"Estos 500 puntos de riesgo país es plata transitoria, el mundo aún está en modo quiero ver para creer"
Leonardo Chialva, especialista en mercado de capitales y socio de Delphos y Dracma Investments, habló con EL LIBERAL.
La reducción del riesgo país refleja una mejora en la percepción financiera de Argentina, aunque los inversores internacionales todavía mantienen una postura cautelosa frente al proceso de transformación económica impulsado por el gobierno de Javier Milei.
La economía argentina atraviesa una de las transformaciones más profundas de las últimas décadas. Tras años de políticas orientadas al consumo y sostenidas por fuertes desequilibrios fiscales y monetarios, el país intenta consolidar un modelo basado en la estabilidad macroeconómica, la inversión privada y la recuperación del crédito. En ese contexto, la evolución del riesgo país se ha convertido en uno de los principales indicadores para medir la confianza de los mercados.
Así lo planteó Leonardo Chialva, socio de Delphos Investments, en diálogo con EL LIBERAL, en la previa de una exposición realizada en el Consejo Profesional de Ciencias Económicas local. Según el especialista, la Argentina logró avanzar en la corrección de desequilibrios que parecían imposibles de resolver sin una crisis mayor.
"El consenso económico suponía que un ajuste de esta magnitud iba a terminar con una explosión económica y social. Sin embargo, eso no ocurrió. Hubo costos y dificultades, pero el sistema resistió mejor de lo que muchos imaginaban", sostuvo.
Para Chialva, la administración nacional consiguió eliminar el déficit fiscal, reducir el excedente monetario heredado y avanzar en la normalización de los precios relativos, especialmente en tarifas y servicios públicos. No obstante, aclaró que el proceso de transformación todavía está lejos de completarse.
"La economía argentina sigue siendo una economía poco monetizada. La gente continúa refugiándose en el dólar y eso limita la profundidad del sistema financiero. Pero justamente allí está uno de los mayores potenciales de crecimiento para los próximos años", afirmó.
El riesgo país, entre la mejora y la desconfianza
Uno de los datos más observados por los analistas es la marcada caída del riesgo país respecto de los niveles extremos registrados en años anteriores. Sin embargo, Chialva considera que el descenso todavía no refleja una confianza plena de los mercados internacionales.
"Los inversores globales siguen observando a la Argentina con prudencia. Existe un reconocimiento intelectual de que se están haciendo muchas cosas bien, pero todavía predomina la lógica del 'quiero ver para creer'", explicó.
El especialista recordó que la relación entre Argentina y los mercados quedó severamente dañada tras sucesivos incumplimientos y reestructuraciones de deuda durante las últimas décadas.
"El país acumuló errores de distintos gobiernos. Hubo endeudamiento excesivo, reestructuraciones mal ejecutadas y una pérdida de credibilidad que no se recupera de un día para otro. Por eso los inversores internacionales todavía mantienen reservas", señaló.
En ese sentido, sostuvo que la baja del riesgo país no implica necesariamente una llegada masiva de inversiones productivas. Según explicó, una parte importante de los flujos financieros actuales responde a capitales especulativos que aprovechan un contexto internacional favorable y la expectativa de que el programa económico continúe consolidándose.
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