Gustavo Béliz con EL LIBERAL: "Debemos pensar en cómo la IA genera oportunidades productivas y nuevas fuentes de trabajo"
Planteó la urgencia de establecer un diálogo cuatripartito entre trabajadores, empresarios, el sector público y la comunidad científica.
En el marco de la inauguración de la quinta edición del Smart City Expo en el Fórum de Santiago del Estero, Gustavo Béliz, abogado experto en integración, innovación y tecnología, dialogó en exclusiva con EL LIBERAL. Durante la entrevista, el especialista estructuró una visión donde el eje central de la tecnología debe ser la creación de valor y empleo, analizando el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el desarrollo, los riesgos de las posturas extremas y el rol clave de la innovación en la democracia.
El foco en las oportunidades productivas y el empleo
Al abordar el impacto de la inteligencia artificial, Béliz desmitificó la idea de una automatización puramente operativa. Para el experto, el verdadero desafío de la gestión pública radica en ir más allá de las tareas básicas. Explicó que la tecnología no debe aplicarse solo para cuestiones urbanas o burocráticas como monitorear baches o simplificar trámites, sino que "debemos pensar en cómo la IA genera oportunidades productivas y nuevas fuentes de trabajo".
Señaló que es fundamental garantizar que los minerales críticos que posee la Argentina se enmarquen en un proyecto nacional de desarrollo. Para lograr este despliegue productivo, planteó la urgencia de establecer un diálogo cuatripartito entre trabajadores, empresarios, el sector público y la comunidad científica que, en lugar de destruir puestos, "genere nuevas oportunidades de empleo y que no las destruya".
La IA y el desarrollo humano: ¿puente o abismo?
Al ser consultado sobre el aporte de la inteligencia artificial a la promoción humana, Béliz fue tajante al señalar que su impacto "depende de cómo se use".
"La inteligencia artificial puede ser una herramienta maravillosa para el buen uso de mejorar y saltar brechas de desarrollo, sobre todo en el caso de América Latina, que estamos tan postergados en muchas áreas sociales, pero también puede aumentar esas diferencias entre ricos y pobres. La clave es tener un plan estratégico de desarrollo y una implementación sabia".
En ese sentido, el especialista propuso un concepto superador: "ciudades inteligentes, pero sabias", donde la tecnología sirva como un puente de inclusión y no como un acelerador de la desigualdad.
El "Pacto Glocal": Humano y Tecnológico
Para sostener este modelo de desarrollo basado en el trabajo y la producción, Béliz profundizó en una de sus propuestas centrales: "La tarea más importante civilizatoria que tiene la humanidad es establecer un pacto glocal, social y tecnológico".
Al desglosar este concepto, detalló:
Glocal: Porque combina lo "global más lo local".
Social: Porque "tiene que tener lo primero a la comunidad, al ser humano en el centro".
Tecnológico: Porque "la tecnología es una herramienta, es un instrumento, no es un fin en sí mismo".
El experto invitó a encontrar un equilibrio constructivo frente al avance tecnológico: "Yo digo siempre entre el pesimismo extremo, que va a terminarse el mundo (...) pero también no podemos caer en un pesimismo extremo ni en un optimismo del solucionismo tecnológico, pensar que porque apretamos un botón todo es mágicamente solucionable. Tenemos que tener esperanza".
Una Inteligencia Artificial aplicada a la paz y al arraigo
Recuperando el pensamiento del Papa Francisco, Béliz abogó por una IA aplicada "a la paz, a la justicia social y al desarrollo humano integral". En lugar de financiar la destrucción, propuso un enfoque tecnológico volcado a resolver realidades estructurales del país:
"Que no ponga énfasis en cuántos drones asesinos vamos a emplear para destruir tanques en una guerra fratricida, sino que ponga énfasis en cuántos drones con humanismo usamos para achicar las brechas, que le lleguen mejor un mejor análisis clínico, una mejor radiografía, un mejor análisis y tratamiento bucal a un chico que está perdido en el medio de una comunidad rural de la Argentina".
Asimismo, advirtió que este cambio de paradigma hacia una tecnología productiva y humana requiere decisión política: "Esto no va a ocurrir por piloto automático. Tiene que haber una decisión deliberada de los decisores públicos", la cual debe trascender indefectiblemente "la frontera del odio".
El impacto en la democracia
Finalmente, respecto al dilema de cómo la IA puede afectar a las instituciones, Béliz diferenció los escenarios según el uso que se le dé a la herramienta:
"La puede degradar si no hay creatividad", advirtió, apuntando al riesgo de utilizar la IA para el espionaje o el 'targeting' de rivales políticos y ciudadanos "para enloquecerlo con mentiras, con noticias falsas o para manipularlo, para que se convierta en un producto del consumo".
Por el contrario, aseguró que la tecnología se convertirá en una aliada si se la utiliza con fines participativos: "la puede fortalecer si establecemos, por ejemplo, asambleas ciudadanas más informadas, debates públicos que tengan una posibilidad de mediar o confrontar opiniones de un modo civilizado".