Santiago

Bokalic advirtió: "Vivimos tiempos de fuertes polarizaciones"

Durante la misa central por el Día de la Independencia, el arzobispo de Santiago del Estero sostuvo que la independencia es un proceso que sigue vigente y exhortó a priorizar el bien común, el encuentro y la paz por encima de las diferencias.

En el marco de la celebración por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia, el arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Argentina, cardenal Vicente Bokalic, presidió este miércoles el tradicional Te Deum en la Catedral Basílica, donde dejó un fuerte mensaje centrado en la necesidad de recuperar el diálogo, superar las divisiones y trabajar por una sociedad más justa e inclusiva.

Durante su homilía, Bokalic invitó a reflexionar sobre el significado actual de la independencia y recordó que la libertad conquistada en 1816 fue posible porque los congresales, pese a sus diferencias políticas y regionales, supieron poner el bien común por encima de los intereses particulares. "La independencia fue, y sigue siendo, un proceso", afirmó, al señalar que ese camino continúa interpelando a toda la sociedad.

El arzobispo comparó aquel momento histórico con el presente del país y advirtió que la Argentina atraviesa un tiempo de fuertes polarizaciones, desacuerdos y prejuicios que dificultan la construcción de consensos. En ese sentido, sostuvo que los conflictos forman parte de la vida, pero remarcó que el verdadero desafío es la manera en que se enfrentan. "No pueden esconderse ni negarse; deben asumirse con lucidez, racionalidad y grandeza de espíritu para encontrar caminos de reconciliación, paz y encuentro", expresó.

En otro tramo de su mensaje, Bokalic retomó enseñanzas del papa Francisco, al recordar que "nadie se salva solo" y que "nadie tiene el monopolio de la verdad", e incorporó además palabras del papa León, quien impulsa una "cultura de la negociación" basada en el diálogo como herramienta para resolver conflictos. Según señaló, esa actitud no solo debe aplicarse a las relaciones entre los Estados, sino también en la vida cotidiana, las familias, las instituciones y la política.

Asimismo, exhortó especialmente a quienes tienen responsabilidades públicas a preguntarse si están construyendo puentes o levantando nuevos muros, y si sus decisiones están verdaderamente orientadas al bien común. En ese marco, recordó la enseñanza de Jesús: "He venido para servir y no para ser servido", como modelo de ejercicio del poder.

En el cierre del Te Deum, el cardenal pidió que el espíritu de los Padres de la Patria inspire nuevamente a los argentinos. "Que aprendamos a escucharnos, a dialogar y a buscar juntos aquello que nos une, poniendo siempre por delante el bien común de nuestra Nación", expresó, antes de invocar la bendición de Dios para el país y para quienes tienen la responsabilidad de gobernarlo.

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