Estados Unidos prepara un plan militar si Irán mantiene cerrado el estrecho de Ormuz
El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que Washington estudia alternativas para garantizar la reapertura de la vía marítima clave para el comercio mundial de petróleo y gas.
La tensión entre Estados Unidos e Irán continúa escalando mientras avanzan con dificultad las negociaciones diplomáticas para frenar el conflicto en Medio Oriente. Este viernes, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reveló que Washington ya trabaja en una estrategia militar alternativa en caso de que Teherán mantenga cerrado el estrecho de Ormuz.
Las declaraciones fueron realizadas durante una reunión de cancilleres de la OTAN desarrollada en Helsingborg. Allí, Rubio reconoció que existen avances en las conversaciones diplomáticas, aunque aclaró que todavía no hay señales concretas de un acuerdo cercano.
"Hay progreso. No lo exageraría ni lo minimizaría. Todavía queda mucho trabajo por delante", expresó el funcionario estadounidense ante la prensa. Además, insistió en que el bloqueo del estrecho representa un problema internacional y no únicamente un desafío para Washington.
Rubio advirtió que, si Irán decide sostener el cierre de la ruta marítima, "alguien tendrá que actuar". En ese sentido, señaló que varios países aliados podrían involucrarse en una operación para garantizar la libre circulación de barcos comerciales.
El funcionario también remarcó que la situación afecta especialmente a las economías más dependientes del petróleo y el gas que atraviesan el estrecho de Ormuz. "Hay países que se verían mucho más perjudicados que Estados Unidos", afirmó.
Desde el inicio del conflicto, Irán mantiene restringido el tránsito en la zona, por donde circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado comercializado en el mundo. La medida generó preocupación en los mercados energéticos y elevó el temor a una crisis de abastecimiento global.
En paralelo, continúan los movimientos diplomáticos en la región. El jefe del ejército de Pakistán, Asim Munir, arribó a Teherán junto al ministro del Interior pakistaní para mantener reuniones con autoridades iraníes. Islamabad intenta acercar posiciones entre Teherán y Washington desde hace varias semanas.
A esas gestiones se sumó además una delegación de Qatar, que trabaja coordinadamente con Estados Unidos para impulsar una salida negociada al conflicto.
Sin embargo, desde el gobierno iraní enfriaron las expectativas sobre un posible entendimiento. El portavoz de la Cancillería iraní, Esmaeil Baghaei, sostuvo que las conversaciones todavía están lejos de alcanzar resultados concretos.
"La diplomacia necesita tiempo", señaló Baghaei, quien además advirtió que no habrá avances si Washington insiste en discutir el nivel de enriquecimiento de uranio que posee Irán. Teherán mantiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos y rechaza las acusaciones occidentales sobre un eventual desarrollo armamentístico.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump volvió a cuestionar la postura iraní y calificó de "inaceptable" cualquier intento de imponer peajes para la circulación de buques en el estrecho de Ormuz.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca la evolución del conflicto por el riesgo de una escalada militar y el impacto que podría tener sobre la economía mundial y la estabilidad de Medio Oriente.