Murió Taty Almeida, referente de los organismos de derechos humanos en Argentina
Tenía 95 años y permanecía internada en el Hospital Italiano. Fue una de las figuras más emblemáticas en la búsqueda de verdad y justicia por los desaparecidos durante la última dictadura militar.
La presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Taty Almeida, falleció este domingo a los 95 años. La histórica dirigente de derechos humanos se encontraba internada desde hacía varios días en el Hospital Italiano y su muerte generó una profunda conmoción en organismos de derechos humanos, dirigentes políticos y distintos sectores de la sociedad argentina.
La noticia fue confirmada por la organización que integró durante décadas. A través de un emotivo mensaje difundido en redes sociales, Madres de Plaza de Mayo despidió a una de sus principales referentes y destacó su compromiso inclaudicable con la memoria, la verdad y la justicia.
"Gracias por enseñarnos que amar es resistir, que la única lucha que se pierde es la que se abandona", expresaron desde la entidad, al tiempo que resaltaron su militancia, su capacidad para tender puentes entre generaciones y su permanente acompañamiento a los jóvenes comprometidos con las causas de derechos humanos.
Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, conocida popularmente como Taty Almeida, nació el 28 de junio de 1930 en el barrio porteño de Belgrano. Ejerció la docencia durante varios años, pero su vida tomó un rumbo decisivo a partir de la desaparición de su hijo Alejandro Martín Almeida, ocurrida en junio de 1975.
Alejandro tenía 20 años, trabajaba en la agencia estatal Télam y cursaba estudios de Medicina en la Universidad de Buenos Aires cuando fue secuestrado. A partir de entonces, Taty inició un camino de búsqueda que la transformó en una de las voces más reconocidas en la defensa de los derechos humanos en Argentina.
Durante casi cinco décadas integró las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, participando activamente de marchas, actos y actividades destinadas a mantener viva la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado y a reclamar justicia por los desaparecidos.
Su figura trascendió las fronteras de los organismos de derechos humanos y se convirtió en un símbolo de perseverancia y compromiso. Hasta sus últimos años continuó participando de actividades públicas y sosteniendo los reclamos históricos del movimiento.
Con su fallecimiento, Argentina pierde a una de las protagonistas más importantes de la lucha por los derechos humanos, cuyo legado quedará ligado para siempre a la defensa de la memoria, la verdad y la justicia.