¿Resfrío, gripe o una infección viral?, cómo diferenciarlos y cuándo consultar al pediatra
Los especilaistas en salud infantil advierten sobre la necesidad de reonocer los síntomas para el adecuado tratamiento a seguir. Todo lo que se debe saber al respecto.
Con la llegada del invierno aumentan las consultas por fiebre, tos, congestión nasal y dolor de garganta. Muchas veces los padres utilizan los términos "resfrío", "gripe" y "virus" como si fueran lo mismo, pero existen diferencias importantes que ayudan a entender la enfermedad y a saber cuándo es necesario consultar. Así lo explica el Dr. Ángel Muratore, médico pediatra, docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Santiago del Estero.
En ese contexto explicó que el resfrío común es la infección respiratoria más frecuente en los niños y suele ser causada por rinovirus y otros virus.
Los síntomas más habituales en este caso son la congestión y secreción nasal, estornudos, dolor de garganta leve, tos, fiebre ausente o baja, y dolor de cabeza leve. Generalmente evoluciona favorablemente en 5 a 10 días.
Por su parte, lo que caracteriza a la gripe (Influenza) es que suele comenzar de manera brusca y provoca un mayor compromiso del estado general.
Los síntomas incluyen fiebre alta, escalofríos, dolores musculares intensos, dolor de cabeza importante, tos, congestión nasal y mucho cansancio.
Los niños pequeños, los menores de 2 años y aquellos con enfermedades crónicas tienen mayor riesgo de presentar complicaciones.
¿Y las otras infecciones virales? Existen numerosos virus respiratorios, como el Virus Sincicial Respiratorio (VSR), adenovirus, metapneumovirus, parainfluenza o coronavirus, entre otros.
Pueden producir fiebre baja o moderada, tos, dolor de garganta dolor muscular, diarrea o vómitos en algunos casos, congestión nasal.
"Cada virus tiene características propias y no siempre es posible diferenciarlos únicamente por los síntomas", advirtió.
Recomendaciones
* Mantener al niño bien hidratado: Ofrecer comidas livianas, sin obligarlo a comer si tiene poco apetito; favorecer el descanso; realizar lavados nasales con solución fisiológica cuando haya mucha congestión; controlar la temperatura y utilizar antitérmicos solamente si fueron indicados por el pediatra y en la dosis correcta; no administrar antibióticos sin indicación médica: los antibióticos no curan las infecciones virales; evitar la automedicación con jarabes para la tos o medicamentos combinados, especialmente en niños pequeños; ventilar los ambientes diariamente; enseñar el lavado frecuente de manos y cubrirse con el pliegue de codo al toser o estornudar; y mantener al niño en casa mientras tenga fiebre o se encuentre decaído para evitar contagios.
Hay que consultar de inmediato si el niño presenta, dificultad para respirar o respiración muy rápida, hundimiento de las costillas al respirar, coloración azulada de labios o uñas, fiebre persistente o muy alta, especialmente en lactantes, rechazo total de líquidos o signos de deshidratación, somnolencia excesiva o dificultad para despertarlo, convulsiones, dolor intenso de pecho, o empeoramiento del estado general luego de una aparente mejoría.
Los cuadros se resuelven con cuidados generales y seguimiento pediátrico
La mayoría de las infecciones respiratorias virales se resuelven con cuidados generales y seguimiento pediátrico.
"La vacunación antigripal en los grupos indicados, el lavado de manos, la buena ventilación de los ambientes y evitar el contacto con personas enfermas siguen siendo las mejores herramientas para prevenir complicaciones", recomendó el Dr. Ángel Ernesto Muratore.
Finalmente insistió en evitar la automedicación ya que esto podría empeorar el cuadro del paciente.