Policiales

Rago declaró que "fumaba" mientras se duchaba, pero aclaró que no era dealer de internos

Fue imputado por supuesto "suministro de estupefacientes a título gratuito". Defensa por mudanza en el Centro Único de Detenidos.

Facundo Rago admitió ante la fiscal Florencia Torres Cianferoni que fumaba marihuana en los baños de un centro especializado de esta capital donde estaba internado "en rehabilitación"; dijo que lo hacía mientras se duchaba, pero negó ser dealer de otros internos con problemas de adicción.

Detenido el 18 de julio pasado, Rago enfrenta un nuevo proceso penal, a requerimiento de la Fiscalía y concedido por el juez de Control y Garantías con Competencia Juvenil, Gastón Merino.

Rago no es nuevo en procesos judiciales. La primera detención sobrevino en octubre del año 2025. Su caída fue tras un allanamiento a cargo de la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales Santiago del Estero de Gendarmería Nacional.

Los gendarmes allanaron una casa de calle La Rioja, entre Santa Fe y pasaje Vicente Díaz. Detuvieron a Rago, sindicado de vulnerar la Ley de Estupefacientes N° 23.737. Le incautaron un frasco con "cogollo" -la flor de la marihuana- pastillas de éxtasis y cristal.

Rago habituaba concertar sus negocios por grupos de Telegram y a través de una especie de motodelivery. En los primeros, Gendarmería camufló a sus hombres y logró desbaratar las operaciones con drogas, en apariencia vedadas a la mirada superficial.

"Recaída"

En abril, la Justicia le dictó la prisión preventiva y dio luz verde a su internación en un centro especializado para adictos. Desde allí, el 18 de julio pasado fue detenido en un allanamiento a cargo de la misma fuerza de Gendarmería, coordinado por la fiscal y dos días después de una denuncia anónima.

Al ser indagado, ahora Rago habría señalado que fumaba cigarrillos con marihuana cada vez que ingresaba a la ducha de los baños de aquel lugar. Abría la ventana y se las ingeniaba para propagar hacia afuera el efecto del humo. En todo momento, Rago habría señalado que su conducta no era extensiva a otros internos de la clínica.

Asistido por el abogado, Gilberto Perduca, Rago habría manifestado que desde hace dos meses que carece de celulares. "Me llama mi familia una vez a la semana y puedo hablar apenas 8 minutos", habría acotado.

Imputado por "presunto suministro de estupefacientes a título gratuito", el sujeto se cuidó en las respuestas y evitó develar cómo ingresaba los cigarrillos al centro. Seguirá alojado en el Centro Único de Detenidos.

Durante el trámite, Perduca habría instado a la fiscal permitir que Rago sea trasladado desde el ala 1 a la 2, por entender que se adecua "a las condiciones mínimas de alojamiento y comodidad".

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