El deporte murió en Las Vegas
Por: Dr. Carlos Scaglione, docente de la UNSE
La definición perfecta de los Juegos Potenciados Enhanced Games efectuados hace unos días en Las Vegas con deportistas de elite en decadencia --inyectados con todo tipo de drogas-- la dio Donald Trump Junior, quien invirtió en la empresa que organiza la competencia: "Nuestro objetivo no es batir un récord mundial, sino todos los récords mundiales. Intentamos demostrar que el uso de sustancias para mejorar el rendimiento en el deporte es realmente seguro y conduce a un rendimiento nunca visto. Potencial humano. ¿Cuál es ese potencial? ¿Dónde está el máximo? ¿Dónde está el límite? Estos juegos representan el futuro, la verdadera competición, la verdadera libertad y el verdadero récord siendo batido. Esto se trata de excelencia, innovación y dominación estadounidense en el escenario mundial, algo de lo que trata el movimiento MAGA". Make America Great Again (Hacer a Estados Unidos grande otra vez)
En verdad todo es una operación de marketing para vender a público masivo inyecciones de testosterona, esteroides, anabólicos, hormonas del crecimiento humano, EPO y estimulantes como Adderall y Modafinilo, las mismas que usan estos superdeportistas que no ganaron suficiente dinero como para quedar salvados y venden su prestigio a cambio de ser ratas de laboratorio: exploran los límites del rendimiento a sabiendas de que si algo sale mal, podrían colapsar por infarto o derrame cerebral dentro de un complejo deportivo cinco estrella en Abu Dahi, donde se encierran por meses.
El principal financista de la empresa Enhanced (Potenciados) es Peter Thiel, quien hoy vive en Argentina hace negocios con Javier Milei-- y es un supremacista blanco, al igual que su socio, el hijo del presidente de los EE. UU. Curiosa, pero no sorprendentemente, todos los que compiten y se juegan el pellejo en las carreras de atletismo son afrodescendientes. El objetivo más de fondo no es solo aumentar el rendimiento físico, sino avanzar en las ideas transhumanistas de Peter Thiel la posibilidad de alcanzar la inmortalidad experimentando científicamente sin cuidar mucho a los humanos que ofician de "conejillos de indias", violando todos los protocologos de pruebasmédicasque, a la larga,pudieran detener el envejecimiento.
Análisis de una "raza mejorada"
Rodrigo Martin-Iglesias analista de futuros, FADU.: "El problema no es que el cuerpo atlético esté siendo 'artificialmente mejorado'. Siempre lo estuvo: el entrenamiento en altura, los suplementos legales, la biomecánica del calzado y la nutrición de precisión son formas de intervención técnica que el olimpismo naturalizó sin dificultad. La línea entre lo permitido y lo prohibido nunca fue científica: fue siempre una decisión política sobre qué cuerpos y qué medios son legítimos. Lo que los Enhanced Games hacen no es cruzar esa línea, sino volverla explícita. Y en ese gesto revelan algo que el deporte organizado prefería no decir en voz alta: que el récord no mide lo que el cuerpo humano puede hacer, sino lo que un cuerpo humano más un conjunto específico de recursos económicos y tecnológicos, puede hacer.
El modelo es el de Red Bull que financia a superdeportistas de riesgo para vender una bebida. D'Souza, uno de los organizadores a la larga, mostró las cartas: el lanzamiento de Enhanced Performance Products, una línea de suplementos inspirados en los superatletas totalmente drogados. Los inversores que lo apoyan, "compran activos deportivos para vender una bebida energética".
Estos distopicos juegos son organizados por supremacistas multimillonarios que aspiran a ser ellos mismos superhumanos de diseño que vivan para siempre: crearon un laboratorio biotecnológico con público, para masas enceguecidas por el espectáculo en la ciudad del juego. Sueñan crear una raza superior, una casta inmortal. Desean comprarse la inmortalidad a cualquier precio.
El filósofo Friedrich Nietzsche advertía que cuando el hombre pierde toda medida corre el riesgo de convertirse en un monstruo de voluntad vacía. Y Albert Camus sostenía que la verdadera dignidad humana nace de aceptar la condición trágica y limitada de la vida, no de escapar químicamente de ella.
El deporte, en su sentido más noble, enseña precisamente eso: que el ser humano vale incluso en la derrota, que la fragilidad forma parte de la grandeza y que el esfuerzo tiene un valor ético independiente del triunfo. Cuando el dopaje deja de ser una trampa para convertirse en sistema, desaparece el deporte como experiencia moral. Ya no compiten personas: compiten laboratorios, financistas y corporaciones biomédicas.
El deporte verdadero no consiste en destruir el límite, sino en dialogar con él. El corredor exhausto, el nadador derrotado, el atleta lesionado que vuelve a levantarse, representan algo infinitamente más humano y más bello que cualquier récord químicamente fabricado. Porque allí todavía existe alma, voluntad y verdad.
Los Enhanced Games quizás produzcan marcas extraordinarias. Pero pueden hacerlo al precio de destruir aquello que hacía extraordinario al deporte: la posibilidad de que un ser humano, con todas sus limitaciones, alcance grandeza sin dejar de ser humano.