Santiago

Monseñor José Luis Corral: "Nos preocupa cuando la corrupción desbarata lo público y erosiona la confianza social"

En una entrevista exclusiva con EL LIBERAL, el obispo de la Dióceis de Añatuya, monseñor José Luis Corral, realizó un profundo análisis acerca de la situación económica y social por la que atraviesa el país. 

El obispo de la Dióceis de Añatuya, monseñor José Luis Corral, realizó un profundo análisis acerca de la situación económica y social por la que atraviesa el país.

El purpurado, quien hoy celebrará misa en Mailín junto al arzobispo Vicente Bokalic y el obispo auxiliar de la Diócesis de Santiago, Enrique Martínez Ossola, fue concluyente al expresar a EL LIBERAL: "Nos preocupa profundamente cuando la corrupción desbarata lo público y erosiona la confianza social".

Destacó, además, que "El Señor de Mailín acoge todos los sufrimientos y dolores. No lo hace desde ideas abstractas, sino asumiéndolos Él mismo como Varón de dolores para transformarlos e iluminarlos".

Mailín es una experiencia que se renueva cada año y es como una fuente donde volvemos a renacer, porque el amor de Dios es inagotable e inquebrantable.

Subrayó: "Esperamos que esta devoción y todo lo que genera el Señor de Mailín ayude a construir una sociedad más fraterna y una Iglesia más misionera".

Precisó: "En medio de la fe, la fiesta, las ferias, los peregrinos y los devotos, la vida vuelve a encontrar una brújula. Todos esos caminos confluyen para encontrarnos con Aquel que camina con nosotros y que nos dijo: "Yo soy el Camino".

Monseñor Martínez Ossola se pronunció a favor de la vida, en contra del aborto, del individualismo y de la corrupción. ¿Cuál considera que es el mayor desafío que plantea el Señor de Mailín para la sociedad actual?

Como Iglesia queremos afinar la mirada para contemplar la realidad y abrir el oído para escuchar los clamores de nuestro pueblo. En medio de tantas complejidades, Dios nos sigue llamando al servicio y al compromiso con una sociedad más humana y fraterna.

Seguimos preguntándonos cómo hacer de nuestra patria una casa para todos, donde nadie quede excluido y donde se cuide especialmente la vida de los más frágiles.

Duele cuando los más vulnerables —niños, personas con discapacidad, jubilados o enfermos— no son suficientemente tenidos en cuenta. Duelen también la violencia, las adicciones, la trata de personas, el juego y tantas formas de descarte.

Nos preocupa profundamente cuando la corrupción desbarata lo público y erosiona la confianza social. Y también cuando muchos niños y jóvenes abandonan sus estudios y sienten que no tienen futuro.

Como Iglesia pedimos que nunca se pierda de vista a la persona humana y que no nos encerremos en el individualismo. El Señor de Mailín nos invita a salir al encuentro, a cuidar la vida y a comprometernos con el bien común.

Mensaje a los que sufren

Monseñor, ¿cuál es el mensaje que el Señor de Mailín transmite a quienes sufren?

El Señor de Mailín acoge todos los sufrimientos y dolores. No lo hace desde ideas abstractas, sino asumiéndolos Él mismo como Varón de dolores para transformarlos e iluminarlos.

Por eso podemos acercarnos con confianza, porque Él comprende nuestras heridas y nuestras cargas.

Desde la Cruz nos sigue diciendo: "Vengan a mí los que están cansados y agobiados".

Y también nos invita a acercarnos a quienes sufren en sus casas, hospitales, hogares o centros de recuperación, para llevarles cercanía y compasión.

Jesús no abandona nunca. No suelta la mano ni deja tirado al borde del camino a quien sufre.

Al ver la devoción que despierta esta imagen en los jóvenes, ¿qué frutos espirituales deja?

Esperamos que esta devoción y todo lo que genera el Señor de Mailín ayude a construir una sociedad más fraterna y una Iglesia más misionera.

Muchos jóvenes encuentran allí un sentido renovado para sus vidas desde la luz del Evangelio. Y muchas familias fortalecen sus vínculos y su esperanza.

Deseamos que no quede solo en una emoción pasajera, sino que transforme la vida cotidiana, ayudándonos a vivir el bautismo de un modo coherente y fecundo.

Que esta experiencia tenga un efecto multiplicador: fortaleciendo la fe, alentando la esperanza y haciéndonos más comprometidos en tantas formas de caridad y solidaridad que hoy necesitamos.

Háblenos acerca del hecho histórico que se dio en Mailín: el encuentro de Nuestro Señor de los Milagros de Mailín y la Virgen de Huachana.

El encuentro de la Virgen de Huachana con el Señor de los Milagros de Mailín es profundamente significativo, porque donde está la Madre está también el Hijo, y donde está el Hijo está la Madre.

Son expresiones muy arraigadas en el corazón del pueblo santiagueño y de todo nuestro NOA. Este encuentro enlaza dos santuarios que convocan multitudes y manifiesta también la comunión entre nuestras Iglesias.

La llamada "visita" —como ocurrió en esta ocasión con la Virgen de Huachana peregrinando a Mailín— nos recuerda que la Iglesia está siempre en camino y en salida. No podemos quedarnos aislados o encerrados.

Nos hace bien encontrarnos, celebrar la fe y fortalecer los lazos espirituales y humanos.

La presencia de Jesús y de María nos enseña a no perder el sentido de familia, de pertenencia y de hermandad. Nadie queda afuera.

Así como María estuvo junto a su Hijo al pie de la Cruz, también acompaña hoy a la Iglesia para que siga recibiendo el fuego del Espíritu Santo y sea testigo del amor de Dios.

"Señor del Mailín: fuerza, esperanza y vida" es el lema de este año de las festividades de Mailín.

El lema de este año de la fiesta de Mailín nos invita a levantar la mirada hacia la Cruz de Cristo, que es para todos nosotros signo del amor de Dios y fuente donde encontramos fuerza, esperanza y vida.

La fuerza que necesitamos cuando nos sentimos frágiles y débiles para volver siempre a ponernos de pie y seguir andando por los caminos de la vida, también con nuestras propias cruces, sin dejarnos ganar por el desaliento o la resignación que aplasta y achica.

La esperanza es motor y combustible para mirar hacia el futuro y el horizonte con confianza. La Cruz de Cristo, donde aparentemente hay derrota y fracaso, es para los cristianos signo de victoria, porque lo que fue consecuencia del pecado es ahora remedio de salvación.

Sabemos que en Cristo la esperanza es mucho más que optimismo y que no será nunca defraudada. Hoy más que nunca necesitamos ser hacedores de unidad y testigos de esperanza aun en medio de tantas tinieblas que nos cercan.

Y es fuente de vida porque allí donde parece que todo llega a su fin, se abre camino un nuevo nacimiento. El paso por la cruz es también como un parto hacia la vida nueva y libre que se nos ofrece. Cristo vino para que tengamos vida y vida en abundancia.

Fuerza, esperanza y vida encontramos no huyendo de la Cruz de Cristo, sino acercándonos a Él, árbol fecundo que produce esos frutos que cada uno necesita y que todos como pueblo buscamos.

Se llama al Señor de Mailín el "Señor Forastero". ¿Cómo interpreta la Iglesia esta figura de Cristo que llega y se hace peregrino junto a los más humildes?

Es muy hermoso el título del "Señor Forastero": Aquel que, estando de paso, decidió quedarse para siempre en esta tierra y en medio de su pueblo.

Es el Señor que, como en Emaús, camina junto a los discípulos, esclarece la mente y hace arder el corazón con su presencia y su compañía. Él acoge nuestras decepciones y miedos, nuestras búsquedas y fatigas.

Cristo Forastero no nos acompaña desde lejos, sino acercándose; es el Dios-con-nosotros que se hace cercano y vecino. Desde un árbol nos convoca bajo su sombra y abrigo para experimentar que su vida y la nuestra deben ser refugio y amparo para tantos.

El encuentro con el Señor de Mailín no es solo un encuentro individual con Jesús, sino también con su comunidad que es la Iglesia, pueblo peregrino que quiere ser signo de comunión y fraternidad.

El Señor Forastero quiere entrar también en el corazón de cada uno para hacerse allí huésped y morada. Y quien lo recibe no queda con las manos vacías: recibe su bendición, su paz y su alegría.

"Tierra marcada profundamente por la presencia evangelizadora"

¿Considera que Santiago del Estero es tierra de santidad?

Santiago del Estero es tierra marcada profundamente por la presencia evangelizadora y por numerosos signos luminosos de fe: la Santa Cruz de Matará, Mama Antula, el Cristo de Mailín, la Virgen de Huachana y tantas otras expresiones nacidas del corazón de nuestro pueblo.

La entrega de tantos misioneros y testigos del Evangelio ha abierto surcos donde la buena semilla produjo frutos de vida y santidad. Pero hablar de "tierra de santidad" no es solamente recordar el pasado. También es un llamado para el presente. Nos desafía a vivir hoy la santidad cotidiana de nuestro bautismo, en medio de las realidades concretas que nos toca afrontar.

Queremos seguir esparciendo la fragancia de Cristo y perfumando todos los rincones de nuestra provincia con el Evangelio, dejando que el Espíritu Santo siga actuando entre nosotros. La santidad no es para unos pocos: es el llamado de todo un pueblo que quiere vivir en comunión con Dios y servir con alegría a sus hermanos.

-¿Cuál es su opinión acerca de lo que sucede en Mailín?

En Mailín no se agolpan simplemente personas en una multitud anónima; hay rostros, historias y vidas marcadas por la Cruz de Cristo. Si pudiéramos escuchar más profundamente, descubriríamos batallas, tristezas, logros y esperanzas. Muchas personas no vuelven iguales. Regresan a sus hogares renovadas para compartir lo vivido con sus familias y comunidades.

Lo que puede parecer desordenado desde afuera, desde una mirada de fe es la caravana de un pueblo que recuerda de dónde viene para reencontrar el rumbo hacia dónde dirigirse. Son expresiones tradicionales y centenarias que siguen transmitiéndose a las nuevas generaciones, porque cuando uno vuelve a la raíz y a la fuente encuentra nuevamente sentido y orientación.

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