Los jóvenes del Hogar de Cristo trabajan en el valor de la solidaridad y la contención
En una mañana de mucha escucha activa, dialogamos con los chicos sobre qué significa verdaderamente ser voluntario.
En el Hogar de Cristo, del barrio San Germés de la Fundación del padre "Pepe" di Paola, el latido de la labor de la ONG Sonrisas y Acciones Solidarias se hizo más fuerte que nunca bajo el lema "Risas y puentes de Esperanzas". "Se vivió una jornada que nos recuerda por qué elegimos este camino. No es solo llevar alegría; es construir un puente indestructible hacia un mañana mejor", expresó Liliana Covi, referente de la ONG.
"A través del maravilloso arte de ser payasos de hospital, comprendimos que la risa es una de las herramientas de sanación más profundas que existen. Una nariz roja no es un disfraz, es un escudo contra la tristeza y una llave para abrir los corazones más heridos. En una mañana de mucha escucha activa, dialogamos con los chicos sobre qué significa verdaderamente ser voluntario. Compartimos cómo la solidaridad nos transforma y cómo la resiliencia es ese faro de luz que nos permite levantarnos, sin importar la dureza de la caída, ya sea por batallas contra las adicciones, la ludopatía o cualquier otra dolorosa realidad", contó sobre la actividad que se concretó.
En ese sentido, Covi contó además que les recordaron a los jóvenes que nunca deben darse por vencidos.
"La lucha es diaria, pero la meta sigue allí, intacta, esperando por ellos. Hoy demostramos que con empatía y risoterapia podemos romper barreras invisibles y regalar una mañana diferente, llena de luz, demostrando que una risa puede cambiar el día, pero un gesto solidario puede cambiar el mundo", expresó.
La emotividad floreció aún más cuando se repartieron pequeños sobres de semillas. Cada uno llevaba una frase de aliento pensada especialmente para ellos. Estas semillas representan simbólicamente el cuidado, la responsabilidad sobre la propia vida, la paciencia y el renacer que todos llevamos dentro.
Fiesta
Para el cierre, acompañaron el profesor Cristian Verduc, del Dúo Quichuamanta y el cantante Fabián Brandán. Al compás de sus acordes, se sumaron las guitarras y las voces de los chicos del hogar en un solo canto.
"El patio se convirtió en una peña vibrante de alegría, donde todos bailamos en ronda una chacarera, entre aplausos y emoción. Al despedirnos, la familia del hogar nos agradeció con una bendición y palabras de aliento que nos dan la fuerza para seguir adelante con nuestra ONG Sonrisas y Acciones Solidarias. Agradecidos por esta oportunidad, esperamos haber dejado una semilla de amor y el mensaje de que hay que seguir creyendo en nuestros sueños y metas. ¡Sigamos sumando sonrisas y construyendo esperanza!", sostuvo la referente de Sonrisas y Acciones Solidarias.