La marea "albiceleste" lleva ahora toda su pasión a Atlanta
Miles de hinchas dejan Miami para acompañar a la Selección en el duelo de mañana ante Egipto por octavos.
El Mundial se juega dentro de la cancha, pero también en las rutas, los aeropuertos y las terminales de micros. Tras la clasificación conseguida el viernes frente a Cabo Verde en Miami, la ilusión argentina volvió a ponerse en movimiento. Ahora el destino es Atlanta, donde el martes, desde las 13, la "Scaloneta" buscará un lugar entre los ocho mejores del planeta.
La caravana "albiceleste" comenzó a despedirse del sur de Florida apenas terminó el encuentro. Valijas, camisetas celestes y blancas, banderas y bombos volvieron a ser protagonistas en hoteles y aeropuertos. El objetivo es uno solo: acompañar al campeón del mundo en otro paso decisivo.
Entre Miami y Atlanta hay 644 millas, poco más de 1.036 kilómetros. Un trayecto que, en condiciones normales, demanda cerca de diez horas por carretera. Sin embargo, en tiempos mundialistas nada parece ser igual.
Los micros, una de las alternativas más económicas, elevaron considerablemente sus tarifas. Los pasajes, que oscilan entre los 180 y 270 dólares, aumentaron impulsados por la enorme demanda de hinchas argentinos que buscan llegar a Georgia sin gastar una fortuna.
Los vuelos también sintieron el efecto de la fiebre mundialista. Antes del comienzo del torneo, un pasaje entre Miami o Fort Lauderdale y Atlanta costaba alrededor de 120 dólares por tramo. Hoy, conseguir un asiento directo puede significar desembolsar hasta 700 dólares, mientras que las opciones con escala en Orlando rondan los 450. A cambio, el viaje dura apenas una hora y cincuenta minutos.
Frente a esos valores, muchos eligieron una tercera opción: alquilar un automóvil. Dependiendo de la empresa, el tipo de vehículo y el lugar de retiro y devolución, las tarifas comienzan en unos 60 dólares por día, a lo que naturalmente debe sumarse el combustible para recorrer los más de mil kilómetros hasta Atlanta.
Como ocurrió en cada presentación de la Selección, los argentinos vuelven a demostrar que no existen distancias ni costos capaces de frenar la pasión. Atlanta ya empieza a teñirse de celeste y blanco. Y todo indica que, una vez más, el equipo de jugará prácticamente como local, empujado por una multitud que decidió convertir el Mundial en una travesía inolvidable.