Defensa de Murias: no cometió delito, fue patoteado en el tren y la prueba está contaminada
Lo indicó Sebastián Robles. Afirmó que Murias fue retenido por los pasajeros, despojado del celular y que un juez falló sobre una prueba contaminada. BRASIL Viajó un hermano de Eduardo Ignacio Murias, quien fue "mudado" a una celda individual. Hábeas Corpus vital para las próximas 72 horas
"Nadie discute la gravedad del racismo ni la necesidad de combatirlo. Pero el Estado de Derecho exige que esa lucha se lleve adelante respetando las garantías constitucionales. Una condena fundada en pruebas ilegalmente obtenidas no fortalece la lucha antirracista, sino que la debilita. Sienta el precedente de que está permitido violar derechos fundamentales si el delito genera suficiente indignación pública".
Tajante, el abogado de Eduardo Ignacio Murias, Sebastián Robles (los otros defensores, son Ciro Chagas y Pedro Mourao) defendió la inocencia del santiagueño, detenido el fin de semana en Brasil, mientras viajaba en un tren como turista.
El incidente: Murias viajaba en el tren turístico "María Fumaca" (entre São João del-Rei y Tiradentes) cuando tomó fotografías del niño y las envió por WhatsApp a un contacto con mensajes como: "Es negrito, pero muy lindito", "Lo puedo llevar de esclavo" y "Puedo llevar una esclava para que cuide a tus nietas".
Visión penal
Lejos de las pasiones o lo cuestionable de los mensajes, el abogado Robles señaló: "El STF brasileño tiene tesis vinculante: `No se puede acceder a los datos de un celular sin orden judicial, ni siquiera en flagrante. Acá no hubo orden judicial. Y lo que se presentó como 'exhibición voluntaria', ocurrió mientras una multitud rodeaba a nuestro representado, impidiéndole moverse" "Ninguna autoridad controló y esa prueba fue contaminada" "Tuvieron al santiagueño privado de la libertad en el tren y lo entregaron a la policía".
Consultado si lo escrito no implica injuria racial, Robles fue categórico: "Estamos ante una atipicidad de delito". Subrayó: "La injuria racial requiere que la ofensa llegue a la víctima por un acto del agente. Los mensajes iban a dos contactos privados en Argentina. La víctima nunca fue destinataria. El contenido llegó a la madre de forma accidental, por una tercera persona que miró la pantalla del celular de otro. El STJ ya resolvió un caso análogo -el REsp 1.765.673- y absolvió porque no había dolo específico", sintetizó.
"Un Hábeas Corpus"
En diálogo con EL LIBERAL, Robles amplió: "Este miércoles hemos presentado un Hábeas Corpus. Generalmente, la autoridad superior tiene entre 48 y 72 horas para resolverlo. Concretamente, requerimos la libertad del arquitecto, bajo el convencimiento de que no cometió delito alguno".
Sobre el santiagueño, agregó que en la víspera "arribó un familiar a Brasil, a fin de acompañarlo en esta etapa delicada".
Señaló Robles que Murias este miércoles "fue alojado en una celda individual. Antes, compartía el alojamiento con otro detenido. Y entendíamos que no era conveniente, máxime ante la excesiva sensibilidad en contra de los argentinos".
Optimista, enfatizó: "La batalla es con las leyes, más allá de cualquier conclusión antojadiza. Y estamos convencidos en que nos asiste la verdad y que nuestro representado no cometió delito alguno".
Fina línea entre un delito y el respeto por lo privado
La fina línea de la privacidad y el delito es lo que representa el "limbo" en el que se encontraría varado el arquitecto santiagueño, según su abogado.
Por normas, en países como Argentina, las fuerzas de seguridad no pueden revisar el contenido de un dispositivo en un control rutinario ni obligar a desbloquearlo sin una orden judicial explícita, a menos que exista flagrancia (estés cometiendo un delito en ese mismo instante). Entregar el teléfono de forma voluntaria equivale a dar consentimiento para que se use en tu contra.
Robles indicó: "Aquí no hubo flagrancia, porque no hubo delito, solo alguien que gritó a la madre del niño lo que creyó estar viendo. En nombre del respeto del menor, se avanzó sobre el derecho de Murias", afirmó.
"Y donde la Justicia creyó ver a Murias borrando mensajes, lo que pasó fue que ante la presión de la madre, nuestro asistido buscó calmarla y entendió que lo lograría borrando la foto de su hijo", resaltó. ¿Si prosperase este precedente legal, la Justicia estaría facultada a confiscar cuanto celular quisiese?, interrogó EL LIBERAL. "Es correcta esa interpretación", sentenció Robles.