Crece la tensión en La Libertad Avanza: Milei busca contener la interna entre Patricia Bullrich y Karina Milei
La decisión de la senadora de diferenciarse nuevamente de la postura oficial reavivó las fricciones dentro del oficialismo.
El inicio de la semana volvió a exponer las tensiones internas que atraviesan a La Libertad Avanza. Esta vez, el foco del conflicto quedó puesto en la relación entre la senadora Patricia Bullrich y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, luego de que la legisladora cuestionara públicamente la decisión del Gobierno de retirar el pliego de la candidata a jueza federal María Verónica Michelli.
La postura de Bullrich, quien anticipó que rechazará en el Senado el retiro de la postulación, generó un nuevo malestar dentro del círculo más cercano al Presidente y obligó a Javier Milei a intervenir una vez más para evitar que las diferencias escalen.
Según fuentes del oficialismo, la relación entre la secretaria general de la Presidencia y la exministra de Seguridad atraviesa uno de sus momentos más delicados.
"Es más de lo mismo. Karina no la puede ni ver", resumió una fuente cercana a la menor de los Milei, en referencia a las reiteradas diferencias que Bullrich viene exhibiendo respecto de algunas decisiones adoptadas por la Casa Rosada.
Desde el entorno presidencial aseguran que la publicación realizada por la senadora en redes sociales no fue un hecho aislado, sino un nuevo capítulo de una serie de desacuerdos que comenzaron semanas atrás.
El antecedente de Adorni
Dentro del oficialismo recuerdan especialmente el episodio protagonizado por Bullrich cuando cuestionó públicamente al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de la causa que lo investiga por presunto enriquecimiento ilícito.
En aquella oportunidad, la legisladora presionó para que el funcionario adelantara la presentación de su declaración jurada patrimonial, una actitud que generó fuertes críticas dentro de la administración libertaria.
"La querían matar", graficaron desde el oficialismo al describir el enojo que aquella postura provocó tanto en Javier como en Karina Milei.
Incluso, algunos dirigentes cercanos a la secretaria general aseguran que la paciencia con Bullrich comenzó a agotarse.
"Le tengo particular paciencia a mi hija y a Patricia, pero con esta última se me está terminando", ironizó un funcionario alineado con Karina Milei para describir el clima interno.
El rol de Javier Milei
A diferencia de la posición más dura que exhibe su hermana, el Presidente mantiene una actitud más pragmática respecto de la senadora.
Un ejemplo de ello ocurrió durante los actos por el Tedeum del 25 de Mayo, cuando Javier Milei convocó a Bullrich al balcón presidencial y se mostró públicamente junto a ella en una fotografía que buscó transmitir una imagen de unidad.
Dentro de la mesa política del oficialismo explican esa estrategia con crudeza.
"Si una persona es más peligrosa afuera que adentro, es mejor tenerla adentro. Con Bullrich pasa eso", afirmó una fuente con acceso al núcleo de decisiones del Gobierno.
Según esa visión, tanto el oficialismo como la senadora se necesitan mutuamente para sostener su influencia política de cara a los próximos desafíos electorales.
Especulaciones electorales
En la Casa Rosada observan con atención el posicionamiento político de Bullrich y reconocen que mantiene niveles de imagen favorables en distintos sondeos de opinión.
Sin embargo, dentro del oficialismo existen distintas interpretaciones sobre sus aspiraciones futuras. Mientras algunos consideran que busca consolidarse como una de las principales figuras de La Libertad Avanza, otros creen que sus objetivos exceden al espacio.
"Quiere ser vicepresidenta", aventuró un integrante de la mesa política libertaria. Otra fuente fue más allá y sostuvo que "sus planes están por fuera de La Libertad Avanza".
Desde el entorno de la exministra rechazan esas versiones y niegan la existencia de una disputa abierta con los hermanos Milei.
"Estamos muy bien y nos necesitamos. Patricia solo es coherente", señalaron desde su círculo más cercano.
Lo cierto es que la decisión de diferenciarse nuevamente de la postura oficial dejó al descubierto una interna que, lejos de apagarse, suma nuevos episodios y obliga al Presidente a ejercer un delicado equilibrio entre dos figuras clave de su espacio político.