Silbidos, abucheos y máxima tensión: los himnos quedaron tapados por el clima caliente entre argentinos e ingleses
Por Gustavo Paz.
ATLANTA (Enviado especial de EL LIBERAL).- La histórica rivalidad entre Argentina e Inglaterra escribió un nuevo capítulo antes de que comenzara la semifinal de la Copa del Mundo 2026. Esta vez no fue con la pelota en movimiento, sino durante la ceremonia protocolar, donde los himnos nacionales quedaron prácticamente tapados por una ensordecedora lluvia de silbidos y abucheos que bajó desde las tribunas del Mercedes-Benz Stadium.
Primero fue el turno del "God Save the King". Apenas comenzaron a sonar sus primeras estrofas, una multitud de simpatizantes argentinos respondió con silbidos, insultos y cánticos, generando un estruendo que impidió escuchar con claridad el himno británico. El ambiente reflejó desde el inicio la enorme carga emocional que rodea a uno de los clásicos más intensos del fútbol mundial.La respuesta inglesa no tardó en llegar. Cuando comenzó a sonar el Himno Nacional Argentino, los hinchas británicos replicaron la escena con una fuerte silbatina que volvió a cubrir la música oficial. Durante varios segundos, los abucheos dominaron el estadio, mientras los futbolistas de ambos seleccionados intentaban mantenerse concentrados antes del encuentro.
La situación generó polémica y rápidamente se convirtió en uno de los temas más comentados de la jornada. Diversos medios internacionales calificaron el episodio como una muestra del clima de máxima tensión que rodeó la semifinal, mientras exfutbolistas ingleses cuestionaron la falta de respeto hacia los símbolos patrios.
El duelo entre argentinos e ingleses siempre trasciende lo futbolístico. La historia de enfrentamientos mundialistas, sumada a la rivalidad que se mantiene viva desde hace décadas, volvió a sentirse en las tribunas de Atlanta, donde miles de fanáticos de ambos países protagonizaron una previa cargada de pasión.
Con los himnos prácticamente inaudibles por el estruendo de las dos parcialidades, el árbitro dio la orden para que comenzara un partido que, incluso antes del pitazo inicial, ya había dejado una de las postales más fuertes y controvertidas del Mundial 2026.