Peligro invisible: cómo prevenir accidentes por monóxido de carbono en estos días fríos
Con el descenso de las temperaturas, muchas familias vuelven a encender estufas y calefactores después de varios meses sin uso. En este contexto, es fundamental tomar precauciones.
La intoxicación por monóxido de carbono (CO) constituye un evento de importancia sanitaria, ya que, al ser un gas inodoro, incoloro, insípido y no irritante producido por la combustión incompleta de materiales utilizados para calefaccionar o cocinar, se vuelve un agente de exposición inadvertida con alto riesgo de mortalidad asociado.
En nuestro país, la mayoría de las intoxicaciones por CO son causadas por el uso inadecuado, la falta de mantenimiento o desperfectos en artefactos de calefacción o cocción que utilizan gas natural, kerosene, carbón, madera o combustibles líquidos y hasta la semana diez de 2026 se notificaron 130 casos en el país, presentando un leve incremento respecto al mismo período de años anteriores.
Con el descenso de las temperaturas, muchas familias Volvieron a encender estufas y calefactores después de varios meses sin uso. En este contexto, es fundamental tomar precauciones para evitar un riesgo silencioso como la intoxicación.
El uso de artefactos que funcionan con combustibles aumenta en esta época del año, al igual que la tendencia a mantener puertas y ventanas cerradas para conservar el calor. Esta combinación puede facilitar la concentración de monóxido de carbono (CO).
Cualquier artefacto que utilice material combustible como gas, petróleo, carbón, kerosén, nafta, madera y plásticos puede producir monóxido de carbono cuando se quema en forma incompleta en un ambiente con una concentración de oxígeno escasa e inadecuada ventilación. En el hogar, la presencia de calefones, termotanques, calderas, estufas, braseros, salamandras, cocinas, anafes, calentadores, parrillas a leña o carbón y hornos a gas o leña, son los principales generadores de monóxido de carbono.
Hay puntos clave a tener en cuenta para evitar este tipo de accidentes domésticos.
1. La regla de oro: La señal visual más clara de que un artefacto está funcionando mal es el color de la llama.
Llama Azul: Combustión correcta. Es segura.
Llama Amarilla o Naranja: Combustión deficiente. Indica que se está liberando monóxido de carbono al ambiente. Si ves esto, apagá el artefacto de inmediato y llamá a un gasista matriculado.
2. Mantenimiento Preventivo: No hay que esperar al día más frío del año para probar la estufa.
Revisión anual: Todos los artefactos a gas (estufas, calefones, termotanques y calderas) deben ser revisados por un gasista matriculado.
Limpieza de conductos: Verificá que las chimeneas y salidas de aire no estén obstruidas por nidos de pájaros, escombros u hollín.
3. Ventilación Constante: El error más común es sellar la casa para que no entre el frío.
Rejillas de ventilación: Nunca las tapes con cartones, plásticos o muebles. Son vitales para la renovación del aire.
La "rendija" de seguridad: Siempre dejá una ventana abierta apenas unos centímetros para permitir la circulación de oxígeno, especialmente si estás usando artefactos que no son de "tiro balanceado".
4. Lo que NUNCA debes hacer:
Hornallas y hornos: Jamás los uses para calefaccionar el ambiente. No fueron diseñados para eso y consumen el oxígeno de la habitación rápidamente.
Braseros y estufas a querosén: Si no queda otra opción que usarlos, encendelos y apagalos siempre fuera de la casa. Nunca duermas con un brasero encendido adentro.
Grupos electrógenos: Deben estar siempre en el exterior, lejos de puertas o ventanas.
¿Cómo reconocer una intoxicación por CO?
Los síntomas suelen confundirse con una gripe o una mala digestión, pero si aparecen cuando estás en un ambiente calefaccionado, sospecha del monóxido cuando sientas dolor de cabeza intenso, náuseas y vómitos, mareos y debilidad y somnolencia o pérdida del conocimiento.
Ante la menor sospecha, abrir puertas y ventanas, salir al aire libre y acudir al centro de salud más cercano.
Tip Extra: Considerar la instalación de un detector doméstico de monóxido de carbono. Son dispositivos económicos que emiten una alarma sonora al detectar niveles peligrosos del gas, dándote el tiempo necesario para reaccionar.