Con singular éxito se desarrolló una misión en San José del Boquerón
Los misioneros terminan siendo los verdaderos misionados al encontrar tanta generosidad y humildad.
El Obispado de la Diócesis de Añatuya destacó que desde el 30 de mayo al 6 de junio, un grupo misionero de la Red Argentino-Uruguaya de Colegios Ignacianos (Rauci) fue recibido en la parroquia de San José del Boquerón.
Entre los misioneros llegaron alumnos destacados en el área pastoral de colegios jesuitas de distintas localidades de Argentina y Uruguay, acompañados por sus referentes apostólicos. Fueron 57 personas en total.
Ya en la Diócesis, se distribuyeron en los cinco parajes que suelen visitar desde hace varios años. "Los alumnos van cambiando cada año, pero la comunidad que los recibe no; por eso es la misma comunidad la que va marcando la actividad de los jóvenes. Los misioneros traen una catequesis preparada, una guía para ayudarlos en las visitas a las casas y algo de mercadería, pero los horarios, el menú y las prioridades suelen estar marcados por los referentes locales, que se preparan cada año para este encuentro", destacaron.
Los niños son los más entusiastas. Todo el año preguntan cuándo van a llegar los misioneros. ¡Y cuando están, es una fiesta! Catequesis, dibujos, juegos...
Los adultos hacen de anfitriones. Los varones (a quienes casi nunca se ve en las actividades cotidianas) se encargan de la leña, el agua y la logística más pesada. Las mujeres pasan a formar parte de la comunidad misionera: cocinan, limpian, les enseñan a asar tortillas y, entre una cosa y otra, van compartiendo la vida, los temores, los problemas y los dolores, pero también su fe y el amor que tienen a Nuestra Señora de Huachana.
Los misioneros, como suele ocurrir, terminan siendo los verdaderos misionados. Encuentran aquí tanta generosidad y humildad... Descubren que los valores del Evangelio se viven, muchas veces, con más sencillez y profundidad que en sus ciudades. Confirman que sigue siendo cierta la alabanza de Jesús al Padre por haber "ocultado estas cosas a los sabios y entendidos, y revelárselas a los pequeños".
Los misioneros van cambiando cada año; lo que no cambia es la sorpresa de los directivos y referentes de los colegios. Siempre reconocen que los alumnos que vienen de misión aquí vuelven transformados. Y que, además, se convierten en figuras emblemáticas para sus compañeros de curso.