menem de apellidos, por falta de uno. Con uno no nos fue nada bien, con dos vamos a ir para peor, por dar ejemplo. Hay como familias que están enquistadas en el poder y no lo largan", lanzó.

Por ello, reiteró su anhelo del surgimiento de una renovación de dirigentes políticos: "Gente joven, gente nueva. Puedo esperar que de gente joven haya respuestas diferentes".

-¿Cuál es el rol de la Iglesia en estos momentos?

-"Escuchar, acompañar, hacer de paño de lágrimas a un montón de gente y ver de ir organizando los pocos esfuerzos que podemos para tratar de paliar la crisis. Cáritas hace un trabajo inmenso de asistencia, pero también de promoción de cursos, por ejemplo de labores que se están perdiendo. ¡Anda a conseguir un herrero! No hay, porque no producen, porque no ganan, porque se importa todo. Traen rejas de otro lado. Entonces, también son parte de la crisis de educación. Han cerrado escuelas técnicas, tuvieron un tiempo de cierre total. Se están recuperando, pero son esfuerzos tremendos que se están haciendo. Y como Iglesia estamos acompañando los esfuerzos por sobrevivir, por salir adelante con una vida digna".

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