La inflación baja, pero el alivio no llega a todos los productos de la canasta básica
La desaceleración inflacionaria se consolida en Argentina, pero alimentos como la carne y el aceite, junto con tarifas y combustibles, continúan avanzando por encima del promedio. Especialistas explican las causas y anticipan qué puede ocurrir en el segundo semestre.
La inflación continúa mostrando señales de desaceleración en la Argentina, aunque el alivio no llega de la misma manera a todos los sectores del consumo. Mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación interanual de 32,4% y marcó una baja respecto de los meses anteriores, varios productos de la canasta básica y servicios regulados siguen exhibiendo incrementos superiores al promedio.
Los datos reflejan una realidad heterogénea. Algunos alimentos que habían liderado las subas durante los últimos años comenzaron a estabilizarse, pero otros mantienen una dinámica alcista impulsada por factores productivos, logísticos y energéticos.
Entre los productos que mostraron una fuerte desaceleración aparecen los huevos, la manteca y el café, que registraron aumentos considerablemente menores respecto de los períodos anteriores. En cambio, la carne vacuna, el aceite de girasol y la harina se ubicaron entre los rubros con mayores incrementos durante los últimos doce meses.
Para Julián Neufeld, economista de la Fundación Libertad y Progreso, el comportamiento de la carne responde a una combinación de factores estructurales. "El sector todavía está acomodando precios después de años de intervenciones, restricciones a las exportaciones y pérdida de stock ganadero. A eso se suma una demanda que continúa firme y una oferta más limitada", explicó.
En la misma línea, José Vargas, director de Evaluecon, sostuvo que la evolución de los precios no es uniforme porque cada mercado responde a dinámicas distintas. "Hay productos que enfrentan una demanda debilitada y otros que tienen costos crecientes o una oferta más restringida. Por eso algunos aumentan muy por encima del promedio y otros prácticamente se estancan", señaló.
Uno de los factores que más preocupa a los analistas es el peso creciente de los precios regulados. Los combustibles encabezaron los aumentos durante el último año y se transformaron en un elemento clave para entender la evolución de los costos de toda la economía.
"El ajuste de subsidios seguirá impactando en tarifas de electricidad, gas, transporte y combustibles. Eso tiene un efecto multiplicador porque termina trasladándose a la producción, la logística y la distribución de bienes", advirtió Vargas.
La preocupación no se limita al mercado interno. Los especialistas observan con atención el escenario internacional, especialmente la tensión en Medio Oriente y sus posibles efectos sobre los precios de la energía. Una eventual suba del petróleo podría repercutir directamente sobre los combustibles y, por extensión, sobre buena parte de los productos que integran la canasta de consumo.
A pesar de estas presiones, los economistas coinciden en que la tendencia general sigue siendo descendente. Maximiliano Gutiérrez, especialista del Ieral, atribuye este proceso a la combinación de disciplina fiscal, menor emisión monetaria y recuperación de la demanda de pesos.
"La desaceleración no es un fenómeno aislado. Responde a una corrección de desequilibrios monetarios acumulados durante años. El equilibrio fiscal y la reducción de la emisión han sido determinantes para moderar la inflación", afirmó.
Las proyecciones para el cierre de 2026 muestran diferencias según la fuente consultada. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central estima una inflación anual cercana al 30,5%, mientras que el Fondo Monetario Internacional prevé una cifra alrededor del 25%.
Sin embargo, la percepción de los consumidores es menos optimista. Una encuesta del Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella reveló que los argentinos esperan una inflación de 37,5% para los próximos doce meses, reflejando que todavía persisten dudas sobre la consolidación del proceso de desinflación.
De cara al segundo semestre, los especialistas prevén que los rubros vinculados a servicios públicos, transporte y combustibles continúen avanzando por encima de la media. En contraste, productos con demanda deprimida, algunos alimentos estacionales y bienes importados podrían mostrar aumentos más moderados.
El escenario base de los analistas es el de una inflación en descenso, aunque lejos de desaparecer. La clave estará en la evolución de las tarifas, el comportamiento del dólar, la situación internacional y la capacidad del Gobierno para sostener el equilibrio fiscal que hoy aparece como el principal ancla de los precios, informó el portal Infobae.