Ojo seco: causas más frecuentes, síntomas clave y cómo prevenir complicaciones
POR EL DR. RICARDO PASSONE
Julio es el mes de Concientización sobre el Ojo Seco, una iniciativa global que busca visibilizar una afección que surge cuando los ojos no producen suficientes lágrimas o estas se evaporan demasiado rápido, afectando la calidad de vida. A menudo se confunde con "cansancio"
Es una afección que impacta a millones de personas, siendo más común en mayores de 50 años y el doble de frecuente en mujeres. Además, durante los meses de invierno, el frío y el uso de calefacción resecan el ambiente, lo que suele empeorar los síntomas
La importancia de consultar con un oftalmólogo ante molestias persistentes
El síndrome del ojo seco afecta con mayor frecuencia a las personas mayores de 50 años, pero no se limita a este grupo. El síndrome del ojo seco es una afección frecuente que afecta a millones de personas en todo el mundo. Se produce cuando los ojos no generan suficiente cantidad.
de lágrimas o cuando estas no ofrecen la calidad adecuada para mantener la superficie ocular lubricada, lo que provoca irritación, sequedad y malestar. Aunque suele asociarse al envejecimiento, este problema puede afectar a personas de cualquier edad y está influido por múltiples factores, tanto internos como externos, advierten desde Harvard.
¿A quiénes afecta más?
El síndrome del ojo seco afecta con mayor frecuencia a las personas mayores de 50 años, pero no se limita a este grupo. Las mujeres tienen un riesgo superior, especialmente debido a los cambios hormonales asociados con la menopausia.
Además, quienes toman medicación de forma crónica, utilizan dispositivos digitales de manera continua o trabajan en ambientes secos o polvorientos forman parte de los grupos más vulnerables. La combinación de estos factores contribuye a aumentar la susceptibilidad de desarrollar sequedad ocular.
Incorporar ciertos hábitos en la vida diaria ayuda a reducir el riesgo o la intensidad del síndrome del ojo seco. El uso prolongado de dispositivos digitales incrementa el riesgo de desarrollar sequedad ocular en adultos y jóvenes. Se recomienda moderar el tiempo frente a pantallas digitales y realizar pausas visuales frecuentes, parpadear de manera consciente para mantener húmeda la superficie ocular y emplear humidificadores en espacios cerrados, especialmente en climas secos o durante el uso prolongado de calefacción. Proteger los ojos del viento, polvo y humo con gafas adecuadas resulta fundamental, así como evitar la exposición prolongada a ambientes secos o ventiladores. Asimismo, mantener una dieta equilibrada y rica en ácidos grasos omega-3 contribuye a mejorar la calidad de las lágrimas y a preservar la salud ocular.
Tratamientos actuales.
El tratamiento del síndrome del ojo seco se orienta a aliviar los síntomas y, cuando es posible, corregir la causa subyacente. Algunas opciones habituales incluyen: Reconocer los primeros síntomas y consultar a tiempo permite evitar infecciones y lesiones, mientras que el uso de lágrimas artificiales y otras terapias ayuda a aliviar el malestar y proteger la superficie ocular. Lágrimas artificiales y geles lubricantes: proporcionan alivio y protección temporal. Ungüentos oftálmicos: recomendados especialmente para uso nocturno, ofrecen una hidratación prolongada. Medicamentos antiinflamatorios y estimulantes de la secreción lagrimal: en casos moderados o graves, los especialistas pueden indicar fármacos específicos. Dispositivos y procedimientos médicos: en situaciones crónicas puede recurrirse a tapones lagrimales para disminuir el drenaje de las lágrimas o utilizar dispositivos térmicos y tratamientos con luz pulsada para mejorar la función de las glándulas localizadas en los párpados. L
Cuáles son los principales síntomas y la importancia de un diagnóstico oportuno
Los síntomas del síndrome del ojo seco incluyen ardor, enrojecimiento, visión b o r ro s a y s e n s a c i ó n d e cuerpo extraño en los ojos. El síndrome del ojo seco puede manifestarse con molestias leves o convertirse en un trastorno incapacitante, resalta Harvard. Los síntomas más habituales son: Irritación, picazón o sensación de ardor; Sensación de arenilla o cuerpo extraño en l o s o j o s ; E n ro j e c i m i e n t o ocular persistente; Visión borrosa o fluctuante a lo lar go del día; Sensación viscosa en los ojos y fatiga ocular; Sensibilidad a la luz; Disminución de lágrimas al llorar. La falta de lubricación puede facilitar infecciones e incluso producir lesiones en la córnea si no se atiende de manera oportuna. Las molestias visuales no solo afectan a mayores de 50 años. Cambios en la rutina y medicamentos pueden desencadenar el síndrome, que requiere diagnóstico y tratamiento para evitar complicaciones.