Conmoción: niña de 12 años está embarazada tras ser abusada por su padrastro y dos familiares
Su abuela materna, cuatro años atrás, había pedido que la pequeña y sus dos hermanitos fueran retirados de la "casa familiar" ya que eran víctimas de malos tratos. La mujer denunció también a su propia hija por encubrimiento. PELLEGRINI La causa se conoció durante la jornada del jueves cuando la víctima ingresó con su madre al hospital Zonal y los médicos confirmaron la gestación
Profunda indignación por desprotección para una niña sacude a la comunidad de Pellegrini, tras conocerse el aberrante caso de una menor de 12 años que cursa un embarazo de 29 semanas, fruto de aberrantes ataques sexuales.
El gravísimo hecho salió a la luz luego de que la víctima arribara al hospital Zonal en compañía de su madre por "molestias en el estómago" y, allí al ser asistida por un licenciado en obstetricia se detectó que presentaba una gestación avanzada. El caso encendió de inmediato las alarmas de las autoridades sanitarias y policiales.
La investigación judicial que está a cargo de la Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual, representada por la Dra. Natalia Malachevski apunta a una red de abusos intrafamiliares continuos.
La principal hipótesis de la fiscalía señala como responsables directos al padrastro de la víctima y a otros dos hombres de su entorno familiar, quienes habrían sometido a la menor de manera sistemática aprovechando la vulnerabilidad del hogar.
El caso se conoció a raíz de la denuncia radicada por la abuela materna de la menor, una mujer de 59 años, quien ya había advertido el peligro que corrían sus nietos cuatro años atrás. En aquel entonces, la mujer acudió a la Justicia para solicitar formalmente que le quitaran la tenencia de sus tres nietos dos niñas y un varón a su propia hija, alertando que los menores sufrían severos y constantes malos tratos físicos por parte del padrastro.
Sin embargo, las alertas de la abuela fueron trágicamente desoídas por el sistema que debía proteger a la infancia. Según los testimonios desesperados de los familiares de la víctima, en aquella oportunidad supuestas autoridades judiciales y policiales desestimaron por completo la presentación y "trataron de loca" a la mujer, argumentando de manera sumaria que los menores se encontraban en un aparente "perfecto estado de salud".
La inacción del pasado derivó en el dramático escenario actual, donde la abuela se vio obligada a ampliar formalmente su denuncia, apuntando de forma directa contra su propia hija. Para la denunciante, la madre de la niña era plenamente consciente de los calvarios y los abusos que sufrían sus hijos a manos de su pareja, y adoptó una postura de total complicidad al no realizar ninguna acción para protegerlos.
Con el testimonio de los médicos, la abuela denunció con nombre y apellido a los presuntos agresores sexuales. Entre los acusados se encuentran el padrastro de la niña, identificado como "Tipo" G., el hermano de este, César G., y un sobrino de ambos, Juan G.
Respecto de Juan G, el círculo cercano a la menor develó un dato que agrava aún más el panorama y expone las fallas de control: el sujeto cuenta con antecedentes judiciales previos por delitos de índole sexual.
Según se supo, éste al tomar conocimiento de que la abuela de la menor había radicado la denuncia penal tras confirmarse el embarazo, el sospechoso se dio inmediatamente a la fuga, por lo que las fuerzas policiales desplegaron un intenso operativo para dar con su paradero.
Frente a la gravedad del cuadro general, la Dra. Malachevski ordenó de forma urgente que la menor fuera trasladada al Centro Provincial de Salud Infantil para ser sometida a los correspondientes exámenes médicos forenses y recibir asistencia psicológica especializada.
Asimismo, la fiscal ordenó la detención del menor de los acusados quien por estas horas no había sido apresado por los uniformados y era intensamente buscado.
Excusas de quehaceres domésticos como pantalla
Un crudo párrafo de la denuncia que realizó la abuela de la niña detalla la modalidad bajo la cual se perpetraban los ultrajes en la vivienda. Según la declaración de la abuela, el pasado 27 de mayo mantuvo una conversación privada con uno de los hermanos de la víctima, un menor de edad, quien le confesó el calvario que su hermana le había relatado en total confidencia.
El relato del niño reveló que el principal acusado, "Tipo" Gambarte, utilizaba una rutina diaria y los quehaceres domésticos como pantalla para concretar los abusos. El padrastro siempre en función de la denuncia le ordenaba sistemáticamente a la niña de 12 años que se dirigiera a un sector determinado de la propiedad, con la excusa de que debía "moler maíz".
De acuerdo con el informe oficial, una vez que la pequeña víctima se encontraba indefensa y alejada en el lugar asignado para la tarea, el acusado iniciaba los ataques sexuales. Este patrón de conducta se habría repetido en numerosas ocasiones, garantizando el silencio de la menor mediante la manipulación y el entorno de violencia instalado en el hogar.
Una polémica externación
A pesar de la gravedad de la situación y del inicio de las actuaciones judiciales, familiares de la víctima expresaron su profunda preocupación por una reciente decisión. Tras recibir las primeras atenciones de urgencia y la correspondiente evaluación en el CEPSI, la niña (12) fue dada de alta.
La polémica radica en que, tras recibir el "ok" médico, la menor fue reintegrada a su hogar bajo la custodia de su progenitora, quien fue denunciada por "encubrimiento". De esta manera, la víctima regresó directamente a la vivienda donde convive con el principal acusado de los abusos y con la madre imputada por presunta connivencia, una situación que genera un fuerte estado de alerta por la integridad física y psicológica de la niña gestante.
En diálogo con EL LIBERAL, Mónica tía de la víctimasostuvo que la niña "ni siquiera fue escuchada en Cámara Gesell porque salió del hospital y su madre se la llevó a la casa con sus abusadores".
Además explicó que la niña "dice que no son ellos, que el abusador es un vecino" pero lo hace "porque tiene miedo". Al cierre de la presente edición, Mónica junto con su madre (abuela de la niña) se trasladaban a la Comisaría para pedir explicaciones.