Dolor de crecimiento en las piernas del niño: cuándo se convierten en una señal de alarma
El malestar en las extremidades puede significar, en la mayoría de las veces, el desarrollo del menor. Sin embargo, hay puntos que podrían indicar que algo no está bien. Cómo identificar esas señales.
El dolor de piernas es uno de los motivos de consulta más frecuentes en Pediatría. Muchas veces los padres lo relacionan automáticamente con el crecimiento, pero es importante conocer cuándo se trata de una situación habitual y cuándo puede ser la manifestación de un problema que requiere evaluación médica.
En diálogo con el Dr. Ángel Muratore, médico pediatra y docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Santiago del Estero aclaró algunos puntos en relación a la temática y llamó a los padres a prestar mayor atención cuando un niño manifiesta este tipo de dolor.
"Los llamados "dolores de crecimiento" son un cuadro benigno y frecuente, especialmente entre los 3 y los 12 años de edad. Su causa exacta no está completamente establecida, pero no se deben al crecimiento de los huesos en sí mismo. Suelen aparecer al final de la tarde o durante la noche, afectando ambas piernas, especialmente muslos, pantorrillas o detrás de las rodillas. El niño puede despertarse por el dolor, pero al día siguiente se encuentra bien, corre, juega y realiza sus actividades habituales sin limitaciones", describió el doctor.
Y agregó: "Estos dolores suelen ser intermitentes, pueden aparecer durante algunos días o semanas y luego desaparecer durante meses. Generalmente mejoran con masajes suaves, calor local, estiramientos y ocasionalmente algún analgésico indicado por el pediatra".
Advertencia
Sin embargo, no todo dolor de piernas debe atribuirse al crecimiento. Existen señales de alarma que justifican una consulta médica más detallada.
"Debe prestarse especial atención cuando el dolor afecta siempre una sola pierna, cuando es persistente o empeora progresivamente, cuando aparece durante el día e interfiere con las actividades normales, cuando provoca cojera o dificultad para caminar, o cuando se acompaña de inflamación, enrojecimiento o aumento de temperatura en una articulación o extremidad", especificó.
"También es importante consultar si el dolor se asocia con fiebre, pérdida de peso, decaimiento importante, palidez, aparición de moretones sin causa aparente o dolores nocturnos intensos que se vuelven cada vez más frecuentes", ahondó.
Entre las causas que pueden producir dolor de piernas y requieren diagnóstico médico se encuentran traumatismos, sobrecarga deportiva, infecciones, enfermedades reumatológicas, alteraciones ortopédicas, trastornos metabólicos y, en casos poco frecuentes, enfermedades hematológicas u oncológicas.
Hay que saber detectar ciertas señales
Los padres deben observar cuidadosamente cuándo aparece el dolor, cuánto dura, si afecta una o ambas piernas y si existen otros síntomas asociados.
"Llevar un registro de estos datos puede resultar de gran utilidad durante la consulta pediátrica", sostiene el Dr. Muratore, ya que ayudará a analizar más en profundidad al paciente, ya con herramientas.
En la mayoría de los casos, los dolores de crecimiento son benignos y desaparecen con el tiempo. Sin embargo, la presencia de cualquiera de los signos de alarma mencionados justifica una evaluación médica para descartar otras causas y brindar tranquilidad a la familia. Una consulta oportuna permite diferenciar entre un cuadro habitual de la infancia y una condición que requiere estudio o tratamiento específico.