Bolivia atraviesa una crisis hospitalaria por bloqueos y falta de insumos médicos
Hospitales de La Paz comenzaron a restringir el uso de oxígeno, reducir alimentos y suspender cirugías mientras continúan las protestas y cortes de rutas en distintas regiones del país.
La situación sanitaria en Bolivia se agravó en las últimas horas debido a los bloqueos de carreteras y las protestas sociales que afectan el abastecimiento de hospitales públicos, especialmente en la ciudad de La Paz. Los centros médicos enfrentan una fuerte escasez de oxígeno medicinal, alimentos y otros insumos esenciales para la atención de pacientes.
Las manifestaciones, impulsadas por organizaciones sindicales y campesinas, ya llevan más de dos semanas y mantienen aislada a gran parte de la capital boliviana. Los reclamos incluyen pedidos de aumento salarial y la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
En varios hospitales comenzaron a tomarse medidas de emergencia para administrar los recursos disponibles. En el Hospital de la Mujer, las autoridades advirtieron que las reservas de oxígeno alcanzan apenas para unos pocos días, mientras que las áreas de neonatología y terapia intensiva funcionan bajo estrictos controles para evitar el agotamiento del suministro.
La directora del centro de salud alertó que decenas de bebés prematuros y pacientes críticos dependen del oxígeno para sobrevivir y pidió la apertura urgente de corredores humanitarios que permitan el ingreso de camiones con insumos médicos y alimentos.
La situación también impacta en el Hospital del Niño, donde decenas de menores internados dependen de la provisión constante de oxígeno. Familias enteras deben atravesar piquetes y cortes de rutas para acceder a consultas médicas o tratamientos especializados.
La crisis afecta además a pacientes oncológicos. La Sociedad Boliviana de Cancerología informó que en varias ciudades se registran demoras e interrupciones en sesiones de quimioterapia debido a la falta de insumos y dificultades logísticas.
En el Hospital del Tórax, médicos y autoridades conformaron un comité de emergencia ante el riesgo de quedarse sin oxígeno en cuestión de horas. Profesionales del área cardiovascular advirtieron que la atención ambulatoria cayó drásticamente y que muchos pacientes con enfermedades graves dejaron de asistir a sus controles.
Los problemas de abastecimiento no se limitan al área sanitaria. Diversos hospitales comenzaron a reducir las porciones de comida para pacientes internados por la falta de carne, huevos y otros productos básicos que no logran ingresar desde las zonas productoras.
En mercados populares de La Paz también se observa escasez de alimentos y aumentos pronunciados en los precios. Comerciantes y vecinos aseguran que los bloqueos encarecieron productos esenciales y complicaron la distribución en distintos barrios.
Frente a este escenario, la Cruz Roja colaboró con el traslado de camiones cargados con cilindros de oxígeno y anunció nuevas gestiones para permitir el ingreso de un camión cisterna retenido en la frontera con Perú.
El Gobierno boliviano, por su parte, organizó operativos aéreos para trasladar alimentos y combustible mediante aviones Hércules enviados desde Argentina, además de reforzar el abastecimiento destinado a ambulancias y hospitales.
Desde el oficialismo responsabilizan al expresidente Evo Morales de promover las movilizaciones, aunque analistas políticos consideran que la crisis responde también al deterioro económico, los conflictos salariales y el malestar social acumulado.
En paralelo, el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, expresó apoyo al gobierno boliviano y cuestionó los bloqueos, en medio de una creciente preocupación internacional por la situación política y sanitaria del país.