Opinión

El lado oscuro del Mundial: las expresiones de racismo, xenofobia e islamofobia que incluyeron a argentinos

Por Sergio Rubin

Desde los ataques al español Lamine Yamal, pasando por la agresión de una senadora paraguaya al francés Kylian Mbappé, hasta los insultos groseros de influencers libertarios, las redes fueron el medio para arremeter contra destacados jugadores.

En línea con la histórica valoración de la Iglesia católica del deporte y de los pronunciamientos en ese sentido de los últimos pontífices, el papa León XIV elevó una oración en vísperas del comienzo del Mundial de Fútbol pidiendo a Dios que su desarrollo sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo entre los pueblos, y así se convierta en una "verdadera escuela de fraternidad". Llegados al tramo final del torneo es opinable cuánto del anhelo papal se está cumpliendo, pero hasta ahora no hubo situaciones que perturbaran seriamente la convivencia.

En todo caso, las perturbaciones ocurrieron fuera de las canchas, a veces a muchos kilómetros de Estados Unidos, México y Canadá, los tres países sede. Tampoco fueron una avalancha de episodios, sino un puñado. Pero no por ello deben ser pasados por alto y restárseles gravedad. Porque consistieron en expresiones de racismo, xenofobia e islamofobia, en su mayoría a través de las redes sociales -proferidas con nombre real o ficticio- que lastiman la dignidad de las personas a la vez que hieren sus profundos sentimientos religiosos.

El primer caso de trascendencia fue el que tuvo como blanco a la estrella de la selección española, Lamine Yamal, hijo de inmigrantes africanos, nacido en España y considerado un ejemplo de integración y superación. En el segundo partido de la ronda clasificatoria, en el que su equipo le ganó 4 a 0 a Arabia Saudita, Yamal lo celebró postrándose en la actitud de oración de los musulmanes, lo que provocó mensajes racistas e islamófobos en las redes, pero también que muchas personas se solidarizaran con él.

Sin embargo, el caso más conocido es el que protagonizó la senadora de Paraguay Celeste Amarilla, que atacó en las redes a Kylian Mbappé, ofendida porque el astro futbolístico francés dejó con la mano tendida al arquero paraguayo Orlando Gill tras el triunfo de la selección francesa ante el equipo sudamericano. "En lugar de la leche de su madre, chupó cocos y lo más culto que ha oído en su vida son los chimpancés", disparó entre otros conceptos, causando una ola mundial de repudios y retractándose a medias.

Lamentablemente, hubo argentinos que también emitieron por las redes mensajes repudiables. Lo más grave es que en algunos casos no se trataron de mensajes con nombre de fantasía en el que muchos se escudan para lanzar sus filípicas o de ignotos tuiteros, sino de influencers libertarios como es el caso de Eduardo Parisini, conocido como "Gordo Dan", quien además sumó una actitud transfóbica al descalificar a Mbappé por una supuesta relación originada en un rumor con una modelo transgénero.

En su programa de streaming La Misa, Parisini escribió ante el partido de Argentina con Egipto: "Que vaya preparando la cola Medio Oriente. Algún culo va a sangrar". Luego, la emprendió contra el principal profeta de los musulmanes: "Mahoma era pedófilo". Al termino del encuentro sumó: "Alá es gay" y el faraón Tutankamón fue un "violador". "Gordo Dan" completó su diatriba esta vez en forma de pregunta: "¿Te pensaste que nos íbamos a quedar de brazos cruzados, musulmono?".

El diputado bonaerense por La Libertad Avanza Agustín Romo calificó de "llorón" al jugador brasileño Vinicius porque "se puso a acusar de racista a todo el mundo por puteadas en un partido de fútbol". Nada al lado de los insultos que luego escribiría ante un mensaje de Andrew Tate, un conocido peleador de kickboxing, quien afirmó que si Egipto le ganaba a Argentina iría a celebrar a El Cairo. "Pelado musulmán h… de p… chúpate una p… católica y argentina h… de m… p…".

Sin embargo, la mayor gravedad recae sobre Juan Pablo Carreira, por ser nada menos que el director nacional de Comunicación Digital de la Presidencia de la Nación. Además, está a cargo de la polémica Oficina de Respuesta Oficial creada este año por el gobierno para salir al cruce de afirmaciones periodísticas en los diferentes medios que, a su juicio, son falaces y, en general, responden supuestamente a campañas que considera movidas por oscuros intereses.

Además de compartir un mensaje en el que se decía que "los de color pueden insultar, (pero) si los insultan a ellos es racismo", Carreira se hizo eco de una publicación que afirmaba que los franceses son "africanos que juegan para Francia" y de otra que sostenía que el partido que disputarían Francia y Marruecos era "un clásico musulmán". Tampoco se privó de agredir a Mbappé al difundir un mensaje en el que se lo calificaba de "cometravas".

Aunque estos libertarios no fueron los únicos que difundieron mensajes entre desafortunados y absolutamente condenables -la vicegobernadora radical de Mendoza, Hebe Casado, calificó a la selección francesa como el "equipo africano"- el apoyo económico que muchos creen que regularmente les brinda el gobierno a esos conspicuos tuiteros debería ser reconsiderado. De paso, correspondería que interviniera el INADI.

Por otra parte, recientemente se conoció el Informe Anual sobre Antisemitismo 2025 del Observatorio Web del Consejo Judío Latinoamericano, la DAIA y la AMIA que arrojó que tras el pico de los mensajes antisemitas que hubo el 7 de octubre de 2023 a raíz del ataque terrorista de Hamas, esos contenidos no volvieron a la cantidad anterior, ni antes de la respuesta militar israelí, ni luego del cese de hostilidades.

No por causalidad el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, en el Tedeum del 9 de Julio en la Catedral, criticó a quienes siguen "el camino de la intolerancia, el de los enfrentamientos constantes, el de la descalificación del otro por pensar o ser distinto, el camino de la crueldad hacia los más débiles, el sendero de una discriminación por cuestiones de raza, religión o domicilio".

Conviene recordar que la Argentina constituye un ejemplo de convivencia interreligiosa. Los conflictos entre las diversas confesiones no forman parte de la larga lista de los muchos problemas que tenemos los argentinos. Pero esta maravillosa realidad debe cuidarse con especial esmero porque toca profundos sentimientos y cualquier actitud irresponsable puede dañarla.

Exige que, desde el presidente de la Nación para abajo, todos seamos guardianes de una convivencia que de ningún modo caiga en la famosa grieta que tanto traba el desarrollo del país. Un desarrollo que requiere asumir el espíritu de grupo con que juega la Selección, y sobre todo hacerlo libres del veneno del racismo, la xenofobia, el antisemitismo y la islamofobia.

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