El futbol no debe cambiar la historia de los pueblos
Por José Emilio Jozami Delibasich
La final entre españoles y argentinos ha dejado por fuera del estadio y del juego una ola de enconos y versiones alimentadas por las redes sociales y medios de comunicación de uno y otro país que difieren de la realidad y que no hacen otra cosa que romper una hermosa relación que une a los argentinos con la Madre Patria, y a españoles con argentinos.
Esa historia que se remonta a tiempos de la guerra civil española y antes, cuando Argentina granero del mundo en ese momento ayudaba a España en momentos difíciles, cuando muchos españoles emigraban a Argentina y esa bella canción de Alberto Cortez "EL ABUELO" reflejaba lo que hoy sucede al revés, España recibe a miles y miles de argentinos en la península. Cuantos hijos de españoles nacidos en Argentina, cuantos niños españoles nacidos de argentinos en España.
Una relación de hermandad de siempre intentada ser confundida por las miserias expresadas por irresponsables que buscan protagonismo solo por crear conflictos donde no los hay. Falsos periodistas, creadores de novelas y de historias falaces. Una de las barbaridades escuchadas es que Argentina es un país racista porque no cuenta en sus filas de la selección con personas de color. Tampoco es que la selección argentina es un equipo de todos gringos rubios de ojos celestes, los hay morenos, blancos, y hasta un colorado.
En Argentina se tejieron las más diversas conjeturas sobre la derrota con teorías conspirativas que solo inducen a hacernos sentir a los que pensamos bien que no supimos perder un partido final de un mundial.
Argentina no fue el mismo equipo campeón del mundo en Catar, pasaron 4 años, tuvo en su plantel un jugador de 39 años y otro de 38 años, pasó una primera fase sin problemas, con un incidente polémico en la primera fecha donde muchos coincidimos que Messi debió al menos ser amonestado y no lo fue. La etapa clasificatoria fue para los de Scaloni una verdadera final cada uno de los partidos. Sufrió para ganarle a Cabo Verde, lo mismo con Egipto y Suiza llegando a tiempos extras con mucho esfuerzo físico y poco tiempo de recuperación por los constantes viajes que obligó este mundial.
Inglaterra era el rival a vencer en semifinales y si hubiera sido con el número de equipos de mundiales anteriores habría sido ya la final.
Inglaterra Argentina ya guarda una especial rivalidad, por haber protagonizado una guerra, por sufrir como España la colonización de territorios propios por los británicos, como son Malvinas y Gibraltar.
La guerra de Malvinas fue el mismo año que se jugaba el mundial de fútbol en España, pero allí no se dio el choque, si 4 años después en México, donde con la trampa del gol con la mano de Maradona y el segundo elegido el gol de la historia de los mundiales que pareció reivindicar todo pecado, Argentina le ganó a Inglaterra.
Mientras España ganaba cómodamente a Francia, con una actuación espectacular que le daba la credencial de campeón, Argentina sufría para dar vuelta un resultado en los últimos minutos dejando sudor y lágrima frente a los ingleses en semifinales.
Un día de ventaja en el descanso es muy importante, la diferencia de edad es otro dato, y el juego que practica España de tener todo el tiempo el balón y no prestarlo al adversario es una gran virtud. En 8 partidos recibió 10 tiros al arco, recibió un solo gol en contra y le sirvió marcar 8 goles para ganar un mundial.
Derriba a su rival con sus sucesivos pases y los cansa, tuvo algunas oportunidades de que el resultado fuera mayor pero el muy buen portero argentino se encargó que no fuera así.
Pero volviendo al post partido no debiera crear rechazos ni enemistades el resultado de un juego, por el contrario, el deporte debe unir, y nos enseña a sembrar relaciones entre los protagonistas primero que tendrán que dar el ejemplo, pues se trata de colegas, compañeros de trabajo muchos de ellos en los clubes. Esa muestra de cordura mostrara a los hinchas y seguidores que no se trata de una guerra, como algunos quieren hacernos creer. Saber perder con dignidad y saber ganar sin burlas ni soberbia, es lo que constituye el espíritu deportivo.
Argentina y España fuera de la política y el fútbol guardan una rica historia de amistad y confraternidad que no puede romperse por un mundial de futbol que se debe disfrutar porque los dos representan el mejor fútbol del mundo y eso ya es suficiente.