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Trump amenaza con destruir infraestructura de Irán mientras crece la tensión y sube el petróleo

Foto: X/@LaTribunahn

El presidente estadounidense advirtió que responderá con ataques contra puentes y centrales eléctricas iraníes ante cualquier agresión contra barcos en el estrecho de Ormuz. El conflicto mantiene en alerta al mercado energético y aumenta la presión para retomar las negociaciones diplomáticas.

La escalada militar entre Estados Unidos e Irán sumó este miércoles un nuevo capítulo luego de que Donald Trump amenazara con atacar infraestructura clave de la República Islámica si continúan los ataques contra embarcaciones en el estratégico estrecho de Ormuz.

A través de un mensaje publicado en su red social Truth Social, el mandatario estadounidense aseguró que Washington responderá a cada ataque iraní contra navíos con la destrucción de objetivos civiles estratégicos.

"Cada vez que la República Islámica de Irán ataque a un navío en el estrecho de Ormuz, sea con misiles, drones o cualquier otro tipo de arma o munición, Estados Unidos bombardeará y destruirá un puente o una central eléctrica", escribió Trump.

La advertencia se produjo en medio de una nueva jornada de enfrentamientos, con ataques cruzados entre ambos países y sus aliados en una región clave para el comercio mundial de energía. La situación generó preocupación por el abastecimiento de petróleo y gas debido a las amenazas sobre el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte de crudo.

El aumento de la tensión tuvo un impacto inmediato en los mercados internacionales. El precio del petróleo volvió a registrar fuertes subas y el barril de Brent, referencia global, superó nuevamente los 95 dólares.

La posibilidad de una interrupción prolongada del suministro energético también elevó la presión interna sobre Trump, quien enfrenta cuestionamientos políticos por el costo económico y las consecuencias de una guerra que se aproxima a los cinco meses de duración.

Según el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, el conflicto ya representó un gasto superior a los 37.500 millones de dólares para Estados Unidos, mientras la administración estadounidense solicitó al Congreso una partida adicional de 67.000 millones de dólares para continuar las operaciones.

Pese a las críticas, Trump insistió en que la ofensiva militar todavía no finalizó. "No ha terminado en absoluto", afirmó el martes, mientras las fuerzas estadounidenses mantenían ataques contra objetivos iraníes por undécima noche consecutiva.

En paralelo, desde Washington aseguraron que todavía existe una vía diplomática abierta. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos mantiene disposición para alcanzar un acuerdo mediante negociaciones con Teherán.

"Seguimos abiertos a resolverlo de manera negociada. Pero, por ahora, no parecen estar interesados en eso", sostuvo Rubio durante una reunión de ministros del sudeste asiático en Manila.

Desde Irán también confirmaron que continúan los contactos indirectos a través de mediadores. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baqai, señaló que los intercambios diplomáticos con Estados Unidos siguen activos pese al escenario de conflicto.

Mientras tanto, un misil estadounidense impactó en la isla de Larak, ubicada en el estrecho de Ormuz, según informó la agencia iraní Tasnim, aunque no se difundieron detalles sobre posibles daños o víctimas.

La tensión también se extendió a otros países de la región. Kuwait informó que sus sistemas de defensa interceptaron drones provenientes de Irán, mientras que Jordania aseguró haber derribado misiles y vehículos no tripulados. En Baréin, además, se activaron las alarmas aéreas ante posibles ataques.

El Ejército iraní afirmó haber atacado instalaciones estadounidenses en Kuwait y Baréin, incluyendo sistemas de defensa, radares y edificios administrativos, mientras que los Guardianes de la Revolución anunciaron operaciones contra bases norteamericanas en Jordania.

Uno de los puntos de mayor preocupación internacional es el posible cierre o bloqueo de rutas marítimas estratégicas. Irán mantiene bajo amenaza el tránsito por el estrecho de Ormuz, mientras que los hutíes, aliados de Teherán en Yemen, aumentaron sus advertencias sobre posibles restricciones en el estrecho de Bab el Mandeb, paso obligado hacia el Canal de Suez.

En este contexto, la comunidad internacional sigue con atención la evolución del conflicto, mientras crecen las dudas sobre si las partes podrán volver a una mesa de negociación o si la escalada militar continuará afectando la estabilidad de Medio Oriente y los precios de la energía a nivel mundial.

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