Alumnos de quinto año: el choque entre la euforia adolescente y la elección vocacional
Considera la especialista que "los adolescentes transitan un duelo por el fin de la etapa escolar que enmascaran en la "fiesta" constante, para escapar de un nuevo mundo que se avecina".
Un sinfín de emociones encontradas experimentan es este tiempo los estudiantes que hoy transitan el 5º año, una etapa de cierres de ciclos importantes, con grandes expectativas para el futuro.
Entre UPD, presentaciones de camperas, preparativos y concreción del viaje de egresados, y la fiesta de fin de curso, la adrenalina los sobrepasa y los invade la felicidad, ya que si bien existen "choques" por las decisiones, nada opaca ese momento especial de transitar el último año del Nivel Secundario.
En diálogo exclusivo con EL LIBERAL, la Mgter. Olga D. Romagnoli, licenciada en Psicopedagogía, explicó cómo viven este tiempo los adolescentes y justificó su felicidad plena.
"El último año de la escuela secundaria funciona como un rito de pasaje en donde el adolescente vive ese año como si mirara el horizonte el cual no tiene un final físico dada que la Tierra es una esfera curva, y es ese punto donde la línea terrestre se oculta ante nuestros ojos: la adrenalina, el sentido de pertenencia y los festejos grupales actúan como mecanismos de defensa y afirmación de identidad ante la inminente pérdida de esa red de contención escolar. Psicológicamente, los adolescentes transitan un duelo por el fin de la etapa escolar que enmascaran en la "fiesta" constante, lo que retrasa el enfrentamiento con la incertidumbre del mundo adulto. Pero diciembre llega y muchos chicos no hay tenido tiempo de reflexionar acerca de continuar la trayectoria escolar que ahora irremediablemente se convertirá en una trayectoria de vida", explicó..
Pero después, la vida sigue y también es importante que ellos estén preparados para el gran salto.
"Al momento de elegir una carrera, este estado de euforia choca abruptamente con la realidad. Los alumnos se enfrentan a una crisis de identidad vocacional, ya que deben pasar de ser "estudiantes secundarios protegidos" a sujetos responsables de su propio proyecto de vida", sostuvo Romagnoli.
Recursos con los que cuentan
En este sentido, la especialista en Psicopedagogía consideró que "para atravesar este proceso, los alumnos deberían tienen a su disposición herramientas tanto en el ámbito institucional como en el público: lo cierto es que estas herramientas son efímeras y funcionan en muy pocas instituciones y además de Orientación Vocacional no hay lineamientos efectivos que provengan desde el Consejo de Educación quedando solo los espacios de consulta particular donde Psicopedagogos y psicólogos quedan desbordados de demanda al finalizar el ultimo trimestre del año pedagógico, tanto que muchos orientados suelen tomarse el año sabático por que no han tenido espacios físicos ni instituciones ni familiares para referirse a como continuar su vida, en un país que muchas opciones no ofrece, descontando que el solo título de la secundaria no es propedéutico para nada ni para trabajos precarizados".
Ideas con herramientas para enfrentar el después
Lo que debería haber y no hay en la mayoría de escuelas secundarias, tanto públicas como privadas, pero puede ser tomado como sugerencia por las autoridades competentes: -Talleres escolares: Espacios de Orientación Vocacional y Ocupacional (OVO) dentro de la currícula de 5º año, coordinados por los equipos de orientación escolar, gabinetes psicopedagógicos o tutores institucionales.
-Programas universitarios: Los jóvenes pueden acceder a orientación gratuita en universidades de gestión pública. En Santiago del Estero, por ejemplo, el Servicio de Orientación Vocacional de la UNSE brinda procesos de acompañamiento, talleres grupales y entrevistas personalizadas.
Los rituales de los chicos del último año: cada uno de ellos son vividos con gran entusiasmo y felicidad
Esos rituales que han ido sistematizándose y de alguna manera institucionalizándose son:
El UPD (Último Primer Día): Es, quizás, el ritual más fuerte y polémico de los últimos años. Consiste en juntarse la noche anterior al primer día de clases del último año para pasar la noche despiertos.
Los buzos y camperas de la "Promo": Tener una identidad visual es clave. El diseño de la indumentaria de la promoción se debate durante meses (a veces desde cuarto año). El diseño suele incluir un nombre inventado que define a la promo, un logotipo, el año de egreso y los nombres o apodos de cada alumno. La "Presentación del Buzo": No es solo ponérselo; se organiza un evento escolar (a veces con coreografías, humo de colores y música) donde se revela el diseño al resto del colegio de todos los quintos año que tenga el colegio.
El Viaje de Egresados: El destino por excelencia sigue siendo San Carlos de Bariloche (o Brasil, Cancún en algunos sectores), pero el viaje en sí es un ritual de autonomía. Representa la primera vez que viajan solos con sus pares durante una semana entera, conviviendo y compartiendo boliches temáticos y excursiones.
La "Semana del Colegio" y las Estudiantinas: En muchas provincias, el último año lidera la organización de las tribus, las carrozas o las coreografías para el Día del Estudiante. Los de quinto (o sexto) año asumen el rol de "líderes" frente a los más chicos, transmitiendo la mística del colegio.