Opinión

Cuba llega a un punto crítico que pone a prueba a la Iglesia

Por Daniel Esparza.

La crisis humanitaria en Cuba ha llegado a un punto crítico, y la Iglesia Católica se está convirtiendo cada vez más en uno de los últimos lugares a los que pueden acudir los más necesitados.

El obispo Arturo González Amador de Santa Clara, presidente de la Conferencia Episcopal Cubana, declaró a Ayuda a la Iglesia Necesitada que la isla atraviesa "el momento más triste y difícil" que ha conocido en la historia de su país. "Todo es una lucha por sobrevivir", afirmó el obispo de 70 años.

La comida, la electricidad, las medicinas, el combustible y el agua se han convertido en preocupaciones cotidianas. En las parroquias, la crisis tiene rostro humano: ancianos que viven solos, jubilados, madres solteras, enfermos y personas con discapacidad. Algunos acuden a la iglesia tras días sin comer. Otros se desmayan durante la misa, debilitados por el hambre.

Los hospitales también están pasando apuros. El obispo González afirmó que algunos hospitales importantes han tenido que suspender cirugías por falta de agua corriente y suministros esenciales. Las familias a menudo dependen de parientes en el extranjero para obtener medicamentos o incluso material quirúrgico básico.

El miedo y el agotamiento se extienden junto con la escasez. Muchos cubanos están ansiosos por el futuro, mientras la migración continúa transformando el país. Quienes pueden irse, a menudo lo hacen; quienes se quedan atrás suelen ser los más vulnerables.

Sin embargo, la Iglesia permanece. Sacerdotes, religiosas y voluntarios laicos organizan comedores sociales, llevan comida a quienes no pueden salir de casa y mantienen viva la vida parroquial a pesar del aumento vertiginoso de los precios y la escasez de combustible. En un caso, unas religiosas que alimentaban a cientos de personas lograron que una pequeña cantidad de frijoles alcanzara para más comidas.

El obispo González calificó esta discreta muestra de caridad como un signo de la providencia divina y del amor cristiano. Para muchos cubanos, es también prueba de que no han sido abandonados.

Roma reza por Cuba

El 15 de mayo, el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, celebró una misa en Roma por la paz y el desarrollo social en Cuba.

Oró por las familias cubanas, los jóvenes que buscan esperanza, los gobernantes y todos los que sufren. Inspirándose en la doctrina social católica, afirmó que la paz debe construirse sobre la verdad, la justicia, la libertad y el amor, e instó a que la ayuda humanitaria llegue al pueblo cubano sin manipulación política.

"Su tristeza se convertirá en alegría", dijo, invocando la promesa del Evangelio como una palabra de esperanza para Cuba.

Fuente: Aleteia.

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